En lugar de
sentirse orgullosas de lo que hacen para
ganarse la vida, sienten que van a librar
una guerra, que siempre pierden. Y vuelven a
su casa cada día más desanimadas, menos
seguras de sí mismas.
Hay jefes y compañeros con personalidades
perversas que pueden hacer insufribles las
horas laborables.
Si se tiene la mala suerte de padecer un
ambiente intoxicado de rivalidad,
enfrentamientos y descalificaciones,
aparecen síntomas como insomnio, dolores de
cabeza, de estómago y otras enfermedades que
somatizan las graves dificultades por las
que está pasando la persona afectada.
Siempre han existido 'jefecillos' odiosos,
compañeros envidiosos y empleados ineptos
que utilizan las relaciones laborales para
solventar conflictos personales. Así,
algunos llegan a crear un clima de 'psicoterror'
que acaba con la salud de los otros.
Actualmente, gracias a varias publicaciones
como 'El acoso moral', de la psicoanalista
Marie France Irigoyen, se ha divulgado el
tema y ya se ha comenzado a hablar del 'mobbing',
o acoso psicológico en el trabajo.