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HAZLE SABER QUE TÚ ERES LA ÚNICA MUJER QUE DE VERAS SABE LO QUE ÉL QUIERE

¡SÍ! tú le gustas, y él te admira, te respeta y te ama, pero no es bastante... ¡tienes que hacer que te adore! convirtiéndote en una diosa sexual.

 

Ninguna mujer es diosa sexual por su bella apariencia ni por su predilección por hacer piruetas en la cama, sino por su talento para crear un ambiente que la distinga, por su impredecibilidad; sobre todo, por su habilidad para darle a su hombre un sentido de esperanza, de aventura, de posibilidades sexuales inexploradas. La diosa del sexo es una mortal que contempla al mundo como un paraíso de erotismo, y ve posibilidades de expresarse sensualmente en la forma en que se mueve, en lo que usa y hasta en su estilo de decorar.

Por supuesto, no se puede ser simplemente una diosa, sino la diosa para tu hombre. Así que si vas a explorar las ideas que ofrecemos - de expertos en sexo, amigos y desconocidos dispuestos a escudriñar- adáptalas a la medida de tu pareja.

Tampoco puedes ser diosa todo el tiempo. La deidad es como una comida gourmet: parte de lo que la hace especial es que no está en el menú todas las noches. Pero puedes preparar la mesa y disponerte a servirla una vez a la semana o dos veces al mes. Tu meta en esas noches - o días - es demostrarle lo más creativamente que puedas, que tú eres la única mujer del mundo que sabe lo que él realmente, realmente, quiere.
Y lo primero es crear una atmósfera de diosas...

El Templo de la Diosa

1. Haz el espacio. Haz de ti, alcoba un altar a los sentidos, un santuario fuera de la vida cotidiana. Envuélvelo en azules, rojos y verdes intensos. Usa las mejores sábanas y una iluminación rosácea. Rocía los cajones de ropa interior con tu perfume, un perfume que él reconozca como tuyo. Crea una asociación placentera entre tú, tu alcoba y el amor.

2. Haz el tiempo. El sexo es como todo: hay que dedicarle tiempo para hacerlo bien. Lo ideal es que dediquen una noche a la semana para entregarse el uno al otro. La regla de oro: pueden hablar de lo que quieran y hacer lo que quieran, siempre que no sea lo de todos los días. Separen esa noche, y aunque al principio les parezca algo forzado, muy pronto empezarán a disfrutarla.

3. Póntelo. Ninguna mujer necesita que le expliquen el efecto de la ropa interior sexy en los hombres. Así que cuando te sientas ligeramente ridícula con ligueros, corsés de encaje y tacones altos, recuerda que él no se va a fijar en tus rollitos de grasa, sino en que su mujer se ha desvestido para él. Cualquiera que sea tu talla y el color de tu piel, puedes encontrar algo más tentador que las camisetas grisáceas y raídas que te gusta ponerte.

4. Enciende las velas. No 1 ni 2, sino 20 ó 30 (dicen que si el hombre es religioso, mejor).

5. Perfuma el aire. Muchas tiendas exóticas y de la Nueva Era tienen anillos de fragancias, que son aros ahuecados, donde se vierten unas goticas de aceite aromático, y que luego se ponen sobre los focos de luz; cuando el foco se calienta, el aceite empieza a emanar el espíritu, que se dispersa en forma de aroma en el aire.

Aprendiz de Diosa

Ejercicios para principiantes:

6. Prepara un trago especial. Compra un champaña o un vino que les guste a ambos y copas para ocasiones eróticas. Si no tomas alcohol. sirve jugos atractivos.

7. Toca la música "de ustedes". La música tiene un gran poder ele evocación. Seguro que hay alguna
pieza que escuchaban al principio les trae recuerdos. Cómprate el disco y tenlo a mano para los momentos románticos.

8. Redescubran el placer del baile. Muchas diosas confiesan que bailar - cosa que algunas dejamos de hacer después de un tiempo con un hombre - es un excelente preludio para el sexo. Bailar un ritmo lento y pegajoso a la luz ele las velas en la sala. suele ser un afrodisíaco.

9. Prepárale un baño. La actividad sexual más popular, después de hacer el amor, es un baño o una ducha juntos. Pero la mujer con madera de geisha lo convierte en una experiencia más intensa con un baño de aromoterapia. Los aromas conocidos por sus cualidades relajantes son el jazmín, la manzanilla. el geranio, la mejorana, la lavanda y la rosa. Algunos que combaten el estrés: vainilla, nuez moscada y naranja. Los afrodisíacos. sándalo, ylang-ylang y salvia.

10. Dale un masaje de cabeza. Cuando lo tengas en la bañera o sencillamente con la cabeza en tu regazo, dile que cierre los ojos y respire profundamente. Presiona las yemas de los dedos sobre su cráneo, y muévelas lentamente en círculos hacia la parte de atrás de su cuello. Con las manos todavía ahuecadas alrededor de la base de su cabeza, presiona los pulgares en la base de su cráneo y muévelos metódicamente desde el centro hacia cada oreja varias veces. Presiona las yemas de los dedos contra su mejilla en movimientos circulares Si empieza a ronronear, diste en el clavo.

Diosa Iniciada

... la que sabe provocar a su hombre: a ellos les gusta que su diosa sea sexualmente atractiva y que a veces tome la iniciativa.

Aquí, algunas actividades que puedes iniciar tú:
11. La caza del tesoro. Es ideal para los hombres que gustan de las miniproducciones. Ponle una notita en el bolsillo del saco o déjale un mensaje en la contestadora del trabajo diciéndole que le tienes una sorpresa, pero que él tiene que hacer su parte. Lo mandas a donde hayas elegido (y pagado) una bebida que les guste a los dos, y le hayas dejado con el vendedor una nota, para que vaya, digamos, a una tienda cercana Y recoja una cesta con cosas sabrosas de comer.
En ésta. el empleado le entrega lo que has pedido y le da el recado de que tiene que ir a la boutique de lencería para recoger ropa interior de seda para ti (comprada por ti previamente) y una estola de plumas. Puedes complicar la trama todo lo que quieras el caso es mantenerlo entretenido y posponerle el placer por un buen rato.
En la última parada déjale un nota que diga algo así como: "¿Donde te has metido? No puedo más; ven ahora mismo", y
Corre a meterte en la ducha. Cuando llegue, tenle preparado un trago en el baño, y mientras se baña, ponte la ropa de seda
Y envuelvete en la estola.

12. La máquina sexual. Alquila en automóvil de lujo por un día o dos, y haz que le lo dejen frente a la puerta un sábado por la mañana para que esté ahí cuando él despierte. Ponte una estola larga de seda y un par de gafas de sol, y llévalo a pasear.
Vuelve a saborear lo fabuloso de "hacerlo" en un coche, en especial en el estacionamiento su antigua escuela donde él nunca "se atrevio" cuando era joven.

13. Inspección de restaurantes. Busca un restaurante con manteles largos, y mientras conversan acarícialo en sus partes vulnerables, murmurándole lo que quieres hacer con el más tarde.

14. La danza del pecado. No hace falta ninguna experiencia anterior, solo ganas e imaginación. Las reglas son girar, bailar y contornearse alrededor del hombre lo más sexy posible sin que él te pueda tocar, Pero tu sí a el, o no según se te antoje. Lo mas importante es echarle a andar el cerebro y seguirle las fantasías. Puedes lo mismo hacerle un strip tease, que bailarle ligera de ropa o desnuda, pero el tiene que estar completamente vestido y tu tienes que dominar completamente la situación. Si quieres alquila algun video de strip tease para que te inspires y agarres escuela.

15. La paparazzi. A los hombres les gusta que los adoren asi que ensaya este juego con él. Una noche cuando se esté desvistiendo no le despegues los ojos de encima. Agarra lar cámara y dile algo como "Se ve que has estado haciendo pesas. ¡Qué biceps!. A ver, levanta los brazos, da la vuelta otra vez. La verdad es que eres digno de la Playgirl.

16. El concurso de la camiseta mojada. Un día, cuando él esté a punto de llegar, métete con el pantaloncito más breve y una camiseta en la ducha y empápate de agua. Recíbelo así en la puerta.

17. Campismo indecente. Llámalo al trabajo un día y dile que esa noche van a acampar en el patio de atrás. Monta una tienda de campaña; acomoda una botella y dos copas, unas cuantas velas, un tocador de discos compactos que funcione con baterías y una cobija o una colchoneta de aire, si te molesta la yerba pegada en la espalda. Recíbelo en la tienda con música... y como Dios te trajo al mundo. (¡Ni se le ocurra hacerlo en la temporada de mosquitos!)

18. El especial del trabajomaniaco. Si el es de los que se quedan a trabajar hasta tarde, prepara una cesta de merienda con su comida y vino favoritos, una cobija y un par de velas. Aparécete en su oficina después de la la hora de trabajo métete en su despacho y cierra la puerta: luego, extiende la cobija, saca la comida, vierte el vino en las copas y enciende las velas... (Por supuesto. esto sólo se le puede hacer al dueño, porque los demás no tienen un despacho, sino un cubículo).

19. El viajero. ¿Hace cuánto tiempo que no se van de vacaciones solos?. Quizás no se puedan pemitir un viaje al Machu Picchu pero al menos puedes planear un fin de semana de recreo. No le digas a dónde van; mételo en el automovil vendale los ojos y no le quites la venda hasta que hayan llegado a la habilación del adorable hotelito con vista al lago donde has mandado a poner de antemano una botella de champaña helada sobre la mesa

20. La ninfa acuática. Cuando llegue a la casa dile que le vas a dar una ducha relajante con una gel estupenda que acabas de comprar y estas loca por probar. Cuando estes debajo del agua, llámalo para que te restriegue un pedacito de la espalda, y, despues de decirle que se quite la ropa para que no se moje, dale la gel de baño y, enseguida apaga las luces. Los dos estan mojados y el baño esta más oscuro que la noche, traten de reconocerse.

21. La distracción. Espera que este hablando por teléfono con su jefe, un socio o su mamá. Arrodilláte frente a el y empieza a comunicarte con el por medio de caricias...ya veras que no tarda mucho en terminar la conversación.

22. El rapidito. No estamos hablando ni de sensualidad ni de hacer el amor, ni de retozos amorosos, no; de lo que se trata es de apurarselo de un tirón. Espera que este en la onda y entonces trata de seducirlo, de preferencia en el momento de salir para una fiesta o en que él este a punto de agarrar un avión, Un rapidito no es una obra maestra de la sexualidad, pero sí un aporte al banco de las memorias imborrables. Imagínate tú y el, en sexo puro y descarnado.

23. El secreto supremo de toda diosa del amor. Es el que ha sido creado por su imaginación para satisfacer los gustos del hombre.

 

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