Belleza
  Maquillaje
  Cabello
  Piel & Cuerpo
  Moda
  Fragancias
  Estilo
  Hogar
  Cocina
  Recetas
  Decoración
  Seguridad
  Plantas & Mascotas
  Manualidades
  Ser Madre & Familia
  Mamá
  Hijos
  Familia
  Pareja & Sexo
  Pareja
  Sexo & Afrodisíacos
  Salud
  Cuerpo
  Estética
  Embarazo
  Ginecología
  Pediatría
  Psicología
  Místico & Esencial
  Astrología
  Horóscopos
  Meditación
  Tarot
  Feng Shui
  Terapias Alternativas
  Dietas & Nutrición
  Dietas
  Gym & Fitness
  Yoga
  Ocio & Entretenimiento
  Humor
  Tests
  Revistas
  Amor
  Viajes & Turismo
  Trabajo & Formación
  Consejos Empleo
  Ayuda Legal
  Mujer Emprendedora
  Economía Familiar
  Ciencia / Natura
  Novias & Bodas

BAÑOS DE RELAX

El cansancio, el estrés, las prisas..., todos nuestros problemas quedarán atrás después de un tonificante y aromático baño relajante. Sumérjase en las cálidas aguas de su bañera.

Debemos plantearnos el baño como un momento de placer, de descanso y de relajación.

 

Desde su origen el ser humano ha estado ligado al agua, debido a la dependencia del líquido elemento para su propia supervivencia. No debemos de olvidar que el setenta y cinco por ciento de nuestro cuerpo es agua o que las tres cuartas partes de nuestro planeta están constituidas por este mismo elemento. Pero además de para la subsistencia, el hombre ha utilizado el agua para otros menesteres, entre ellos para su aseo. De hecho, no conocemos otra manera de mantenernos limpios. Los griegos, pueblo que veneraba la belleza del cuerpo humano, fueron los que inicialmente crearon una cultura del baño, y a ellos debemos el concepto actual de gimnasio.

Los romanos crearon las termas para la higiene personal y como lugar de reunión social, las cuales contaban con distintas salas de masaje y de vapor. Incluso comían y vivían allí. Los árabes, pueblo antiguo y sabio, comenzaron utilizando el baño como forma de purificación y tomaron el hábito de lavarse como algo más relacionado con la religión o como forma social de reunión, y por supuesto, para asearse. En escritos referentes a la cultura Andalusí, se cuenta que en El Califato de Córdoba, existían más de seiscientos baños en los cuales los ciudadanos se lavaban, se relajaban, se perfumaban, recibían masajes, y utilizaban infinidad de ungüentos para perfumarse y tonificarse. Incluso actualmente, en lugares como el río Ganges, en la India, multitud de personas se someten al ritual de un baño purificador como forma espiritual de lavarse, de sentirse bendecidos y limpios.

Pero hoy en día, y desde la óptica de nuestra cultura occidental, el concepto de baño tiene otros significados. Ha cambiado un poco y está más encaminado a la higiene corporal que a convertirse en un acto social. Atrás quedaron los días en que la gente se bañaba junta, de hecho incluso para darnos un baño en el mar buscamos la soledad. Ahora la intimidad con uno mismo es lo más importante. Las nuevas tecnologías y los avances científicos han cambiado también el concepto de limpieza, y son pocos los rincones del planeta donde no se tiene a disposición una rápida e higiénica ducha. Pero el baño aún conserva parte de su espiritualidad y ritual, en un mundo donde todo va muy deprisa, el momento del baño es utilizado principalmente como un recreo.

Un momento de placer y descanso

Debemos plantearnos el baño como un momento de placer, de descanso y de relajación. Lo mejor para conseguir que el agua nos relaje es ponerla a una temperatura no superior a treinta y ocho grados. Igualmente importante es evitar permanecer demasiado tiempo en el agua, así evitaremos cansarnos. No abusar de esta práctica es fundamental, porque la piel se reseca y se vuelve fláccida con el agua caliente. Lo importante es encontrarnos a gusto con lo que nos rodea en el momento del baño. Tranquilidad, un ambiente acogedor, silencio (o música tenue si se prefiere), y tiempo, son elementos que pueden hacer del baño un pequeño ritual. De este modo será suficiente que realicemos esta operación un par de veces por semana para ponernos las pilas.

Existen en el mercado infinidad de productos cosméticos al servicio de nuestro cuerpo. La aromaterapia, tan de moda, hace que llenemos nuestra bañera de las más exquisitas fragancias, sustancias que están compuestas de elementos naturales, y que podemos encontrar en todas las formas posibles, aceites esenciales, gel de ducha, espumas de baño, sales minerales, etc. De igual modo podemos encontrar incontables fragancias: de rosas, de lilas, de mandarina, de limón y así hasta encontrar cosas tan comestibles como la vainilla sin ir más lejos. Una vez elegida la fragancia debemos de tener en cuenta que el PH del producto sea lo más parecido al de nuestra piel. El elegido debe ser vertido directamente en el agua, no debemos de olvidar que el baño es fuente de salud pero también de belleza. Si utilizamos unos productos perjudiciales o excesivamente fuertes nuestra piel se resentirá por ello.

De cualquier forma si lo que queremos es relajarnos no hay nada mejor para el agua que las sales de baño. El material básico para la preparación de sales de baño es el cloruro sódico, por su acción estimulante para el cuerpo. La finalidad principal de las sales de baño es ofrecer relajación, lo cual se consigue con perfumes agradables y fragancias de plantas naturales.

No debemos de olvidarnos de las bañeras de hidromasajes, cuyos precios hoy en día son cada vez más accesibles para todos. Estas bañeras expulsan burbujas de aire, las cuales estimulan nuestro cuerpo, dándole un prolongado masaje y aportando un oxigeno al agua que nuestra piel agradecerá.

Casas de reposo

Claro está que podemos llevar nuestra hora del baño más lejos y prolongarla hasta un fin de semana, nos estamos refiriendo, por supuesto, a pasar unos días en las primitivas casas de reposo. Estas casas, también conocidas como balnearios, tan de moda ahora, nos ofrecen antiguas termas, en las cuales podemos pasar unos días descansando y poniéndonos guapas.

Las aguas termales no son un agregado de sustancias químicas reproducibles en laboratorio: son un elemento vivo, se producen en ellas continuos cambios, no sólo de una estación a otra sino de un momento a otro; cada uno de sus elementos reacciona sobre el otro; no son un sistema estable y muerto, sino dinámico y vivo; y estas continuas mutaciones y cambios a su vez modifican su acción terapéutica. Todo ello resulta muy beneficioso para nuestro organismo.

Y también, los saunas

En cuanto a los saunas, en todos los gimnasios o gabinetes de estética podemos encontrar saunas alternados con baños. Los primeros saunas eran agujeros excavados en el frío suelo finlandés, hoy son recintos cerrados de madera de pino o abeto con ventilación y una fuente de calor que emana de unas piedras candentes sobre las que se vierte agua para producir el vapor necesario. Precisamente este agua es la que debemos aromatizar con las esencias para producir el efecto relajante, descongestivo, o tonificante, según las propiedades de cada planta.
En cuanto a bañarse y relajarse nuestra propia experiencia será la mejor guía, para que ese momento del día se convierta en algo muy agradable y beneficioso para la salud. Atrás quedaran las prisas y usted y su cuerpo saldrán regeneradas y purificadas en su Ganges particular.

 

VER MÁS SOBRE CUIDADOS DEL ROSTRO >>

 
Weight Loss Programs | Experts | Quienes somos | Politica de privacidad | Affiliados | Site Map | Ayuda | Contacto |

Derechos reservados 2017, ConsejosParaMujeres.com.ar - Permitido su uso citando la fuente y link a www.consejosparamujeres.com.ar