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¿QUÉ IMAGEN TENEMOS DE NUESTRO CUERPO?

Hay una distinción que el psicoanálisis hace entre la imagen y el esquema corporal. El esquema es el soporte de lo que llamamos imagen del cuerpo. La imagen imprime su cualidad a la relación con los otros que, desde los orígenes, es de carácter libidinal. ¿Qué quiere decir esto? Las palabras que recibimos y las que podemos transmitir expresan los afectos y contienen todas las experiencias emocionales que atesoramos en nuestra imagen corporal.

 

La imagen del cuerpo es la memoria inconsciente de todo lo vivido; representa al sujeto deseante que existe en cada uno de nosotros y recoge todo nuestro pasado libidinal y comunicacional. ¿De qué manera? El cuerpo deseante se va formando desde la concepción y es el resultado no sólo de la experiencia perceptivo-motriz sino, también, de nuestra sensibilidad erógena. Desde los inicios de la vida, la libido o energía sexual está diversificada en una serie de fuentes de excitación: la boca, el ano, los órganos genitales... A lo largo de nuestra vida, atravesamos distintas fases del desarrollo psicosexual en las que predomina una u otra de estas zonas erógenas.
Éstas son los puntos privilegiados de intercambio con el ambiente y, al mismo tiempo, reciben la máxima atención y cuidados de la madre por lo que son naturalmente estimuladas y excitadas.

LA GRANDEZA DEL CUERPO HUMANO

Cuando un paciente obsesivo llega a la consulta del psicoanalista, la idea obsesiva no siempre aparece pura o en primer plano.

En la mayoría de las ocasiones, la persona sólo presenta el sufrimiento que le producen la reiteración de determinados actos, más o menos ritualizados, como por ejemplo, lavarse las manos repetidamente, colocar en una determinada posición los muebles de su habitación como requisito indispensable para poder conciliar el sueño, caminar sin tocar las junturas de las baldosas, contar siempre hasta un número concreto antes de atreverse a realizar una determinada acción...

En tales casos, la idea obsesiva primaria, de la que se defiende el sujeto obsesivo, sólo podrá verbalizarse y ser interpretada, al final de un recorrido.

PUNTOS DE ESTIMULACIÓN

Todo el cuerpo tiene la propiedad de convertirse en erógeno, desde el conjunto de la piel hasta las mucosas, incluidos los órganos internos. En este recorrido y al calor de la relación con la madre, cada niño vivirá su cuerpo de una manera singular, según su propia historia evolutiva, compuesta por experiencias que habrán sido más o menos satisfactorias o frustantes.

Así irá formando una imagen propia de su cuerpo erógeno, que es siempre inconsciente. Esta imagen se va conquistando progresivamente con el fin de lograr una unidad y poder dominar el cuerpo como un todo, que siempre conservará una dimensión imaginaria o fantaseada.

 

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