Belleza
  Maquillaje
  Cabello
  Piel & Cuerpo
  Moda
  Fragancias
  Estilo
  Hogar
  Cocina
  Recetas
  Decoración
  Seguridad
  Plantas & Mascotas
  Manualidades
  Ser Madre & Familia
  Mamá
  Hijos
  Familia
  Pareja & Sexo
  Pareja
  Sexo & Afrodisíacos
  Salud
  Cuerpo
  Estética
  Embarazo
  Ginecología
  Pediatría
  Psicología
  Místico & Esencial
  Astrología
  Horóscopos
  Meditación
  Tarot
  Feng Shui
  Terapias Alternativas
  Dietas & Nutrición
  Dietas
  Gym & Fitness
  Yoga
  Ocio & Entretenimiento
  Humor
  Tests
  Revistas
  Amor
  Viajes & Turismo
  Trabajo & Formación
  Consejos Empleo
  Ayuda Legal
  Mujer Emprendedora
  Economía Familiar
  Ciencia / Natura
  Novias & Bodas

¿HAY GENTE QUE PASA DEL SEXO?

Las puertas del armario se vuelven a abrir para dejar salir a un nuevo grupo con una orientación sexual diferente a lo que hasta ahora conocíamos. Son los llamados asexuales: hombres y mujeres completamente sanos, sin ningún interés por el sexo.

 

En una sociedad donde el sexo está omnipresente, en la que para muchos la felicidad se encuentra concentrada en una inocente pastilla azul, donde la palabra virginidad deja de tener sentido a los dieciséis años, comienza a surgir un nueva voz que grita sin ningún pudor su condición de asexual. Existen y se han organizado con la finalidad de que, de una vez por todas, se les quite la etiqueta de enfermos o de homosexuales reprimidos. No experimentan ninguna atracción sexual hacia otras personas, pero lejos de causarles ningún trauma, se declaran altamente felices.

Alrededor del 3% de la población es asexual
Aunque no es una orientación reconocida, se calcula que entre el 1 y el 3% de la población mundial es asexual. Ésta es la conclusión que se extrae de un estudio conducido por el psicólogo y experto en sexualidad humana Anthony Bogaert de la Brock University en Santa Catarina, Ontario. Bogaert tomó los resultados de una investigación realizada en Inglaterra en 1994 y analizó las 18.000 respuestas de las personas que fueron encuestadas sobre sus preferencias sexuales. Así descubrió que un uno por ciento de los encuestados declararon estar de acuerdo con la opción “Nunca me he sentido sexualmente atraído por alguien", resultados que el especialista catalogó como signos de asexualidad.

Estas cifras hacen prever que en la actualidad pueda abarcar al 3% de la población y que, sumados a los casos encubiertos, existan casi tantas personas asexuadas como gays. El problema se encuentra en la dificultad que entraña declararse abiertamente asexual en una sociedad tan obsesionada por el sexo, incluso el poder reconocerse como tal debido a la falta de información que existe sobre esta nueva forma de entender la sexualidad, más si cabe cuando ni los propios especialistas se ponen de acuerdo sobre este tema.

Así, por ejemplo, para Montserrat Calvo Artés, psicóloga y sexóloga del Institut RET, “la sexualidad no es ni una obligación ni una necesidad, por lo tanto la asexualidad puede considerarse una orientación asexual”. Sin embargo, los doctores Ana Fernández Alonso e Iván Rotella Arregui, sexólogos pertenecientes a la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología y directores del Centro de Atención Sexológica de Avilés, consideran que “lo que se conoce como asexualidad sería en realidad un bajo deseo sexual que lleva a no tener prácticas eróticas. El término asexualidad está mal empleado porque significa ‘sin sexualidad’ y teniendo en cuenta que la sexualidad es la vivencia que cada persona tiene del hecho de ser sexuado, ésta puede resultar positiva o negativa, pero no puede ‘no ser’”.

La polémica está servida.

Asexualidad, no celibato
No hay que confundir asexualidad con celibato. Aunque ambos términos tienen en común la ausencia de práctica sexual, los motivos que derivan a esta situación son diferentes.

Al celibato se llega por convencimientos morales o religiosos. Se rechaza el sexo, pero esto no significa la ausencia de deseo. Simplemente eligen la sublimación de la pasión en pos de unos convencionalismos sociales. Un buen ejemplo de ello son los religiosos a quienes se les exige el voto de castidad o aquellos que escogen la virginidad como camino hasta el matrimonio.

Por el contrario, para los asexuales el sexo no existe. No hay represión, ni impotencia, ni reticencia, sólo que la exploración del campo sexual les resulta tan fascinante como una visita al dentista. Mientras la gran mayoría considera las relaciones sexuales algo tan natural y necesario como comer o dormir, ellos no logran entender esa obsesión por tocarse o besarse con la finalidad de llegar al coito.

En términos generales, la diferencia reside en que la asexualidad es una condición, mientras que el celibato es una opción. Por ello muchos hablan del resurgimiento de una nueva orientación sexual, una auténtica identidad sexual carente de sexo, aunque ambos términos puedan resultar, a priori, incompatibles.

Amor sin sexo
Ser asexual no significa ser un bicho raro, apático, marginado, alguien que huye de la gente. De hecho, la mayoría de los que se definen como asexuados mantienen relaciones similares al del resto de los hombres… pero sin sexo. Ésta es la única diferencia.

Por ejemplo, hay asexuales que al no sentir atracción por otra persona son incapaces de enamorarse. Sin embargo, aunque en su faceta íntima se definen como corazones solitarios, suelen tener una vida socialmente muy activa y cultivan con gran cariño valores como la amistad y la fidelidad familiar.

También los hay que tienen pareja y han formado su propia familia. Y es que para ellos ser asexual no significa carecer de capacidad para amar. Son relaciones de tipo emocional y afectivas, amores platónicos que no se llegan a consumar en la cama. Pero, ¿realmente funcionan las parejas sin sexo? “Pues sí. Son más de los que imaginamos aquellos que ven declinar su interés sexual, pero continúan juntos por intereses varios, y también, cómo no, por afecto y amor. Aún siendo de los dones más beneficiosos que nos da la vida, no es ni una necesidad ni una obligación”, responde la Dra. Calvo.

En este punto están de acuerdo los especialistas Ana Fernández e Iván Rotella, al afirmar que hay parejas que funcionan sin sexo, dependiendo de lo se entienda por sexo: “si lo usamos como sinónimo de coito no sólo es posible sino frecuente encontrar parejas que tienen pocos espacios para la intimidad y, por tanto, pocos encuentros o prácticamente ninguno. Sobre todo cuando hablamos de parejas que ya llevan años de relación, tienen hijos, trabajan… Pero si lo hacemos extensible a cualquier aspecto de la práctica erótica, ya es más difícil, porque un mimo, una caricia, un gesto de complicidad, un beso furtivo… también son relaciones sexuales. En cualquier caso siempre será más gratificante la vida en pareja con un nivel de práctica erótica (con o sin coitos) que sea satisfactoria para ambos”.

En general, este tipo de relaciones sin sexo sólo funcionan en parejas cuyos dos miembros son asexuados. Si no es así, la búsqueda de uno frente a la apatía del otro suele acabar con una ducha de agua fría y una gran frustración física y psicológica para ambas partes: el uno por no poder complacer y el otro por no ser complacido. Esto, con el tiempo, suele desembocar en la separación.

Los hay que para evitar esta situación han llegado a un acuerdo: al no poder controlar sus hormonas, el miembro que necesita sexo lo puede buscar fuera de casa. Aunque nos pueda parecer algo incompresible, ellos justifican sus actos en que al ser uniones que no están construidas sobre el sexo, la infidelidad sexual no es considerada una traición. Un razonamiento que seguramente compartirán muchos monogámicos inconformistas.

Pero los más ocultan su condición detrás de matrimonios heterosexuales, igual que en su día hicieron, y siguen haciendo, muchos homosexuales. Son los que, en una sociedad altamente sexuada, aún no se han atrevido a abrir el armario de la asexualidad.

Los expertos del reportaje
Ana Fernández Alonso e Iván Rotella Arregui
Sexólogos, Secretaria General y vocal, respectivamente, de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología y Directores del Centro de Atención Sexológica de Avilés.
C/ Cuba, 3, 2º C. 33401, Avilés (Asturias). Tel. 985 93 80 08.
sexología@astursex.info

Montserrat Calvo Artés (Foto 2)
Psicóloga y Sexóloga del Institut RET
montse@institutret.com

 

VER MÁS SOBRE SEXO >>

 
Weight Loss Programs | Experts | Quienes somos | Politica de privacidad | Affiliados | Site Map | Ayuda | Contacto |

Derechos reservados 2017, ConsejosParaMujeres.com.ar - Permitido su uso citando la fuente y link a www.consejosparamujeres.com.ar