Belleza
  Maquillaje
  Cabello
  Piel & Cuerpo
  Moda
  Fragancias
  Estilo
  Hogar
  Cocina
  Recetas
  Decoración
  Seguridad
  Plantas & Mascotas
  Manualidades
  Ser Madre & Familia
  Mamá
  Hijos
  Familia
  Pareja & Sexo
  Pareja
  Sexo & Afrodisíacos
  Salud
  Cuerpo
  Estética
  Embarazo
  Ginecología
  Pediatría
  Psicología
  Místico & Esencial
  Astrología
  Horóscopos
  Meditación
  Tarot
  Feng Shui
  Terapias Alternativas
  Dietas & Nutrición
  Dietas
  Gym & Fitness
  Yoga
  Ocio & Entretenimiento
  Humor
  Tests
  Revistas
  Amor
  Viajes & Turismo
  Trabajo & Formación
  Consejos Empleo
  Ayuda Legal
  Mujer Emprendedora
  Economía Familiar
  Ciencia / Natura
  Novias & Bodas

LOS NIÑOS TAMBIÉN SE DEPRIMEN

Hoy en día, la depresión está de moda. Lamentablemente, esta enfermedad está atacando a buena parte de la población adulta en las grandes ciudades. Cada vez es más común escuchar que un amigo cercano o un pariente está pasando por una depresión.

 

Antes, este término se reservaba a personas “especiales” que no circulaban por la calle y si alguien padecía esta enfermedad, lo ocultaba para no ser considerado un “loco” o “enfermo mental”. Actualmente, sabemos que éste es un mal que puede atacar a cualquier persona, sana y “cuerda” en algún periodo o en varios de su vida. Lo importante es detectarla a tiempo y curarla con fármacos u otro tipo de tratamiento. Como madres, debemos estar conscientes de que los niños también pueden pasar por esto alguna vez.

¿Cómo podemos ayudarlos?. Lo primero es conocer las causas que originan dicha enfermedad para actuar a tiempo y de manera correcta.

Causas de la depresión Infantil:

Enfermedad prolongada o crónica.

Como en el caso de los adultos, las enfermedades graves o prolongadas, o bien aquellas con las que “se vive”, son causa de depresión en los niños. El hecho de permanecer hospitalizados contribuye a la aparición de dicho mal porque hace que los pequeños se encuentren pasivos y aislados de otros niños perfectamente sanos y activos. Lo peor es que ese hecho hace que estén muy conscientes de lo que no tienen: salud, agilidad, una piernita o la capacidad para hablar o ver.

Conflictos del medio ambiente.

Todos los niños tienen conflictos, pero también la capacidad para superarlos. Sin embargo, puede haber casos en que el problema no se resuelva rápidamente y desencadene un cuadro depresivo.

Los conflictos pueden ser de índole familiar, social o escolar, pero algunos por ser prolongados o no tener el apoyo necesario pueden causar depresión; por ejemplo, una muerte, un divorcio, el rechazo social, el fracaso escolar o pérdidas económicas que modifiquen sensiblemente la forma de vida, etc.

En otras palabras, en estos casos la depresión es una forma poco sana o desmedida de responder a lo que la vida nos va deparando. Como siempre, los pequeños no son responsables de sus respuestas patológicas, sino las personas que nos hacemos cargo de los.

Es como si le diera gripe a un pequeño que está mal nutrido y no tiene un techo y una cama caliente para dormir. La reacción a esa aparente gripe será una pulmonía o una bronquitis, que sería la forma “poco sana” de responder.

Es importante saber que el niño se encuentra más vulnerable a deprimirse cuando se separa de la madre en los primeros meses de vida que cuando tiene 3 ó 4 años. Por otro lado, la muerte de uno de los padres durante la adolescencia suele ser más difícil de afrontar que cundo se tienen 2 ó 3 años debido a que el pequeño a esa edad no comprende bien qué es lo que hace su papá en el cielo cuando hay tantas actividades que podría hacer aquí en la tierra.

Causas internas

Los desórdenes hormonales, enfermedades congénitas o factores hereditarios son otras causas que provocan depresión. En general, es todo lo que podemos atribuir al funcionamiento de nuestro cuerpo. Muchas veces se ha observado que las madres de los niños deprimidos presentan o han presentado, depresiones a lo largo de su vida. Se ha visto también que antes de la pubertad la depresión es más común en los niños que en las niñas; por su parte, las estadísticas demuestran que el hijo mayor de casa es uno de los más frágiles y vulnerables para padecerla.

¿Que hacer?

Hazle caso a tu sexto sentido

Nadie conoce mejor a tus hijos que tú misma. Ni la más experta psicóloga percibe mejor los cambios en un pequeño que la madre que convive a diario con él.

El primer diagnóstico es el de la madre. Por eso, hazle caso a tu sexto sentido que te dice que algo anda mal, que lo notas triste, aislado, sin apetito o sin sueño. Debemos repetir e insistir en que un solo síntoma no es determinante, por eso es importante que le hagas caso a tu natural sabiduría de madre para no alarmarte porque “hoy” no quiso comer o pasó mal la noche.

Si notas en tu hijo cambios significativos y muy marcados por un tiempo (más de dos semanas) es el momento de pedir ayuda a un psicólogo o un siquiatra infantil. Pero antes pregúntale a sus maestros o a las demás personas que tienen contacto con él si esto ocurre todo el tiempo. Quizá se trate de un problema específico con alguien o con algo y no de una depresión generalizada.

Promueve que los niños hablen de sus sentimientos

Muchas veces los pequeños no saben cómo explicar lo que sienten y dicen que les duele el estómago o la cabeza cuando están angustiados, presionados o preocupados. Cuántos niños desfilan por la enfermería del colegio con diferentes achaques cada semana y lo único que dicen con esa conducta es “háganme caso, me siento mal, pero yo no sé lo que me pasa” .

Si el pequeño ya fue revisado por su pediatra y éste no encuentra padecimiento físico alguno, lo más probable es que su cuerpo esté expresando males afectivos. Hay que ayudarlo a hablar de sus sentimientos y a que los ponga en claro.

Esto se podría ejemplificar con ayuda de animales, un ejemplo bien podría ser, “el pequeño perrito estaba angustiado y por eso sentía como un vacío en su estómago; los perritos que ven pelear a papá y mamá se angustian”. Con los niños pequeños, los animales sirven para hacer historias y de esta forma facilitar que coloquen su propia problemática en esos personajes imaginarios.

Con niños de 6 años y mayores ya podemos hablar de la diferencia entre enojo y tristeza, coraje y miedo, etc. Con pacientes pequeños se suele jugar a encontrar palabras e imágenes en una serie de tarjetas que expresen cómo nos sentimos para luego clasificarlas. Por ejemplo, distinguimos las que usamos cuando mamá no nos deja hacer algo, cuando extrañamos al abuelo o a papá o cuando el hermano pequeño nos ha roto nuestro mejor dibujo.

Más adelante, ellos mismos se identifican y son capaces de relatarnos sus sentimientos con respecto a lo que les sucedió durante la semana. Si los niños pueden hablar de lo que sienten, no necesitan “ tragarlo” e instalarlo dentro de ellos mismos originando una depresión.

Favorece que tus hijos vivan experiencias positivas

Nuestras vidas se nutren de momentos felices y son éstos los que nos ayudan a enfrentar las circunstancias difíciles. Siempre que puedas, llena la vida de tus hijos de experiencias positivas, de risas, y de eventos satisfactorios para que se preparen para la vida.

Tememos mucho que sufran, pero valoramos poco lo que disfrutan y muchas veces un evento positivo disminuye el impacto de un suceso negativo previo. Simplemente observa la risa de los niños dentro de un hospital ante la visita generosa de un animador, de un payaso o de una voluntaria con un títere en la mano.

Parece increíble que algo tan sencillo arranque la risa espontánea en niños que han sufrido maltrato o enfermedades fuetes. El apoyo familiar, la relación con un nuevo amiguito, el contacto con una mascota, recibir una carta, escuchar un chiste o recibir un estímulo de un maestro fortalecen la autoestima de los pequeños y con ello se forma una barrera de protección importante contra la depresión infantil.

 

VER MÁS SOBRE NIÑOS Y ADOLESCENTES >>

 
Weight Loss Programs | Experts | Quienes somos | Politica de privacidad | Affiliados | Site Map | Ayuda | Contacto |

Derechos reservados 2017, ConsejosParaMujeres.com.ar - Permitido su uso citando la fuente y link a www.consejosparamujeres.com.ar