Belleza
  Maquillaje
  Cabello
  Piel & Cuerpo
  Moda
  Fragancias
  Estilo
  Hogar
  Cocina
  Recetas
  Decoración
  Seguridad
  Plantas & Mascotas
  Manualidades
  Ser Madre & Familia
  Mamá
  Hijos
  Familia
  Pareja & Sexo
  Pareja
  Sexo & Afrodisíacos
  Salud
  Cuerpo
  Estética
  Embarazo
  Ginecología
  Pediatría
  Psicología
  Místico & Esencial
  Astrología
  Horóscopos
  Meditación
  Tarot
  Feng Shui
  Terapias Alternativas
  Dietas & Nutrición
  Dietas
  Gym & Fitness
  Yoga
  Ocio & Entretenimiento
  Humor
  Tests
  Revistas
  Amor
  Viajes & Turismo
  Trabajo & Formación
  Consejos Empleo
  Ayuda Legal
  Mujer Emprendedora
  Economía Familiar
  Ciencia / Natura
  Novias & Bodas

EL SEXO ANAL ESTÁ DE MODA

Parece que el sexo anal heterosexual está de moda. Algunas mujeres afirman que les encanta, otras les repugna sólo la idea de hacerlo, y otras mantienen una actitud ambigua que oscila entre el temor al dolor y el deseo de experimentar.

 

Pero lo cierto es que la sodomización es tan vieja como el mundo.

La palabra sodomización procede de la ciudad bíblica Sodoma, donde estaba refugiado Lot, sobrino de Abraham (el patriarca semita). Fue destruida con fuego divino por la corrupción de sus habitantes, que el texto bíblico pone en relación con la homosexualidad (masculina). Por eso se dio a esa orientación sexual el nombre de sodomía y a la práctica del sexo anal el de sodomización.


Sexo anal y homosexualidad
Durante algún tiempo, la gente asoció la sodomía exclusivamente con la homosexualidad masculina. Pero como el verbo sodomizar significa, en este sentido, simplemente “penetrar el ano con el pene (o algo similar)”, se da ese nombre al coito anal aunque se practique entre parejas de diferente sexo.

Hoy se habla tanto del coito anal heterosexual que parece haberse descubierto recientemente. Pero esa impresión se debe a que los medios de comunicación actuales permiten transmitir las cosas con rapidez a un número mayor de personas, y todo el mundo parece haber oído hablar de esto. Mas, la sodomización heterosexual ha existido desde siempre. Se conservan un buen número de epigramas escritos por el poeta satírico hispanorromano Marcial hace casi dos mil años dedicados a esa actividad heterosexual.

Durante siglos, muchos novios la han utilizado para tener relaciones sexuales sin riesgo a producir embarazos no deseados y para mantener la virginidad de la joven. Hoy se utiliza de un modo experimental y ocasional, para satisfacer una curiosidad, y, algo menos quizás, son los que lo practican de un modo habitual.


Algunos datos estadísticos
Aproximadamente el 10% de la población masculina y femenina adulta tiene una experiencia habitual con el coito anal. Entre los adolescentes con experiencia sexual, la cifra apenas supera el 1% lo que señala que existe un proceso de aprendizaje y maduración personal antes de admitir tener este tipo de prácticas. Otro 10% de adultos jóvenes tienen experiencias accidentales con el coito anal, que suelen ocurrir bajo los efectos del alcohol o algún tóxico distinto en algo más de dos de cada cinco de los casos (43%).

Algunos estudios afirman encontrar mujeres que tienen siete veces más experiencia en el coito anal que algunos hombres homosexuales. Y parece probado que las mujeres urbanas con bajos ingresos suelen tener una experiencia con el coito anal (entre el 9% y el 38%) superior al de las universitarias (12%). Lo que, quizás avala la idea de que el coito anal heterosexual se usa como medio anticonceptivo.

Zona erógena para hombres y mujeres
El ano contiene una rica inervación que adecuadamente estimulada puede producir sensaciones voluptuosas importantes. No en vano estuvo muy ligado a los genitales en etapas muy tempranas del desarrollo embrionario. Es, pues, una zona erógena tanto para los hombres como para las mujeres. Por eso carecen de fundamento los temores a que un hombre que disfrute de esas sensaciones sea homosexual. Temor que tienen muchos hombres y no pocas mujeres.

Sin embargo, una cosa es el uso del ano como zona erótica, lo que incluye caricias externas e intromisiones más o menos superficiales de algún dedo u objeto suave y fino, adaptado a la zona, y otra cosa es el coito propiamente dicho. En este caso, es el pene el que se introduce en el ano.

El esfinter anal es muy potente y se mantiene fuertemente cerrado de forma constante (ya te imaginarás por qué), por eso proporciona al hombre sensaciones intensas cuando lo traspone. Sin embargo, sólo está acostumbrado a relajarse en circunstancias evacuadoras muy específicas. Lo habitual es que permanezca contraído sobre sí mismo y que al acariciarlo o intentar la penetración anal, se desencadene un reflejo de contracción que puede ser muy intenso y punzante. Por eso, en personas no habituadas a ello, el coito anal resultaría doloroso. Hay que tener en cuenta este dato para actuar con la delicadeza que requiere la zona.

El ano no se lubrica durante la excitación sexual, ni siquiera entre las mujeres más experimentadas, por eso será necesario utilizar algún lubricante al agua en abundancia para facilitar la labor.

La zona no es estéril desde el punto de vista bacteriológico, por lo que no se aconseja pasar al coito vaginal después de haber realizado una penetración anal. El riesgo de infección es seguro. Tampoco es limpia, por lo que una de dos: o la chica se prepara con enemas para limpiar el interior del recto antes de mantener relaciones sexuales, lo que resulta poco romántico, o se utilizan preservativos para evitar el contacto directo con materia fecal (disculpa que sea tan directo). Y no es inmune a las enfermedades venéreas, por lo que hay que cuidarse como siempre.


Las posturas del sexo anal
El coito anal puede realizarse en las posturas donde el hombre aborda a la mujer desde atrás (la del perrito, acostados de lado, etc...), pero también en la tradicional posición “del misionero”. En este caso, basta con que el chico dirija su pene un poco más abajo de lo habitual y ya está.
Si no estás acostumbrada al coito anal, puede que al principio contraigas el esfinter anal de forma refleja y te resulte dolorosa la penetración. Eso quiere decir que si bien el coito anal requiere siempre delicadeza y suavidad, al principio es necesaria mucha más. Comienza acariciándote la zona tú misma (poniéndote un preservativo bien lubricado en el dedo, por ejemplo), introdúcete un dedo mientras te masturbas y mantenlo ahí durante el orgasmo. Practica varias veces. Cuando estés con tu chico, será él quien realice esos ejercicios con suavidad y parsimonia.
Primero caricias. Y a tu señal puede introducir un dedo..., o dos..., y deslizarlos suavemente en movimientos de vaivén a través del esfinter de tu ano. Sólo cuando te consideres preparada, él puede acariciar la zona, sin intentar la penetración, con la punta de su pene bien lubricada. A tu indicación, puede iniciar suavemente la penetración, parándose cuantas veces sean necesarias para evitar hacerte daño.


Cuando la cosa parezca que va bien, puede concluir la penetración. Que inicie entonces los movimientos del coito muy despacito y aumente el ritmo y la profundidad de la penetración conforme te vayas acostumbrando a esa sensación. Si él realiza una penetración poco profunda, traspasando apenas el esfinter del ano, éste estimulará directamente su frenillo y no tardará en alcanzar el orgasmo. Si prefiere penetrar más profundamente, entrará en el recto, que es más distendido, y tardará algo más, pues el estimulo que reciba no será tan intenso.

¿Produce orgasmos en la mujer?
Pero..., por mucho que te digan tus amigas, el coito anal no desencadena orgasmos en la mujer, pues el clítoris no es estimulado ni de lejos. De modo que para conseguirlos deberás “asistirte” manualmente o bien pedirle a tu pareja que lo haga. ¿Me explico?

Por cierto, ten cuidado dónde lo practicas. En algunos estados de EE UU es ilegal aunque lo practiques con tu marido. Si te pillan por casualidad, pueden denunciarte y verte en un serio apuro.

 

VER MÁS SOBRE SEXO >>

 
Weight Loss Programs | Experts | Quienes somos | Politica de privacidad | Affiliados | Site Map | Ayuda | Contacto |

Derechos reservados 2017, ConsejosParaMujeres.com.ar - Permitido su uso citando la fuente y link a www.consejosparamujeres.com.ar