El jefe o
compañero de trabajo que acosa a un empleado
tiene, según Marie France Irigoyen, las
siguientes características personales:
Megalomanía:
el acosador se cree el punto de referencia
del bien y del mal. A menudo, es
moralizador: exhibe valores morales
irreprochables, mientras descubre la maldad
en los otros.
Falta de empatía:
tiene una ausencia total de interés por los
demás, aunque sí desea que los demás se
interesen por él.
Vampirismo:
el acosador laboral es también un vampiro
pesimista; es envidioso e intenta apropiarse
de lo que tienen los demás.
Irresponsabilidad:
atribuye a los demás sus propias
dificultades y fracasos; así nunca es
culpable de nada.