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LAS 13 REGLAS BÁSICAS PARA ADELGAZAR EN FAMILIA

Régimen es una palabra que la nutricionista Ana Lacuisse pronuncia con mucha precaución. Sobre todo si se trata de un proyecto familiar. Pues, aunque se sabe desde hace mucho tiempo que para adelgazar hay que comer de otra manera, la fórmula milagrosa todavía no se ha descubierto.

 

Desde el momento en que se presenta como un programa preciso y duro de llevar, un régimen tiene todas las probabilidades de ser abandonado. 'Hay que actuar sobre los comportamientos. No se trata de poner al organismo en estado de choque, sino que hay que darle lo que necesita', comenta la doctora.

Hace mucho tiempo que se come demasiado: demasiada grasa, demasiado azúcar y lo peor de todo es que esto se considera normal. Entonces, aun a riesgo de asustar a sus pacientes -y de perder a algunos-, la dra. Lacuisse les propone un proyecto a largo plazo. Éstas son las 13 reglas mágicas:

1. ESTAR UNIDOS EN LO BUENO Y EN LO MALO

Si sólo está motivada la madre, el fracaso está asegurado. Los padres son los motores del programa. Así, si la composición del menú es una tarea que corresponde normalmente a la madre, el toque paternal es siempre bienvenido: añadir hierbas aromáticas, la presentación...

2. ARMARSE DE PACIENCIA

Modificar los hábitos alimenticios es como una mudanza: hay que esperar seis meses para que las cosas se pongan en su lugar y eso requiere esfuerzos cotidianos. ¿Sólo estás dispuesta a entregarte a fondo durante 15 días? ¡Mejor no empieces!

3. TODO EL MUNDO SE APUNTA

No es cuestión de ir caso por caso. Al día, hay que ingerir 2.000 calorías para estar seguros de que no se come más de lo que se consume. Esta base es válida tanto para un niño de ocho años como para su madre. Si se tienen kilos de más, se pierden. Si no, se obtienen los beneficios de una alimentación equilibrada. El padre y los chicos de entre 13 y 17 años pueden comer un poco más. Pero cuidado: este extra no debe ser bollería industrial o salchichas, sino pan, productos lácteos...

4. LA FALTA DE TIEMPO NO ES EXCUSA

Se cree que una alimentación equilibrada requiere mucho tiempo. Por lo que, cuando la madre vuelve del trabajo y todo el mundo está hambriento, recurre a la pasta o a las pizzas congeladas. Mal cálculo: la pasta está lista en algo más de 20 minutos y las pizzas requieren el doble de tiempo, mucho más de lo que se tarda en lavar una endibia o una lechuga, pelar un pepino o preparar una deliciosa ensalada. Este razonamiento también vale para la actividad física: andar dos kilómetros no lleva media hora, sino 16 o 18 minutos. Por tanto, no hay excusas.

5. RECETAS SENCILLAS

Antes de lanzarse a los platos 'light', difíciles de realizar, vale más comenzar por preparados más sobrios. Hay que conseguir que los niños participen: 'Es importante que vean para qué sirven los alimentos 'en bruto', que los toquen. Este contacto precoz hace que tengan una relación sana con la comida', afirma la nutricionista.

 

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