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LA MUJER OBSESIVA

Sin darnos cuenta, ciertas manías terminan gobernando nuestras vidas. Lee esta nota y aprendé a reconocer si tu caso es digno de una terapia.

 

¿Cree que hay manías individuales que pueden perjudicar la convivencia de una pareja?

Manías como lavarse las manos más de 5 veces al día, cerrar la puerta con todas las llaves de San Pedro, entrar a una casa y limpiarse las suelas hasta gastarlas, la enfermedad por la limpieza de la casa , el miedo al contagio y otras; son patologías dignas de diván. Cada una de ellas denota un aspecto oscuro de nuestra existencia e invita a quedarnos solos si con el tiempo no se extinguen. Claro que muchas de las personas que nos rodean no tienen más remedio que tolerarlas, pero por que parezcan un simple detalle , a veces, tornan insostenible la convivencia familiar, laboral o social.

Conozca que hay detrás de esto que los especialistas coinciden en llamar “ trastornos obsesivos- compulsivos”.

Malas costumbres con nombre científico
Hay quienes no pueden pisar la calle sin tener absolutamente todo su vestuario combinado o quienes no estarán tranquilos si el escritorio permanece sin un orden estricto a lo largo de la jornada laboral. Más o menos importantes, estas , o pequeñas obsesiones, pueden convertirse en serias molestias para el entorno cotidiano y, por supuesto, para los que sufren como espectadores. Lo cierto es que todos las tenemos y, según la opinión de los piscólogos, la mayoría de ellas revelan una falta de confianza en nosotros mismos, sentimientos que suelen acentuarse con la edad.

Todas revisten importancia como para hacer una terapia, aunque más no sea una cortita, cuando su ritual se prolonga por más de una hora diaria y cuando comienzan a contrariar las actividades habituales. En este punto es probable que se hayan convertido en “trastornos obsesivos- compulsivos”, una patología descubierta recientemente.

Yo soy así
Las manías tienen dos connotaciones insoportables: como toda adicción, quien las padece no siempre suele reconocerlas, y cuando las admiten, por una cuestión de rebeldía, responden ante las críticas de quienes las contemplan con un “yo soy así”. Obviamente, esto se traduce con un “ si no te gusta ya sabes lo que tenes que hacer…”, algo que hace la convivencia insoportable.

Las obsesiones más fecuentes
- Limpieza enfermiza: Nunca largan el trapo, lo sacan a relucir aún en la reuníon más paqueta y hasta pueden llegar a barrerle los pies a las visitas. Ciertas personas que la padecen llegan a trasladar este vicio a su higiene personal. Indudablemente representa un gran desconformismo con la propia imagen y son personas que viven pendientes del qué dirán.
- Obsesión por el orden: Se trata de individuos que no pueden comenzar a trabajar o acostarse sin haber ordenado minuciosamente sus cosas sobre el escritorio o en la casa. No pueden vivir sin darle a un objeto el lugar exacto. Son personas que temen a los cambios, muy inseguras.
- Miedo al contagio: Por temor a contraer alguna enfermedad, algunos no manipulan los billetes o jamás van a los restaurantes para no tocar cubiertos que hayan sido utilizados por otros. Son personas con una gran cuota de desconfianza en los demás, además, generalmente mezquinas y muy calculadoras de todos sus actos.
- Toser y acomodarse la corbata: Son más masculinas que femeninas: ellos tosen cada vez que tienen la palabra , se acomodan la corbata incansablemente o se quitan basuritas imaginarias de la ropa. Son transtornos que hablan de seres que quieren impresionar o manifiestan un estado de incomodidad en un lugar o una situación. La versión femenina es la que está todo el tiempo “espejito , espejito….”
- Verificaciones interminables: Para los obsesivos es imposible abandonar su domicilio, aunque más no sea por una hora, sin haber verificado 10 o hasta 15 veces que la luz está apagada, las persianas bajas, y la lista continúa. Se escudan bajo el argumento de la seguridad, pero en realidad son ellos los inseguros, sujetos con una gran carga de ansiedad.
- Rituales para filmar: son tan vuelteros que dejan de realizar la mitad de las cosas que se proponen o hacen que los demás terminen por abortarlas. Solamente un tratamiento puede ayudarlos

 

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