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VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO

Prevenir antes que curar siempre ha sido el lema a seguir. Y el cáncer no es ninguna excepción.

 

Se trata de una de las enfermedades más devastadoras que sufre nuestra sociedad. Muchos son los orígenes que se le atribuyen y muchas otras las prevenciones que se aconsejan. Pero, aún así, el índice de mortalidad bajo los efectos de esta patología es el más elevado con respecto a otras enfermedades. La Medicina y, en concreto, su rama oncológica lleva años, investigando cómo atacar y erradicar dicha enfermedad.

Sin discriminación de sexos o edad, el cáncer puede presentarse en cualquier órgano del cuerpo humano. Y aunque, hoy en día, los avances en su tratamiento son sustanciales, mejor dicho, vitales, las mutilaciones orgánicas se presentan en el mejor de los casos. Situándonos así ante una enfermedad cruel por naturaleza, las investigaciones en la materia se muestran prioritarias frente a otras patologías.

Centrándonos en uno de los cánceres que más muertes causa entre el género femenino, el de cérvix, los estudios médicos están dando sus resultados. De hecho, parece ser que la mayor parte de los casos tienen su origen en el llamado Virus del Papiloma Humano (HPV). Asimismo, es uno de los causantes del cáncer de vulva, vagina y pene. Este descubrimiento esencial para su diagnóstico precoz y tratamiento puede salvar muchas vidas. Y qué mejor razón.

Una enfermedad que condiciona la vida

Según diferentes estudios realizados en varios países, el HPV se presenta como una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes y su presencia en mujeres jóvenes oscila en unas cifras bastante elevadas y alarmantes, entre el 20 y el 46%.

La infección por HPV se produce normalmente a una edad bastante temprana, incluso en el inicio de las relaciones sexuales, aunque dicha enfermedad llega a manifestarse bastante tiempo después de haber sido adquirida.

Se ha demostrado, además, que el género masculino actúa tanto como portador como vector y vehículo de la infección. Aunque hay que aclarar que, eso sí, siempre en menor medida, el hombre puede ser víctima también de sus propias infecciones por HPV, cuyas consecuencias también resultan trágicas: cáncer de ano o de pene.

Factores desencadenantes

Siendo la infección por HPV el mayor factor de riesgo para desarrollar lesiones preinvasivas e invasivas del cérvix, no es suficiente ni el único desencadenante. También es necesaria la presencia de otras cuestiones que actúan junto a este virus, cofactores, como es el caso de la inmunosupresión, el tabaco, la promiscuidad sexual sin precaución, o la concomitancia de otras ETS.

En las edades más tempranas

De los tumores genitales, el cáncer de cuello uterino es el predominante en las edades más jóvenes. Dichos tumores representan, a nivel mundial, cerca de un 10% de los tumores de la mujer. Y ya hablando en términos nacionales, la tasa de mortalidad en España causada por cáncer cervical se encuentra situada entre uno y dos casos al año por cada 100.000 mujeres. Con respecto a esto, hay que decir que tanto la incidencia como la mortalidad derivada por este tipo de cáncer se encuentran entre unas de las más bajas con respecto al resto de los países europeos.

La infección por HPV

Se ha llegado a estimar que unos 20 millones de personas en todo el mundo se encuentran infectadas por el HPV, causa directa de esta enfermedad que tantos estragos está causando en la población femenina. Además, se han identificado más de 100 serotipos virales con capacidad de infección cutánea y mucosa. De ellos, unos 35 tipos se han llegado a aislar en mucosas genitales. El concepto de HPV de bajo o alto riesgo oncológico surge de la asociación de ciertos tipos virales a lesiones benignas o tejido normal en contraposición con otros tipos de HPV, asociados a lesiones de alto grado o cáncer invasivo.

La infección es muy prevalente, pero en la mayoría de las ocasiones permanece latente, sin causar lesión histológica. Algunos HPV se relacionan con procesos benignos, como los condilomas acuminados (verrugas), de los que se han llegado a identificar 90 subtipos, mientras que otros se aíslan más a menudo en lesiones escamosas intraepiteliales con potencialidad invasora y en el propio cáncer invasor.

La transmisión del virus en forma de verruga se produce por vía sexual, aunque también se puede transmitir perinatalmente, por lesiones digitales o incluso por fómites (objetos o elementos que contienen elementos infectantes y pasivamente pueden ser vehículos mecánicos en su transmisión indirecta).

Por lo tanto, la mayoría de las lesiones provocadas por el HPV se localizan en la zona anogenital, coincidiendo con las zonas de máximo trauma durante la relación sexual. Son comunes en ambos sexos, aunque más frecuentes en homosexuales. Otras zonas de localización de las lesiones son: cavidad oral y nasal, laringe, conjuntivas,...

Desde la consulta, prevención y concienciación

Desde la consulta ginecológica es nuestro deber hacer hincapié en los aspectos de la salud sexual y reproductiva de las mujeres y sus parejas y conseguir incidir sobre todas las ETS (incluyendo el HPV). Nuestro objetivo es dirigirnos y concienciar a la población en general y, en particular, a aquellas personas sexualmente activas que no tengan una pareja estable, así como a la juventud, para que sean conscientes de lo que conlleva el no utilizar el preservativo. Y sobre todo a aquellas personas que practiquen conductas de riesgo como es el caso de la prostitución, la drogadicción por vía parenteral o aquellas personas que tienen múltiples parejas sexuales.

Al fin y al cabo, nuestro objetivo es poder establecer un diagnóstico precoz de la enfermedad mediante técnicas de cribado, como es el caso de la citología cervicovaginal, la colposcopia, serologías, tipaje del HPV, haciendo un seguimiento del infectado y de sus contactos sexuales.

 

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