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QUÉ HACER ANTE UNA CRISIS?

Pensar en una vida libre de estrés resulta imposible en estos momentos. Por ello, debemos aprender a convivir con la crisis económica, política, y social que estamos viviendo.

 

El entorno social es duro, violento y nos provoca incertidumbre, angustia, rabia, desasosiego y estados alterados en nuestra forma de ser y sentir. No obstante debemos aclarar que no todo estrés es malo, por el contrario se requiere más bien un nivel óptimo de estrés para poder funcionar normalmente.

Estrés bueno y malo

El estrés según la Organización Mundial de la Salud es el conjunto de reacciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción. Existe un grado de estrés que es bueno denominado "eutrés". Bajo esta condición, el estrés aumenta, pero también lo hace nuestra capacidad para enfrentar lo que lo causa. Como señala el Dr. Oscar Sapena, un buen estrés nos permite hacer algunas cosas de buen agrado o por lo menos en armonía con uno mismo y puede encontrarnos con la alegría perdida, el amor, el afecto y el trabajo creador. Es un estrés alentador y estimulante.

Un mal manejo del estrés disgusta o altera y exige demasiado al cuerpo. Hace que el trabajo parezca excesivo, agotador, desagradable, en condiciones de tensión. Aparece la tristeza, el fracaso, la pena, la frustración y la depresión. Este estrés "negativo" es llamado "distrés". Cuando existe estrés en exceso, nuestro organismo comienza a responder de una manera exagerada, impidiendo que nos desenvolvamos eficazmente, dañando nuestra salud. Mantener el equilibrio entre los estrés malo y bueno va a depender de muchos factores, pero también de la eficacia de nuestros mecanismos de enfrentamiento y de cómo llevemos la situación.

Estrés y Ambiente

Francisco J. Labrador, Catedrático de Modificación de Conducta de la Universidad Complutense de Madrid, explica que "la exposición a situaciones de estrés provoca la 'respuesta de estrés' que consiste en un importante aumento de la activación fisiológica y cognitiva (de pensamiento y razón), así como en la preparación del organismo para una intensa actividad motora. Estas respuestas favorecen una mejora en la percepción de la situación y sus demandas, un procesamiento más rápido y potente de la información disponible, posibilitan una mejor búsqueda de soluciones a las exigencias de la situación y preparan al organismo para actuar de forma más rápida y vigorosa ante los posibles requerimientos de la situación".

Algunas de las condiciones ambientales que pueden generar estrés de acuerdo a Labrador son la necesidad de adaptarse a una nueva situación, la incertidumbre, el no saber qué pasará, la falta de información o la imposibilidad de manejar la información que llega (rumores de todo tipo) y las demandas biológicas (físicas) excepcionales. Podríamos agregar otras cómo la falta de recursos económicos, falta de medicamentos esenciales a nuestra vida, colas interminables para obtener productos o los bienes indispensables para nuestra vida cotidiana y las situaciones de tensión crónica mantenidas.

En todo caso, las personas a lo largo de su vida atraviesan situaciones de crisis y cada crisis implica cambio, transformación además de la desestabilización. Pueden son traumáticas, sin embargo se presentan también en momentos felices, como en el caso del nacimiento de un niño, ganarse la lotería, mudarse de país casa o trabajo.

Ante estas situaciones de solicitudes excepcionales a nuestro cuerpo y mente, bien de tipo biológico o psicosocial, el organismo reacciona para adaptarse a ellas.


¿Qué hacer?

En estas situaciones de crisis lo peor que uno puede hacer es no hacer nada.
Las crisis nos ayudan a aprender y a crecer como personas. Ahora bien, al enfrentar una situación de crisis es importante estar preparados para que el impacto sea menor. No es lo mismo entrar en un cuarto oscuro en donde podamos tropezar con todo y hacernos daño, que entrar en el mismo cuarto oscuro con una linterna.
Tenemos que ser previsivos y planificar lo que vamos a hacer. Debemos evaluar y determinar cuáles son las fortalezas y las debilidades que tenemos, así como los recursos con los cuales contamos. Hay que hacer el esfuerzo de adaptarnos a las circunstancias por muy difícil que sea aunque estemos insatisfechos y no conformes. Esto implica utilizar la creatividad para sobrellevar la crisis lo mejor posible. Debemos trazar nuestros propios planes, sin olvidar que estamos inmersos en un grupo social del cual podemos aprender. Pero no debemos dejarnos llevar por los acontecimientos como una pluma en el viento. Programarnos día a día con frases positivas como "Feliz día, a pesar de todo". Esto ayuda a generar una actitud positiva ante la adversidad.

Podemos trasformar las emociones negativas en positivas: Antepongamos el valor al miedo, la actitud crítica ante la rabia y la esperanza a la desesperanza. Pasemos del pesimismo extremo a un optimismo razonable. Preparémonos para lo peor pero trabajemos para lo mejor.

Es importante utilizar herramientas antiestrés como la respiración profunda. Tómense su tiempo para relajarse y no se sientan culpables por hacerlo, ya que ello redundará en una mayor productividad durante el nuevo período de exigencia. Hagan un paréntesis de cinco minutos durante las tareas del día y miren lo más lejos posible para que descansen sus ojos, traten de poner sus mentes en blanco o piensen en situaciones que sean agradables, respiren profundo y, hasta donde puedan, mediten.

Comer ligero les permitirá sentirse mejor. También ayuda disminuir el consumo de sal. Los productos con cafeína así como el cigarrillo y el alcohol aumentarán el estrés. Hagan ejercicios regularmente. Organicen su agenda y dedíquenle un tiempo de calidad a las cosas y personas que les gusten, a la familia, a la pareja, a los hijos y a los amigos. Duerman al menos un promedio de ocho horas. Intenten establecer tiempos reales para las tareas pendientes. Traten de salir de sus casas para cumplir los compromisos, con tiempo suficiente para llegar a buena hora.

También comprométanse solamente a aquello que de verdad puedan cumplir. Aprenda a decir "no" y prémiense cuando alcancen las metas ya sean grandes o pequeñas que se hayan propuesto. Vale la pena intentar vivir feliz con el estrés por compañero, sobre todo en estos tiempos de tanta tensión.

Por último, no olvidarnos del mensaje divino "Ayúdate que yo te ayudare". Por esto, debemos hacer todo lo que este a nuestro alcance para que no nos quede ninguna duda de nuestro esfuerzo y pedirle a la Divina Providencia que nos acompañe y ayude.

 

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