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A CADA TIPO DE PIEL SU CREMA

Crema, fluido, loción, gel, sérum... los preparados de belleza aparecen en diferentes texturas para adecuarse en cada momento al estado de la piel. ¿Y cómo elegir la idónea? He aquí algunas indicaciones para hacer la selección correcta

 

Cada uno de los soportes que utilizan las fórmulas de tratamiento cosmético están creados para aplicar en los diferentes tipos de piel: normal, grasa o seca.
De esta forma las cremas serán la mejor opción para las pieles secas y maduras, los fluidos y geles para las jóvenes y pieles grasas y los sérums para los tratamientos de choque en pieles maduras o envejecidas.

Sin embargo el cutis es tan especial que en un mismo rostro pueden aparecer hasta dos diferentes tipos de piel al mismo tiempo o una piel que en un clima determinado es seca transformarse en mixta sometida a otra temperatura.

A cada piel, su crema
Asimismo en el contorno de los ojos donde la piel siempre es más fina y delicada hay que elegir una textura más absorbente, generalmente en solución de fluido o gel por el día mientras que de noche permite otra fórmula más rica en soporte cremoso. Algunos síntomas definen la tipología epidérmica.

La normal o equilibrada a simple vista ofrece un aspecto hidratado y compacto. Con las numerosas transformaciones que sufre el organismo, es prácticamente imposible mantener dicha normalidad de por vida. Sin embargo, para conservar su equilibrio es importante tratarla según la edad. En la juventud basta aplicar una crema hidratante de día y una nutritiva ligera de noche. Si la piel es madura, conviene además utilizar un producto antiedad.

La piel seca: Generalmente tiene poros finos, luce un tanto opaca y es más propensa a agrietarse. Este tipo de cutis no posee humedad, por lo que debe evitarse el uso de jabones que incrementen la resequedad. Los desmaquilladores deben ser hidratantes y calmantes. La epidermis seca envejece con mayor rapidez por lo que se debe incluir en la rutina diaria el uso de productos nutritivos que siempre aparece en versión crema o fluidos densos y tensores en textura gel acuoso o sérum.

La piel grasa. Las glándulas sebáceas producen en exceso, lo que ocasiona la obstrucción de los poros. La ventaja de este tipo de piel es que envejece con mayor lentitud aunque es más propensa que las secas al aflojamiento. Requiere de una higiene escrupulosa además de un tratamiento permanente de hidratación y nutrición obviando los productos que contengan aceites en sus fórmulas La exfoliación y el uso de mascarillas purificantes son excelentes agentes de control.


Cosmética de todo tipo
Las necesidades de las pieles maduras son muchas. Necesitan dosis elevadas de hidratación y nutrición, además los cosméticos de tratamientos antiarrugas y tensores tienen que aplicarse habitualmente y, con cada cambio de estación necesitan un tratamiento de choque para recibir estas modificaciones debidamente preparada.

En este caso la textura más indicada para todos los productos son las cremas enriquecidas y algo untuosas, aunque no grasientas y también los sérums. Sus problemas ocurren porque la película hidrolipídica que protege la piel de la evaporación de la humedad natural se afina, y la piel se seca y deshidrata. Es imprescindible restaurar esta barrera con cremas que impidan la pérdida de agua. Cada vez produce menos colágeno y elastina, lo que acelera la reducción de firmeza y elasticidad. Por eso resulta tan necesario aportar estos principios activos a través de las cremas, especialmente por la noche, cuando la piel está más activa y la regeneración celular se acelera.

La microcirculación cutánea también se ralentiza, dando un aspecto apagado a la piel, y puede llegar a provocar la aparición de venitas rojas (cuperosis).

 

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