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TRATAMIENTOS PARA EL DOLOR DE ESPALDAS

En una edición anterior, refiriéndonos a nuestra columna vertebral, describimos cómo está formada, de qué manera "trabajan" sus partes, algunos padecimientos que suelen aquejarla y ciertas recomendaciones para que al usarla bien, podamos conservarla lo mejor posible.

 

En una edición anterior, refiriéndonos a nuestra columna vertebral, describimos cómo está formada, de qué manera "trabajan" sus partes, algunos padecimientos que suelen aquejarla y ciertas recomendaciones para que al usarla bien, podamos conservarla lo mejor posible.
Estamos seguros de no equivocarnos al suponer que usted (como le pasa a toda la humanidad) seguramente más de una vez se dio cuenta que tenía una columna, cuando ese bendito "dolor de espalda", en mayor o menor grado lo ha molestado (o lo molesta). Por esa razón, y tratando de no repetirnos, en esta oportunidad queremos hablarle principalmente de los tratamientos más comunes que se emplean cuando a la "columna de nuestro edificio" se le ocurre despertarse y tratar de torturarnos.
Esto puede deberse a problemas específicos (hernias de disco, modificaciones en sus curvas normales, golpes y esfuerzos exagerados o mal hechos, osteoporosis, inflamaciones en sus articulaciones, etc.). Pero en general los más frecuentes trastornos dolorosos de la espalda se deben a alteraciones en el balance y la posición que deben mantener entre sí sus componentes, es decir, los huesos, articulaciones, ligamentos y músculos. Por tanto suelen ser problemas crónicos, que pueden durar meses o aún años y disminuir la capacidad de la persona para disfrutar una actividad física plena, deteriorando su calidad de vida y aún su autoestima.
Entonces, como el paciente se siente muy limitado, comienza a retraerse, alejarse de su medio habitual y sentirse marginado.
El tratamiento de estos trastornos suele requerir también semanas o meses, lo que exige una disciplina tal que se convierta en rutina y parte de la vida diaria. De lo contrario dificilmente se logrará el alivio deseado en ese dolor de espalda.
Como las indicaciones del médico deben seguirse por largo tiempo, algunas personas (los más impacientes) sienten que esto es una carga tan pesada como su propia enfermedad. Quizá lo más importante es recordar que muchos problemas de la espalda comienzan al no haberse aplicado en su momento medidas preventivas, como la buena postura, o la práctica de ejercicios en forma regular.
Al comenzar un tratamiento para el dolor de espalda, casi siempre se está intentando remediar años de mal uso de la columna, tanto de sus músculos y articulaciones como de sus huesos y ligamentos. Por esta razón el cumplimiento y la regularidad en las indicaciones del médico son absolutamente necesarios. Esta afirmación se aplica tanto para los ejercicios y la buena postura, como las demás formas de tratamiento.

Medicamentos antiinflamatorios
Cuando se usa de manera inapropiada cualquier órgano o se sufre un traumatismo, el daño ocasionado al tejido hace que se pongan en acción los mecanismos de defensa naturales para evitar que la lesión progrese y al mismo tiempo para tratar de lograr una reparación y de ese modo volver a las condiciones normales en la mayor medida posible.
Numerosas células de la sangre, como los glóbulos blancos, llegan al órgano y descargan sustancias que buscan remediar la lesión. Mientras esto sucede puede aparecer dolor, debido a la irritación de nervios y otras estructuras presentes en el tejido.
Si la causa que generó la lesión inicial persiste o se repite, como ocurre con las malas posturas y esfuerzos inadecuados, el ciclo de daño y de invasión por las células de defensa se repite permanentemente.
Los elementos que forman la columna, ya mencionados, se mantienen inflamados y por esta razón se hace necesario administrar medicamentos analgésicos (contra el dolor) y antiinflamatorios, así como muchas veces tratamientos de otro tipo (físicos), que luego veremos. Todo esto debe ser siguiendo indicaciones médicas.
Como en algunos músculos hay contracción severa y repetida, se genera un espasmo muscular y por consiguiente dolor. Por lo tanto, se hace necesario usar medicamentos que disminuyen la fuerza de contracción de los músculos inflamados. Son los que alivian el espasmo, también llamados relajantes musculares que logran el reposo del mismo, al encontrarse contraído de manera exagerada.

Terapia física
1) Masajes (masoterapia)
El objetivo de este método es producir estímulos fuertes en las zonas dolorosas. Como consecuencia, se producen descargas nerviosas de diferente tipo que sobrepasan la intensidad del dolor inicial, aunque sea por corto tiempo, y por esta razón el paciente siente que disminuye la sensación molesta que lo había aquejado.
El masaje además tiene una acción reconfortante y tanto psicológica como anímicamente disminuye el espasmo muscular.
¿Cómo actúa? Ocasiona una especie de "distracción" de los centros cerebrales en los que se localiza conscientemente la sensación dolorosa, de modo que ésta disminuye notablemente. En general todas estas maniobras reducen la tensión sobre los músculos de la espalda que como resultado de la lesión se encuentran contraídos de manera exagerada (espasmos). Se efectúa por medio de la presión de los pulgares o de toda la mano, y se los hace desplazar de manera rítmica y con movimientos de rotación o a lo largo, sobre el área afectada.
El éxito de los masajes depende de que la persona que los aplica tenga exacto conocimiento de los sitios donde se encuentran los músculos lesionados y experiencia y pericia en los movimientos y el orden que éstos deben llevar.
Durante las sesiones también se suele recurrir a la aplicación de calor o frío sobre la zona afectada. En ambos casos lo que se busca es modificar el flujo sanguíneo en esta área y también de esa forma relajar el músculo, lo mismo que obtener algún efecto ligero contra el dolor por una cierta acción "anestésica" local.
2) Ultrasonido (ultrasonoterapia)
Es uno de los avances en terapia física, aunque ya lleva años de aplicación prácticamente en todos los centros de rehabilitación. El ultrasonido, como su nombre lo indica, es un tipo de sonido compuesto por ondas de escasísima longitud. Como dato probablemente curioso, añadiremos que es inaudible para el oído humano, no ocurriendo lo mismo con el perro que sí lo oye. Esta capacidad especial del animal ha sido empleada, dicho sea de paso, en guerras durante los servicios que ha prestado, por medio del llamado "silbato silencioso", sólo oído por él.
Volviendo a su utilidad médica, el ultrasonido se administra por medio de un instrumento aplicado sobre la piel y por encima del tejido lesionado. Estas ondas llegan hasta la profundidad del músculo y generan pequeños movimientos como los de un "micromasaje" dirigido de manera muy circunscripta al sitio lesionado.
3) Estimulación eléctrica (electroestimulación)
Este efecto se lleva a cabo también por instrumentos especiales a través de la piel, llegando a los nervios más profundos. Se obtiene con la aplicación sobre la misma (sin uso de agujas o instrumento alguno que la atraviese) de corrientes eléctricas de voltaje (intensidad) y duración controladas, de modo que al acelerar la función de algunos nervios, se atenúan muy notablemente las sensaciones molestas en el sitio doloroso.

Formas alternativas de tratamiento
Estas han venido ganando en popularidad; desarrolladas por profesionales serios, idóneos y con experiencia, en muchísimas oportunidades logran obtener real alivio del dolor.
La quiropráctica es el arte de manipular de manera intensa y enérgica la columna y los músculos de la espalda. Por supuesto, también se aplica en la columna cervical (cuello), cuando el caso así lo requiere. Muchas veces, según la lesión, la acción se complementa con movilizaciones efectuadas sobre la pelvis y también indicándole al enfermo movimientos especiales de sus miembros inferiores.
En este método, se parte de la base que el alineamiento anormal de los componentes de la columna (especialmente sus huesos y articulaciones) es una de las principales causas del dolor y que éste puede aliviarse al realinear todas estas estructuras. El principal beneficio se debe a que ejerce un efecto similar al del masaje, disminuyendo la tensión de los músculos y relajando las áreas que han sido manipuladas.
En este aspecto, otros procedimientos complementarios pueden ser la colocación de pesos para tracción de la espalda o las extremidades inferiores que facilitan la relajación de algunos grupos musculares, al aliviar la fuerza que deben realizar.

Prevención del dolor de espalda
Insistimos, como en otras oportunidades, en que la prevención tiene tanta importancia como el tratamiento. Sin entrar en demasiados detalles, haremos algunas consideraciones importantes.
El cuidado de la espalda exige conocer principios generales de prevención simples como la práctica de ejercicios sencillos, la adopción de sanas y correctas posiciones durante el trabajo y la práctica deportiva, sin olvidar por supuesto, el cuidado del peso corporal. Como dijimos, las causas del dolor son numerosas, debido a la delicada estructura de la columna y las especiales correspondencias que mantienen músculos, huesos, tendones y articulaciones. Estos elementos, como sabemos, protegen importantes estructuras nerviosas, como son la médula espinal y sus ramas nerviosas, las cuales finalmente van a distribuirse por todo el cuerpo. Por esto, si bien diferentes enfermedades pueden causar dolor de espalda, no debemos olvidar que las más frecuentes aparecen por abuso o error durante el esfuerzo o por malas posiciones de manera continuada.
Tal vez sea oportuno repetir como advertencia una frase ya dada en otra oportunidad. Cuidemos con esmero la única columna de que dispone la única casa que habitamos de por vida: nuestro cuerpo.

 

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