En nuestra
agitada vida moderna, en la que reinan el
estrés y las agobiantes jornadas de trabajo,
y se reduce el tiempo para la convivencia y
el descanso. Son frecuentes las alteraciones
en la apetencia sexual, que muchas veces
preocupan y desestabilizan las relaciones de
pareja.
Cuando disminuye
la atracción sexual -se dice en ocasiones-
que es necesario romper y buscar un nuevo
compañero/a que nos "motive". Pero esa
visión reduce el amor a la simple sexualidad
genital, y borra del mapa la función
estabilizadora de la fidelidad, las parejas
que quieren hacer frente a los problemas
necesitan y buscan soluciones para "poner a
punto" la delicada máquina del entendimiento
sexual recíproco.
En ocasiones,
esa solución se busca en el recurso a los
vídeos y demás materiales con contenido
erótico. Se piensa que pueden servir como
"fuente de inspiración", como estímulo
externo para aderezar una sexualidad
marchita, y para añadir "chispa" a una vida
sexual en la que la imaginación está
ausente. ¿Tienen de verdad este efecto ese
tipo de materiales?
"Todo depende de
lo que se busque en esos materiales", afirma
el psiquiatra colegiado y colaborador de la
Facultad de Medicina de la Universidad de
Sevilla, Dr. Rodríguez. "Los vídeos eróticos
-continúa el Dr. Rodríguez- pueden servir al
que busca la excitación por la excitación,
pero difícilmente pueden contribuir a crear
una relación sexual equilibrada entre
personas. Por incidir excesivamente en el
placer genital, tienen el grave riesgo de
obviar otros aspectos capitales de la
sexualidad humana".
A la vista del
parecer de los expertos, el principio
fundamental para afrontar estas situaciones
es englobar los problemas de pareja en el
contexto de una sexualidad que
verdaderamente se pueda calificar de humana.
La batería de complejos y desequilibrios que
muchas personas arrastran consigo tiende a
manifestarse con virulencia en el terreno
sexual.
Equilibrio personal
Pues éste es un campo especialmente sensible
y delicado para el equilibrio personal y
para el de la pareja, en cuanto que en la
sexualidad se involucran dos personas en
unos dinamismos de acción sumamente íntimos
y desencadenantes de emociones y pasiones
muy intensas.
Y es que, como
afirma el psiquiatra José María Poveda, "la
persona es más que un objeto de placer. La
misma relación sexual está constituida por
cosas que requieren naturalmente cierta
discreción. Hay una atracción instintiva,
deseada, consentida, pero lo que de hecho va
sucediendo no es, en rigor, una serie de
actos conscientes de la voluntad: de ahí la
vergüenza -natural- que, de ordinario se
siente en ello. El pudor no es una huida
frente al amor, sino la manera de
personalizarlo".
¿Cuál es el
órgano sexual más importante? Por más que
esta pregunta pueda hacer pensar en una
respuesta de chiste fácil, los más reputados
sexólogos en España, como el Doctor Cosme
Puerto, o el psiquiatra Enrique Rojas,
inciden en que el principal órgano sexual es
el cerebro. El órgano, en efecto, que ante
los estímulos erógenos da las oportunas
órdenes a los genitales para que cumplan su
función.
La respuesta
parece estar, entonces, en procurar tener
una cabeza bien amueblada: una personalidad
equilibrada, formada en el respeto al otro,
y desligada de la búsqueda enfermiza del
propio placer. "De lo contrario -afirma el
Dr. Rodríguez- la sexualidad se convierte en
el encuentro de dos soledades, y el contacto
sexual en un roce de cuerpos, pero no de
almas".
En esto es
extremadamente importante la comunicación:
"Hay que hablar", afirma el Dr. Puerto:
comentar al otro con claridad y respeto las
preferencias en lo sexual, decir las cosas
que desagradan, estar dispuestos a
entregarse y a ceder, son recetas más que
probadas para la construcción de una
relación de pareja mutuamente satisfactoria.
Igualmente, los expertos insisten en que una
piedra angular debe ser el respeto mutuo:
una visión de la sexualidad egoísta, en la
que cada uno busque extraer del otro la
mayor cantidad de placer para sí
difícilmente puede construir una verdadera
relación entre personas.