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PONTE EN FORMA NADANDO

La natación es uno de los deportes más completos que existen y su práctica cada vez está más extendida, gracias sus enormes beneficios. Un ejercicio completo para todo nuestro cuerpo y una forma muy fresca de mantenerte en plena forma.

 

Fuerza, flexibilidad y resistencia son los tres elementos que componen la aptitud física y tú puedes elegir el programa de ejercicios o deporte en función de los aspectos que más te interese trabajar. Si lo que de verdad quieres es tonificar y poner en marcha todos tus músculos no lo dudes, la natación es tu deporte.

Ningún otro ejercicio utiliza tantos músculos del cuerpo y de una forma tan intensa como la natación. Ya en la antigua Grecia y Roma era muy apreciada por los guerreros que utilizaban esta práctica para el entrenamiento.

Entre los muchos deportes que están a tu alcance, la natación es uno de los más beneficiosos para tu organismo, dado que también es de los más completos. Y es que en el agua todo nuestro cuerpo se pone en marcha, una sincronización casi perfecta entre piernas, brazos, espalda, estómago y caderas. Por ello, es muy aconsejable para aquellas personas que quieran estar en forma y trabajar todo el cuerpo. No obstante, hay que tener en cuenta que las zonas que más trabajas son: piernas, espalda, glúteos, brazos, cintura y cadera.

La natación te permite utilizar músculos que en nuestra actividad diaria no movemos con mucha frecuencia. Por ello, debemos tonificar estos músculos olvidados con la natación, ya que algunos dolores de espalda se deben al debilitamiento de los músculos de esta zona.

La natación también nos ayuda a desarrollar nuestra flexibilidad, entendiendo por flexibilidad la capacidad que tienen los tendones, músculos y articulaciones para realizar tareas cotidianas como girar, estirarnos, levantarnos, andar, etc. En cuanto nuestra práctica de la natación sea constante, notaremos que nuestra resistencia al ejercicio físico cada vez será mayor, seremos capaces de ejercitar nuestro cuerpo más tiempo sin cansarnos, y así reduciremos el riesgo de sufrir alguna lesión.

Ejercicios a tu medida
Cada persona tiene unas necesidades y unas limitaciones, por lo que aún recomendando que empecemos a nadar, es muy importante tener unas nociones básicas de este deporte. Cualquiera que sea nuestra elección, mar o piscina, debe de estar precedida por unos momentos de calentamiento, ejercicios muy necesarios que evitarán una contractura que puede ser muy peligrosa y producir algún accidente.

Diseña tus entrenamientos de forma que te permitan realizar series de calentamiento antes de empezar las series principales de los ejercicios. Este calentamiento puede durar entre 5 ó 10 minutos. Comienza a entrenar suavemente, estira antes y después de nadar. Así ganarás en flexibilidad y evitarás posibles lesiones. Por último, dedica unos minutos a relajarte, ya que la relajación elimina el ácido láctico de los músculos.

Podemos empezar ejercitando los brazos, y los estilos llamados braza y crol son los más recomendados para esto, sobre todo si eres una principiante y lo que te interesa es un trabajo intenso en el tiempo y en el esfuerzo. Si lo que queremos es ejercitar el pecho, la natación, debido a la utilización de los brazos, hará que nuestros pectorales se pongan compactos y fibrosos, y nada mejor para ello que practicar el estilo braza.

Este estilo conlleva que los movimientos sean horizontales: se abren los brazos hacia atrás hasta que quedan en línea con los hombros. El ejercicio consiste en abrir y cerrar ambas piernas de modo alternativo a la apertura y cierre de ambos brazos. Aunque de por sí es el estilo menos agresivo respecto al movimiento, sus beneficios son enormes, porque sin apenas darte cuenta, la cantidad de músculos implicados es elevadísima: el vientre se aprieta y los brazos se estiran y flexionan.

Los problemas de espalda que parecen estar a la orden del día (problemas lumbares, molestias musculares, lumbalgias...) se solucionarán y no te preocupes si la espalda es tu punto débil, pues la natación puede ayudarte. La práctica de este deporte puede hacer que nuestros músculos aumenten hasta en un 30%.

Aún con todas sus virtudes, debes evitar la práctica de este deporte después de las comidas o de una exposición larga al sol. Cuida de los oídos sensibles al agua y nunca nades solo. Aunque la natación la podamos ejercitar durante todo el año, no cabe duda de que el verano hace que su práctica aumente considerablemente. No lo dudes, nada y si puede ser en el mar mejor, ya que saldrás del agua totalmente renovado y feliz. Es una de las mejores formas de cuidar nuestro cuerpo, mejorarlo por dentro y, sobre todo, por fuera.

 

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