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SEÑORÍO DE MOLINA, ESPAÑA

En Labros, población de origen celtibérico como prueban los yacimientos de los alrededores, se asentaron los romanos y fundaron Labrica, según cuenta Apiano.

 

Esta ruta nos lleva por el nordeste de la provincia de Guadalajara por un territorio limítrofe con Aragón, de intensa y movida historia fronteriza y de bellos paisajes naturales. Se podría considerar como un territorio independiente dentro de la provincia, ya que tiene sus límites muy definidos desde el siglo XV. Es una homogénea extensión de páramos que alcanza sus máximas cotas en los montes Aragoncillo y la Sierra de Caldereros, y lo más interesante es descubrir algunas muestras de románico rural y castillos roqueros.

La ruta comienza en Molina de Aragón, ciudad de intensa historia fronteriza y bellos entornos naturales, que es cabecera de una comarca forestal y pastoril, y capital del Señorío de Molina. Aparece por primera vez citada por Ptolomeo como el poblado celtibérico denominado Mediolum. Fue conquistada en 1129 por Alfonso el Batallador y convertida en el primer señorío de Molina por Manrique de Lara.

Lo más sobresaliente es su alcázar, un conjunto edificado junto a un castro celtibérico, que los árabes acondicionaron y utilizaron hasta el siglo XII. Es un destacado conjunto defensivo que cuenta con castillo, murallas y la llamada Torre de Aragón, en lo más alto del cerro que domina la ciudad, separada del resto de defensas a la que estuvo unida por una muralla almenada. Este recinto amurallado recibe el nombre de El Cinto y está declarado conjunto histórico.

Es una de las más típicas ciudades señoriales de Castilla-La Mancha. En la población tienen interés las iglesias del Convento de las Clarisas, transición del románico al gótico, la de Santa María la Mayor de San Gil y la de Santa María del Conde. Otros edificios de interés en Molina son el convento gótico de Franciscanos, fundado por Doña Blanca, señora de Molina, con añadidos barrocos. La torre barroca está rematada por un giraldillo o veleta, lo que hace que se le conozca como Torre del Giraldillo. El río Gallo atraviesa la población de norte a sur y sobre él está el Puente Viejo, románico y de tres arcos. Además, en sus estrechas y pintorescas calles de inconfundible sabor medieval existen numerosas casas nobiliarias y palacios, la mayoría del siglo XVI.

Al abandonar Molina hay que tomar dirección Teruel y a 11 kilómetros llegamos a Castellar de la Muela, donde es obligado visitar la ermita de Nuestra Señora de la Carrasca, un modesto edificio románico de una sola nave, cabecera semicircular, portada con tres arquivoltas y en el interior una pila bautismal con decoración de época medieval.

El itinerario continúa en dirección al Povo de Dueñas y, de allí, nos dirigiremos a Hombrados, donde se toma una pista que va por la Sierra de los Castillos de Zafra. En la vertiente sur se encuentra el castillo roquero de Zafra, sobre una inclinada lastra rojiza, en un despoblado. Si el vehículo no permite tomar este atajo habrá que ir hasta Campillo de Dueñas y seguir por un carril de tierra unos cinco kilómetros hasta llegar al pie del castillo. Desde el castillo, la vista de la comarca de Molina y muchas de sus fortalezas y parte de Aragón, la tierra de Albarracín y Ródenas, es impresionante.

Ecuador de la ruta: La Yunta
La Yunta tomó su nombre de una reunión habida allí entre el rey Alfonso X de Castilla y Jaime I de Aragón. En su entorno se encuentran importantes yacimientos de la Segunda Edad del Hierro. En la Plaza mayor se encuentra la torre medieval de San Juan. La iglesia parroquial es del siglo XVII, con un interior muy interesante: hay una cruz esculpida de la Orden de San Juan a quien perteneció por donación de los Señores de Molina. Desde La Yunta hay que ir a Embid. Aquí, en un pequeño cerro a la entrada del pueblo y próximo al río se encuentran los restos de la fortaleza construida en el XIV. Defensa de la frontera, fue incendiada en 1710 por las tropas vencidas en Villaviciosa y conserva la muralla, tres grandes cubos esquineros y las ruinas de la torre del homenaje de unos doce metros de altura.

La próxima parada es en Tortuera, otro municipio con interesantes casas molinesas de los siglos XVII y XVIII como las que forman parte del magnífico conjunto urbano de la Plaza Mayor, donde se encuentran el palacio de los López Hidalgo y el de los Moreno. La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, herreriana, guarda en su interior un retablo mayor barroco. Muy cercanas están las Lagunas de la Colmada y del Canto, en las estribaciones del Monte Guisema. Tras pasar por Cillas, en la que destaca su iglesia parroquial románica, se llega a Rueda de la Sierra, otro buen conjunto de arquitectura molinesa, en la que destaca la iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Nieves. Hay que regresar a Cillas, y tras 20 kilómetros se llega a la villa de Milmarcos, uno de los conjuntos más interesantes de arquitectura molinesa, entre las que destacan en sus nobles casas la de los García Herreros. Su Plaza Mayor tiene un gran valor ambiental. En lo alto del pueblo se encuentra la ermita de la Muela y, en el camino a Labros, la del Nazareno, barroca. En los caminos de entrada se encuentra una típica construcción molinesa: el pairón, dedicada a un santo.

Antes de dirigirse a Labros hay que ir a la villa de Fuentelsaz, importante enclave estratégico en la frontera entre Castilla y Aragón, durante las luchas que mantuvieron Pedro I el Cruel y Pedro IV el Ceremonioso. En el pueblo de Hinojosa se encuentra el más importante conjunto de casas molinesas del señorío, entre las que destacan la casa de los Ramírez, la de los Moreno o la de los Malos.

Se continúa camino hasta Tartanedo, donde destaca la iglesia parroquial de origen románico, en cuyo interior conserva un buen retablo y una pila bautismal románica. En el prado de la Piedad se levanta el rollo o picota, y la ermita de Nuestra Señora de la Piedad. El siguiente destino es Concha, donde se puede admirar una interesante Plaza Mayor, que contiene varios edificios de arquitectura popular molinesa de gran valor ambiental. En otra plaza, la antigua Casa del Mayorazgo conserva la estructura primitiva con un magnífico empedrado de dibujos geométricos y una portada del siglo XIX.

En Labros, población de origen celtibérico como prueban los yacimientos de los alrededores, se asentaron los romanos y fundaron Labrica, según cuenta Apiano. En la época en la que fue conquistada por Alfonso I el Batallador se construyó la iglesia de Santiago Apóstol, hoy en ruinas y abandonada. Situada en la parte más septentrional de la población conserva su puerta de acceso, con grandes arcos semicirculares con dibujos geométricos sobre pares de capiteles con figuras antropomórficas, y uno de ellos con entretejidos de madeja. La torre, fechada en 1548, tiene un reloj de sol grabado en piedra.

 
 
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