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MASAJES - MANOS CONTRA EL DOLOR

El movimiento es vida y sinónimo de buena salud. Partiendo de esta máxima, la osteopatía combate el dolor con técnicas manuales.

 

Manos que alivian el dolor

Era una calurosa tarde de verano de principios del siglo pasado. En un remoto pueblo norteamericano, un niño, Andrew Taylor Steel, se balanceaba en su hamaca, mientras intentaba combatir uno de sus habituales dolores de cabeza. Guiado por su instinto, procuraba que el borde de una tela presionase levemente su nuca hasta que el dolor remitía. Así fue como nació la osteopatía.
Posteriormente, ya ejerciendo como médico, Taylor Steel recordó aquella experiencia infantil, así como las manipulaciones que había visto practicar en los pueblos de su comarca y que lograban aliviar distintas dolencias.
El doctor descubrió también que donde había movimiento involuntario de los huesos, los músculos y los órganos del cuerpo, había también vida y, por extensión, salud.
Partiendo de estas revelaciones, se encargó de desarrollar la osteopatía. Esta terapia es una medicina manual, respetuosa y global. Una de sus ramas, la terapia sacrocraneal se encarga de recuperar los saludables movimientos involuntarios del cuerpo, sobre todo, del cráneo y de la columna.
El terapeuta sacrocraneal, a través de un ligero contacto con el cuerpo del paciente, recibe la información de cuál es su estado global, de cómo se encuentra.
 

Más movilidad

A partir de ese momento, y mediante técnicas manuales realizadas muy suavemente, va devolviendo la movilidad a todo el organismo. De esta manera, el paciente va recuperando su salud a medida que los movimientos involuntarios retoman su fuerza y su armonía. La sensación tras someterse a una de estas sesiones, en las que se alivian nuestros dolores y se equilibra la energía y el sistema nervioso, es de paz y orden.
La terapia sacrocraneal puede ayudar a resolver todos aquellos problemas que tienen que ver con desarreglos en los sistemas nervioso, endocrino, gastrointestinal, cardiovascular, respiratorio y musculoesquelético. Esta técnica también contribuye a mejorar los problemas que afectan a los órganos sensoriales: el oído, la vista, el olfato y el gusto.
El cuerpo del paciente y las tensiones que éste acumula son los que sirven al terapeuta como indicios que delatan dónde se encuentra el origen del problema que sufre.
En bebés y niños se consiguen buenos resultados debido a la flexibilidad de su estructura ósea. Los huesos de los bebés se montan unos sobre otros para poder pasar por el canal del parto en lo que constituye la primera terapia sacrocraneal que recibe el ser humano.
Si una mujer que va a ser madre se somete a una cesárea, ese bebé no siente esa compresión de los huesos de su cráneo y la descompresión posterior. Esto puede traducirse en un sistema sacrocraneal algo debilitado. En este caso, el bebé puede presentar problemas respiratorios e inmunitarios.
Los problemas derivados de la utilización de un fórceps o de una ventosa en el nacimiento pueden provocar posteriormente desajustes psicomotores y problemas de oídos e incluso vértigos.
Cuando nacemos, el organismo suele estar sano y la mente despierta, pero a lo largo de la vida, a través de los golpes psíquicos y emocionales que sufrimos, olvidamos esa pureza. La terapia sacrocraneal se encarga de conectarnos de nuevo con ese estado original.

 

Resultados positivos

Cuando un bebé nace desajustado es conveniente aplicarle cuatro o cinco sesiones, hasta alcanzar el equilibrio que se busca. Para lograr resultados positivos en adultos son necesarias al menos una decena de sesiones, una por semana, hasta lograr mitigar la dolencia que padece.
Las personas que sufren algunos problemas puntuales necesitan someterse a una sesión cada 15 días o una vez al mes para conseguir equilibrar su organismo. Con ella contribuyen a poner de nuevo el contador de su organismo a cero. Dependiendo del problema que aborda, el terapeuta sacrocraneal suele aconsejar ejercicios añadidos, como meditación, e incluso en algunas ocasiones complementos alimenticios para evitar posibles carencias.

 

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