Resultados definitivos del estudio
El estudio de Comisiones revela que el
hostigamiento sexual se puede producir entre
personas de todo el escalafón laboral, tanto
entre personal cualificado como entre
trabajadores de menor cualificación y que
puede afectar tanto a una mujer de 20 años
como a una de 40.
No se puede
definir una víctima tipo, si bien algunas
mujeres son más vulnerables que otras. Casi
un 30% de los incidentes de acoso han tenido
como protagonista a una trabajadora sin
contrato. Otro dato significativo es que el
40% de las víctimas están separadas o
divorciadas; parece ser que una pareja
estable genera un cierto respeto que inhibe
a los acosadores.
El estudio ha
sido elaborado sobre 1.000 encuestas
telefónicas a 600 mujeres y 400 hombres
mayores de 16 años. La muestra ha intentado
reflejar la estructura laboral de España: la
edad, estado civil, sector económico, tipo
de contrato o la proporción de hombres y
mujeres en las empresas.
El 56,5% de las
entrevistadas que ha sufrido algún incidente
de acoso sexual ha sentido que algún
compañero o jefe invadía su espacio físico y
le hacía proposiciones incómodas. El 19%
asegura haber sido tocada o rozada por
colegas, clientes o jefes. El 12% se ha
sentido presionada para mantener relaciones
sexuales, y con el 9% se ha intentado
ejercer chantaje.
El
fin del acoso
Según el estudio, el 35% de los casos de
acoso sexual termina cuando las mujeres
dejan el empleo. Sólo el 3% llega a los
tribunales, ya que esta vía es vista por las
mujeres como una solución lejana, dolorosa o
con pocas posibilidades de éxito.
La estrategia de
la mayoría de las mujeres en esta situación
es evitar al agresor o ignorarlo. Sólo dos
de cada diez lo denunciaron ante el jefe
inmediato o intentaron buscar apoyo de los
compañeros (el estudio no revela si lo
encontraron). Muy pocas acudieron a los
sindicatos o a las asociaciones de mujeres.
Comisiones
Obreras considera que muchos conflictos
laborales que llegan a los sindicatos, así
como muchas bajas médicas por depresión o
estrés, y también algunos traslados encubren
una historia de acoso sexual.
Hombres acosados
En el estudio de CC OO, un 8% de los hombres
asegura que ha sufrido alguna forma de acoso
sexual en el trabajo. Esta cifra es muy
similar a la de otros muchos estudios en el
ámbito europeo. Sin embargo, el sindicato
asegura que lo que muchos hombres llaman
acoso no es más que una atención sexual no
solicitada, pero que rara vez implica una
presión o chantaje. Sí que parece que la
homosexualidad pueda ser un factor de
riesgo, porque se puede crear alrededor de
la persona una cierta hostilidad.
Regulación
Una intervención oportuna de la empresa
podría evitar los efectos no deseados que se
producen cuando se denuncia el acoso sexual,
el más grave de los cuales es la renuncia de
la trabajadora. El Código de Conducta de las
Comunidades Europeas sugiere a los
empresarios que expresen públicamente y por
escrito que no tolerarán este tipo de
conductas.
Algunos
convenios colectivos empiezan a regular el
acoso sexual en el trabajo, incluyendo
cláusulas por las que las empresas se deben
comprometer a crear un entorno en el que se
respete la libertad sexual de las personas.
Por otra parte,
el pasado mes de junio se presentó una nueva
iniciativa en el ámbito de la Unión Europea.
Su promotora fue la comisaria para Asuntos
Sociales -Anna Diamanto-, víctima ella misma
de una experiencia de acoso sexual, según
reveló al presentar la propuesta. La
comisaria puso sobre la mesa de los Quince
la propuesta de una nueva directiva en
contra del acoso sexual, que unifique las
legislaciones nacionales. Para empezar
establecería una definición única del acoso
ya que, aunque en algunos convenios o normas
se condena el acoso sexual, no describen que
se entiende por tal. En caso de aprobarse,
la nueva directiva formaría parte de la ya
existente sobre igualdad de oportunidades,
que no ha sido modificada durante los
últimos 25 años.