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CUANDO TU HIJO CHATEA...

Yo chateo, tú chateas, él chatea... Este nuevo verbo entre adolescentes expresa las horas que pueden pasar en una charla a través de Internet.

 

Anoche “chatié” más de una hora y estaban Nico, Matías, Silverio, Drácula, La Mona y El Coto "on line". Lo pasamos “heavy”.

Es el comentario de Cata, 15 años, camino al colegio. Una amiga del turno le contesta: Yo no pude, el papá se enojó y me sacó el ICQ. Es que tú sabes... las notas se fueron “pa" bajo”. -Qué mala onda, le contesta Cata, mañana vamos a hacer otra "junta" tipo 10.30 y va a haber hartos “minos y gallas” "on line".

En efecto el chat -"conversación escrita entre dos o más personas a través del computador"- es "la papa" para muchos adolescentes. A través de él realizan reuniones sociales “virtuales” en las que hablan de todo: “lo del día y lo del fin de semana, pero también cuestiones profundas (por lo general del amor, de la amistad y del estudio)”, cuenta Catalina Escobar, nuestra joven “chateadora”. "Nos ponemos de acuerdo, nos mandamos recados, a veces un chiste un amigo", cuenta Juan Eduardo de 13 años, experto en esto del chateo.

Y mientras ellas y ellos están fascinados chateando, los padres se llenan de interrogantes ante esta nueva herramienta de comunicación que, muchos sin saberlo, compraron junto al computador. Porque mientras los jóvenes lo saben todo -cómo bajar el programa que les permite chatear desde Internet, cómo protegerse de los virus que amenazan el ciberespacio, cuál canal de chateo es mejor- muchos padres se cuestionan, desde cuán vulnerable queda el computador ante nuevos virus, hasta cuán real y conveniente es este tipo de comunicación "virtual"; desde las horas que pasan expuestos al computador hasta la posibilidad de conocer y enamorarse a través de la pantalla. No en vano ellos también vieron "Tienes un e-mail". Aunque el chat es diferente al mail electrónico, pues no es un correo, sino una conversación fluida.

LA GUÍA DE LOS PADRES

Si un padre acompaña a un hijo a chatear una noche -por lo general chatean después de las 10, cuando ya han comido y la línea telefónica es menos requerida- notará cuán fascinante puede ser esto para su hijo. Sobre todo a esa edad, en que la amistad juega un rol fundamental. Pero luego de pensarlo un poco, también verá que debe establecer ciertas normas y límites, pues de lo contrario los beneficios de chatear serán mínimos al lado de sus riesgos.

Para ser guía hay que estar presente y saber estarlo. No se puede acompañar a los hijos como cuando tenían 5 años, sino que hay que ser muy inteligente para estar "ni tan lejos ni tan cerca , con las antenas paradas, pero sin atosigar. Además, hay que mostrar las cosas positivas que la tecnología ofrece y no centrarse en "no te metas aquí o allá", como un papá prohibitivo en vez de guía. Sólo así se conocerá cómo y con quién chatea. Y, fundamental, por qué chatea. Porque muchos compensan a través de los chats o de las relaciones virtuales alguna carencia afectiva.

CHAT PRIVADO Y FILTROS

Como es una edad en la que navegan solos, es importante tener un buen programa que filtre los lugares y chats en los que se van a meter. Una de las mejores alternativas es usar el ICQ, que es un chat privado en que se invita a amigos a participar de estas reuniones cibernéticas. Lo bueno de esto es que se conoce a quien se acepta en ese círculo de amistades, se tiene una cierta seguridad de que no mandarán virus por esa vía y sirve para que los jóvenes se comuniquen con sus amigos y conocidos. "Lo bueno del ICQ, explica la psiquiatra Carolina Plaza de los Reyes, es que no es la única forma de relacionarse con estas personas, sino que es más bien un complemento de la relación que tienen en el mundo real".

Este canal privado es mucho más protegido que cualquiera de los otros canales de chats, abiertos a quien quiera entrar. Por ejemplo, en Latin chat, una de las direcciones más frecuentadas, se puede ingresar a distintos grupos de conversación, los que llevan por nombre, “románticos”, “hot brasil”, “caliente”, “la cueva”, “underground” o XXX.

CUIDAR EL SUEÑO Y LAS HORAS DE EXPOSICIÓN

Si el hijo apaga el computador a las 11 u 11:30 pm, con el cerebro sobreestimulado, no podrá conciliar el sueño hasta pasadas las doce. Y si esto se repite casi todos los días, habrá una clara deuda de sueño que le supondrá problemas de concentración y de rendimiento escolar, además de afectar a la comunicación familiar.

Además, cuando se navega más de 4 horas se crea una adicción, puede haber cuadros depresivos secundarios y pérdida de la noción del tiempo.

"Lo ideal, señala la psiquiatra Carolina Plaza de los Reyes, son 30 minutos y ojalá no más de una hora. Navegar por Internet durante más de 4 horas al día produce un alto nivel de dopamina en el cerebro, que está asociada a los jugadores compulsivos, patológicos. Se ha visto que alrededor de un 6% de quienes se conectan a la red están presentando cuadros de adicción.

Problemas posturales, dolor de espalda y obesidad también van de la mano con las largas horas tecleando frente al computador.

LENGUAJE E INTIMIDAD

En el mundo real hay que enseñar a los hijos cómo hablar, con qué tono, a usar un lenguaje adecuado, a respetar, a no pasar a llevar al otro, a no hacer preguntas indiscretas. Esto, que compone las relaciones humanas, es difícil de practicar en este mundo alternativo (el virtual) en el que no hay reglas, todo es anárquico, sin estructuras: no hay autoridad, no hay modales, no hay respeto. En las relaciones “on line", señala Carolina Plaza de los Reyes, no hay compromiso real y se desarrollan bajo un gran manto de anonimato (ver al final "Dos tristes experiencias"); se empobrece el lenguaje y el vocabulario.

Pero a la psicóloga le preocupa más la pérdida de pudor, "que gente inmadura abra su intimidad a gente que no conoce. En los diálogos hay contenidos muy íntimos, es fácil que Juanita se muestre y se abra a Pepito y Pepita...

Los jóvenes entrevistados reconocen que se “sueltan”, que hay más confianza para luego, cuando se ven, partir desde un punto más avanzado de amistad. Además, señalan, "siempre nos dicen que somos «Ostras» y en el chat nos abrimos".

Precisamente ahí está el punto: En enseñarles a no caer en el lenguaje vulgar y la ordinariez, pero, sobre todo, a no abrirse a cualquiera... sólo porque los protege una fría pantalla y muchas veces el anonimato (muchos usan sobrenombres para chatear).

¿HERRAMIENTA DE COMUNICACIÓN?
Toda comunicación humana tiene dos niveles -uno de contenido (palabras) y el otro de relación (lo no verbal). Lo único real de este tipo de comunicación es el contenido, pues no hay contacto físico, no hay cara a cara, no hay miradas, no hay gestos. Tampoco hay un espacio físico compartido, un clima especial afectivo. Por eso es que cuando se abusa de este tipo de comunicación -aunque parece estar comunicado con el mundo la verdad es que está desconectado de la realidad, socialmente aislado.

Por otro lado, si bien es cierto que el chat ayuda a adolescentes que tienen problemas de timidez o de aislamiento social, usado sin límites lleva a que esos adolescentes más vulnerables se queden sólo con esas relaciones on line (desapegados de la realidad) y su problema se agudice.

SI USTED SE MAREA...

El papá que prefiere desconectar el computador está usando la política del avestruz, porque el mundo va hacia las comunicaciones globales y cibernéticas. La especialista recomienda:

-Poner un horario -media hora a una hora como tope- y respetarlo.

-Ojalá no sea una rutina, todos los días, porque son niños que después no desarrollan ningún hobby, tienen poca imaginación, pues están en un mundo interactivo, pero poco creativo y en el que está todo dado. Además, para ir a chatear, muchos estudian y comen apurados. La calidad del estudio puede empeorar y se quita tiempo a la sobremesa.

-Que no naveguen muy tarde: Lamentablemente es más barato el precio en la noche, pero eso significa acostarse sobreestimulado.

-Enseñarles a tener espíritu crítico, al igual que con cualquier medio de comunicación. De los 13 a 16 años hay más capacidad cognitiva y de abstracción por lo que pueden desarrollar un espíritu crítico.

-Finalmente, la experiencia señala que por lo general a los 6 ó 7 meses decae el interés por chatear: "se pierde el factor sorpresa y a esta edad se aburren con más facilidad porque tienen menos que compartir, menos que conversar", señala Carolina Plaza de los Reyes. Así que si usted es de los que está mareado con tanto chateo, no se preocupe: con su guía, medidas de prudencia y un poco de mano izquierda podrá colocar al chat y al computador en el lugar que le corresponde dentro de su familia: en la caja de las herramientas. Se usan cuando se necesitan.

REMPLAZO DE LA CARTA

Si bien se podría decir que el hombre ha usado diferentes maneras para comunicarse, no es lo mismo hacerlo con señales de humo que con teléfono; así como las cartas tampoco equivalen a un mensaje vía mail o chat. "Las cartas, dice Carolina Plaza de los Reyes, reflejan más tu identidad: hay una letra propia, que de alguna manera muestra lo que uno es, hay rasgos, el papel elegido, el formato usado; en las niñitas está la esquela, la calcamonía. En fin, la carta refleja un algo tuyo irrepetible, único, que va acorde con tu identidad.

Es cierto que el correo electrónico es muy rápido y que el chat transcurre en un tiempo real, pero no reflejan nada personal: no hay una letra tuya, no hay un papel tuyo. Todo ello son obstáculos para lograr una identidad y, a la larga, también para establecer un vínculo serio, un compromiso.

Además, muchos se inventan identidades y terminan creyendo que son, por ejemplo, la "lumbrera" o el gran deportista que dicen ser en la ficción de la pantalla.


DOS TRISTES EXPERIENCIAS:

Cero compromiso

El Chulo (14 años) conoció a una niña en un chat. Ella también usaba un sobrenombre. El diálogo:

- ¿Cómo eres?
- ¿Por dentro o por fuera?
- ¿Tú qué crees que soy...?

Después de varias conversaciones virtuales en las que el Chulo se la imaginó una "gran mina", decidieron, al más puro estilo "Tienes un email", conocerse. Se juntarían en un local de comida rápida y llevarían -él y ella- una cinta roja amarrada en el puño. Ella se presentó con la señal y él luego de examinarla se dio vuelta y "chao". -Era una enana fea que no tenía más de 12 años, dice justificando su actitud.

Broma virtual

Amelia y Constanza (15 años) quisieron hacer una broma a Juan, que andaba detrás de la Francisca. Le pidieron que las aceptara dentro de su canal de chat, haciéndose pasar por su amiga... Después de una semana de amoríos virtuales, en la que ella correspondía de manera fogosa a sus ardientes frases de amor, ambos se encontraron en una disco. Cuando él la miró a los ojos y derechamente quiso abrazarla se llevó una sorpresa: la cara de espanto y un fuerte golpe de rechazo. Demoraron más de un mes en averiguar quién había urdido la encantadora broma.

 

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