Belleza
  Maquillaje
  Cabello
  Piel & Cuerpo
  Moda
  Fragancias
  Estilo
  Hogar
  Cocina
  Recetas
  Decoración
  Seguridad
  Plantas & Mascotas
  Manualidades
  Ser Madre & Familia
  Mamá
  Hijos
  Familia
  Pareja & Sexo
  Pareja
  Sexo & Afrodisíacos
  Salud
  Cuerpo
  Estética
  Embarazo
  Ginecología
  Pediatría
  Psicología
  Místico & Esencial
  Astrología
  Horóscopos
  Meditación
  Tarot
  Feng Shui
  Terapias Alternativas
  Dietas & Nutrición
  Dietas
  Gym & Fitness
  Yoga
  Ocio & Entretenimiento
  Humor
  Tests
  Revistas
  Amor
  Viajes & Turismo
  Trabajo & Formación
  Consejos Empleo
  Ayuda Legal
  Mujer Emprendedora
  Economía Familiar
  Ciencia / Natura
  Novias & Bodas

LOS RIESGOS DE LAS DIETAS DE ADELGAZAMIENTO RIGUROSAS

Cada vez son más las jóvenes que inician procedimientos para adelgazar antes de verano, de las que un elevado porcentaje termina en anorexia o bulimia nerviosas.

 

Cuando quedan pocos días para el inicio del periodo vacacional de verano, muchas personas, principalmente mujeres, intensifican sus esfuerzos para perder algo de peso o volumen antes de enfrentarse a la dura prueba que supone enfundarse el biquini o el bañador. Para lucir mejor tipo la mayoría se entrega a dietas más o menos rigurosas y a otros procedimientos de adelgazamiento, muchas veces sin precisarlos, empleando medios y métodos inadecuados y sin el conveniente seguimiento y control sanitario. Aunque esta situación se empieza a producir desde el inicio de la primavera, ahora, en la recta final, es cuando más se radicalizan las dietas, lo que puede provocar a corto y medio plazo graves problemas de salud. Por este motivo, se quiere informar a la población sobre qué significa ponerse a dieta y qué precauciones se deben tomar, para que además de tener buen cuerpo gocemos de buena salud.

La dieta y "ponerse a dieta"
Dada la influencia que la alimentación tiene sobre la salud y el peso corporal, la dieta se constituye en un elemento de la vida cotidiana que debemos cuidar. Sin embargo, el sentido que prevalece para la mentalidad de la mayoría de la población es la de "ponerse a dieta", es decir, llevar unos regímenes alimenticios restrictivos-estrictos, al objeto de satisfacer aspiraciones estéticas. Se da la paradoja de que precisamente la finalidad de menor importancia objetiva, la relativa a la imagen y la figura, es la que de forma más acusada mueve a las personas a seguir este tipo de alimentación, aunque, como sucede en la mayoría de los casos, resulte arriesgado, dificultoso y molesto.

Requisitos energéticos y de nutrientes de las dietas
Para que una dieta resulte saludable precisa que su contenido energético y de nutrientes se adapte a las necesidades personales o de los grupos a quién se dirija, por lo que habrían de tenerse en cuenta condiciones o circunstancias como la edad, el sexo, la herencia genética, la estatura, el peso, el estado de salud, la actividad física, el clima...

En lo relativo al aporte de macronutrientes (hidratos de carbono, grasas y proteínas) juegan un papel fundamental no sólo los excesos y defectos, como sucede con el contenido calórico, sino también, la proporción que guarden entre ellos. También debe asegurarse un aporte imprescindible de vitaminas y minerales.

En las personas enfermas, obesas, desnutridas; en ancianos, niños y adolescentes y en las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia debe cuidarse especialmente la dieta, al objeto de asegurar unas condiciones nutricionales compatibles con una buena salud.

Riesgos de salud más comunes, relacionados con el seguimiento de dietas de adelgazamiento
El déficit energético y el desequilibrio de nutrientes. Debe tenerse en cuenta que reduciendo la ingesta por debajo de 1.000 Kcal. diarias se corre el riesgo de que el organismo no reciba suficiente aporte calórico y todos los nutrientes necesarios. Cuando no se cubren el gasto energético y las necesidades estructurales (formación de tejidos), y se han agotado las reservas, el organismo recurre a consumir materiales (proteínas y minerales) de sus propios huesos y músculos e incluso de órganos, como el corazón, el riñón o los pulmones. Se pueden llegar a provocar disfunciones importantes, como alteraciones endocrinas, metabólicas y neurovegetativas; estados de anemia, osteoporosis, deshidratación; y fallos cardiacos, renales, digestivos, ginecológicos...

La dieta restrictiva constituye uno de los principales factores desencadenantes y perpetuantes de trastornos de la conducta alimentaria. Cada vez son más las jóvenes que inician dietas o procedimientos para adelgazar en primavera, de las que un elevado porcentaje termina en anorexia o bulimia nerviosas. En éstas, a las alteraciones físicas, como las señaladas anteriormente, se suman otras de tipo psicológico y emocional, y merecen destacarse su carácter crónico y la dificultad para salir.

El efecto rebote es otro de los problemas de salud más común asociado al seguimiento de procedimientos de adelgazamiento de forma inadecuada y descontrolada. Consiste en el aumento de peso, respecto al que se tenía, al abandonar el método o tratamiento.

Errores usuales relativos a las dietas de adelgazamiento

  • Las dietas de moda o de temporada engloban una amplia gama de modalidades, la mayoría interesadas y oportunistas, acompañadas de aparato mediático y publicitario, en las que normalmente se requiere poco esfuerzo para su cumplimiento, y en las que se suelen apreciar con inmediatez los efectos de pérdida de volumen y peso. En el mejor de los casos son inofensivas, pero en otros altamente peligrosas por el déficit calórico y/o la restricción o exceso de nutrientes. Entre éstas se podrían incluir la mayoría de las conocidas como dietas desengrasantes de amplia difusión en medios de comunicación: del limón, de la piña, del pomelo, de la sopa antigrasa... En ellas, se suele hacer una dieta hipocalórica desajustada, por lo que se aconseja no iniciarlas ni alargarlas.

     

  • Las dietas realizadas a base de sólo frutas o zumos de frutas son deficitarias de calorías y nutrientes. Prácticamente, solo aportan agua e hidratos de carbono, siendo carentes de proteínas. Al ser muy bajas en calorías, se pierde peso con facilidad, pero no sólo a expensas de grasa sino, también, de agua y proteínas del organismo, ya que éste se ve obligado a consumir las propias de sus músculos y vísceras. El desgaste muscular puede ocasionar serios problemas de salud cuando sucede a niveles de órganos tan importantes como el corazón.

     

  • En las dietas vegetarianas puras (no incluyen huevos, lácteos, miel) podemos encontrar deficiencias de algunos nutrientes, con carencias de determinados aminoácidos esenciales (proteínas), calcio, hierro y vitaminas B2, B12 y D. Precisan de conocimiento para combinar los alimentos, pudiendo acarrear estados carenciales y alteraciones del crecimiento, por lo que se desaconsejan especialmente en niños, jóvenes, ancianos, enfermos, embarazo y lactancia.

     

  • Las dietas cetogénicas se hacen a base de alimentos ricos en proteínas y/o grasas (carnes, pescados, huevos, lácteos, aceites), con muy bajo contenido en vitaminas B, C y E, hidratos de carbono y fibra (al carecer de alimentos vegetales), lo que genera una mayor cantidad de acetona o cetosis. Su carácter hipergraso y/o hiperproteico favorece el aumento de los niveles de colesterol y de ácido úrico; la ausencia de fibra el estreñimiento; y la acidosis, junto a la pérdida de agua, el déficit de minerales importantes: calcio, magnesio y potasio.

     

  • Las dietas disociadas se basan en no mezclar alimentos proteicos (carnes, pescados, huevos) con otros ricos en hidratos de carbono (patatas, pastas, arroz, pan) por una supuesta interferencia en su digestión y metabolización. Este argumento es erróneo, y, aunque en principio pueden ser inofensivas, a largo plazo se tornan hipocalóricas y pueden conducir a carencias específicas.

     

  • Las dietas macrobióticas se realizan en una secuencia de fases. Las cinco primeras incluyen raciones decrecientes de alimentos de origen animal y las cinco restantes se convierten exclusivamente vegetarianas, con aportes crecientes de cereales. Contemplan una restricción progresiva de agua, con riesgo de deshidratación y daño renal. La explicación de la pérdida de peso es que paulatinamente se entra en una reducción energética global. Es preciso llamar la atención acerca del desequilibrio en factores nutricionales esenciales, ya que pueden aparecer carencias proteicas, limitación de vitaminas, así como de hierro y calcio; por lo que no son aconsejables bajo ningún concepto.

     

  • El uso de laxantes y diuréticos, aislados, o asociados entre sí o a dietas estrictas, pueden provocar complicaciones graves como fallos metabólicos, cardiacos y renales; propios de los desequilibrios electrolíticos (pérdida de calcio, potasio y magnesio) y la deshidratación. La disminución de peso se debe a la pérdida de agua, y no de tejido graso. Se desaconseja el uso de ambos, como método de control del peso, sobretodo combinados o asociados a dietas restrictivas.

     

  • Los llamados fármacos milagro engloban un conjunto de preparados (fármacos y fitofármacos), sin el adecuado control sanitario, que incluso se expenden por correspondencia, y que contienen una serie de sustancias, con frecuencia combinadas, (laxantes, diuréticos, estimulantes tiroideos, hormonas tiroideas, estimulantes, ansiolíticos, derivados anfetamínicos, extractos de glandulas endocrinas...), cuya actividad, además de ineficaz para el control del peso, muchas veces puede ocasionar serios problemas de salud.

Recomendaciones sobre las dietas de adelgazamiento

  • No inicie dietas de adelgazamiento sin precisarlo (obesidad o sobrepeso), y no se deje engañar por anuncios sobre métodos fantásticos, ni tome medicamentos para perdida de peso sin que los haya prescrito su médico. Utilice, cuando lo considere necesario, el conveniente asesoramiento sanitario y denuncie las irregularidades que observe al respecto.

  • Toda dieta restrictiva debe realizarse de forma individualizada, o dirigirse a grupos específicos localizados, y, siempre, bajo control por parte de profesionales competentes y/o centros reconocidos, debido a los riesgos que puede acarrear para la salud, sobretodo en enfermos, niños, jóvenes, ancianos, embarazo y lactancia.

  • La publicación de dietas, y las restrictivas en particular, y la publicidad sobre otros métodos para adelgazamiento, en medios de comunicación social, debería estar regulada por normativa y controlada por los correspondientes órganos sanitarios.

 

VER MÁS SOBRE DIETA & NUTRICIÓN >>

 
Weight Loss Programs | Experts | Quienes somos | Politica de privacidad | Affiliados | Site Map | Ayuda | Contacto |

Derechos reservados 2017, ConsejosParaMujeres.com.ar - Permitido su uso citando la fuente y link a www.consejosparamujeres.com.ar