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INSOMNIO EN LOS NIÑOS

La mayoría de niños presenta alguna dificultad para iniciar el sueño. Muchos usan un juguete de peluche o alguna fuente de luz para poder iniciar el sueño. Hasta ahí es normal.

 

Las experiencias que más influyen en que el niño presente trastornos del sueño son:
- Dormir en cama de los padres.
- Accidentes o enfermedad del niño.
- Separación o ausencia de la madre (laboral, viaje, etc).
- Depresión materna.
- Actitud materna ambivalente o contradictoria en la crianza del niño.

Los niños pueden considerar que la hora de dormir es un momento en que son alejados del amor y cuidado de sus padres (ansiedad de separación)

Los niños mayores pueden presentar miedo o ansiedad de la presencia en la noche de ruidos, ladrones, etc. No siempre lo expresan abiertamente, sino que a veces emplean tácticas para ir postergando la hora de iniciar el sueño.

La ansiedad de separación y el temor para iniciar el sueño muchas veces se desencadenan cuando el niño ha iniciado su estancia en una guardería, y más an si existen conflictos conyugales, fallecimiento de un familiar, etc.

El 5% de los niños mayores de 5 años presenta pesadillas. Es más frecuente en niñas.

Tratamiento:
Lo esencial es el apoyo de los padres, el estímulo afectivo y la motivación para poder superar esta situación. Existen una serie de normas generales y otras que dependen de la edad del niño.

Normas generales

Mantener, a toda costa, un horario de inicio del sueño que debe ser cumplido irreversiblemente permitiéndose pocas modificaciones.
Los padres deben impedir que el niño duerma en la cama de ellos. Pueden hacer la concesión de que duerma, momentáneamnete, en la cama de uno de sus hermanos, por ejemplo.
Se deben evitar a toda costa los programas de televisión que presenten algn grado de violencia.
Se puede ofrecer un baño nocturno, una luz débil o un momento previo de conversación antes de iniciar el sueño. En algunos niños funciona el iniciar la lectura de un cuento. Se puede aceptar, momentáneamente, que duerma con una luz encendida o con la puerta abierta.
Sólo el pediatra puede autorizar el uso de medicamentos tranquilizantes en algunos contados casos.

Recién nacido

No deje que su bebé duerma más de tres horas consecutivas durante la mañana. Despiértelo con cariño. De esta manera dormirá más de noche.
No dar leche o biberón cada vez que llora. No siempre llorará por hambre. Si al bebé se le alimenta constantemente de día, también pedirá constantemente de noche.
No permita que el bebé duerma con usted. Una vez que sea conciente de ese privilegio será muy difícil hacerlo cambiar. Puede tenerlo en una cuna o "moisés" cerca de su cama.
Si tiene cuna, coloquélo en ella cuando esté soñoliento pero despierto. Su ltimo recuerdo despierto debe ser la cuna y no la presencia de los padres o el alimento. Debe aprender a dormirse solo.

Dos a cuatro meses

Pase la cuna a un cuarto separado.
Disminuya lo antes posible el nmero de tomas durante la noche.
Nunca despierte al niño en la noche para alimentarlo. Espere que él solicite su alimento.

Seis meses

Regale al niño un juguete de peluche.
Deje abierta la puerta del cuarto del bebé.
Durante el día brinde afecto al niño cuando manifieste temor por la separación.

Un año

Establezca una rutina grata para el niño: un cuento agradable, etc.
Una vez colocado el niño en su cama debe permanecer allí. Hay que hacer caso omiso de las protestas o rabietas, y mantener siempre una actitud firme.

El niño debe ser pasado de una cuna a una cama entre los dos y los tres años de edad. Puede adelantar este paso si el niño ya ha aprendido antes a trepar por los barrotes de su cuna.

 

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