La erección es
un complejo fenómeno, determinado por la
acumulación de sangre en el pene. Este
órgano dispone de unos cuerpos cavernosos
que, a modo de esponjas, están rellenos de
celdillas. A través de las arterias les
llega sangre que, en condiciones normales,
es evacuada por el sistema venoso. Cuando el
flujo de entrada de sangre y salida son
similares y equilibrados, el pene se
encuentra en situación de flacidez. Con los
estímulos que activan el deseo sexual, las
arterias y cuerpos cavernosos se relajan,
entra más sangre y las venas son comprimidas
contra las cubiertas del pene. Esto impide
el retorno venoso; así, entra mucha más
sangre de la que sale y el pene adquiere
volumen y consistencia hasta llegar a la
fase de rigidez que hace posible la relación
sexual.
El Sildenafilo
(la Viagra) es una medicación que ha creado
grandes expectativas al evitar estos
tratamientos. La vida sexual es clave para
una buena calidad de vida en personas que
por su edad, problemas vasculares u otras
enfermedades, no disfrutan de relaciones
sexuales frecuentes y satisfactorias.
No debe
administrarse la Viagra alegremente, como si
uno fuese a tomar un afrodisíaco. Es un
medicamento, una sustancia activa que
incrementa la liberación de sustancias
relajantes y vasodilatadores a nivel no sólo
del pene, sino también de otros órganos y
vísceras por lo que puede presentar
complicaciones y efectos secundarios en
algunas personas. De hecho, y como se sabe,
se han registrado muertes asociadas a la
toma de este producto.
La Viagra hay
que tomarla, siempre, bajo indicación del
médico y después de estudiar el problema
concreto de impotencia del paciente, tras
realizar el diagnóstico correcto de su
causa. Inicialmente, y según reza el folleto
informativo de la Viagra, es adecuada para
casi todos los tipos de impotencia, pero las
respuestas pueden ser distintas y hay un
porcentaje de fallos y de respuestas nulas
al medicamento.
Para
un uso correcto de la Viagra
CONSULTE SIEMPRE A
SU MEDICO
Es
un medicamento que ha generado muchas
expectativas pero que tiene efectos
secundarios y algunas contraindicaciones. No
puede administrarse alegremente. Si la
necesita, acuda a su médico, y expóngale el
problema. Y si es necesario, hágase una
revisión, hable con su pareja. Pero no la
tome a hurtadillas, sin control.
No se debe tomar
cuando se ingieren nitratos para tratar
afecciones cardiacas.
La cimetidina y
la eritromicina hacen que la concentración
de sildenafilo (principio activo de la
Viagra) en sangre aumente, por lo que si
toma alguno de estos medicamentos hay que
comunicárselo al médico. La dosis de Viagra
debe ser menor a la normalmente prescrita.
Las reacciones
adversas más frecuentes después de su
ingestión son: dolor de cabeza (16% de los
usuarios), bajada de tensión (10%),
molestias gástricas (7%), congestión nasal
(4%), disturbios visuales, se ve azul
nublado (3%). Con menor frecuencia, se han
registrado también diarrea, sarpullidos y
mareos.
No han sido
estudiadas las repercusiones de las
combinaciones de la Viagra con otros
tratamientos para la impotencia. Por tanto,
no deben realizarse combinaciones.
Si tiene
problemas hepáticos o renales, consulte con
su médico.
Hay un
incremento del riesgo cardiaco asociado a la
Viagra, por lo que hay que hacer siempre una
valoración cardiovascular antes de su toma.
No deben
utilizar Viagra quienes sufren patologías
del pene, como deformaciones, fibrosis u
otras afecciones.
Quienes padecen
algunas formas de leucemia o mieloma
múltiple, que predisponen al priapismo
(erección mantenida durante horas), deben
abstenerse de tomar Viagra, al igual que
quienes sufren de retinosis pigmentaria, ya
que estas pastillas generan disturbios
visuales.
Para el
responsable de la Unidad de Andrología del
Hospital Gregorio Marañón, Ignacio Moncada,
«los estudios realizados con Viagra
confirman el buen perfil de seguridad de
este medicamento». Según dijo, no se ha
diagnosticado ningún caso de rechazo grave
por parte de los consumidores. «Los efectos
secundarios son siempre leves y pasajeros:
dolores de cabeza, trastornos gástricos,
enrojecimiento de la piel, congestión nasal
o visión borrosa».
Tres millones de
pastillas de Viagra compraron los españoles
en dos años
Las ventas de
Viagra en España durante el año 2000
ascendieron a 15,45 millones de euros
(2.571,8 millones de pesetas), lo que supone
un incremento del 49,3 por ciento respecto a
1999.
Por unidades,
las ventas de la píldora contra la
impotencia de Pfizer han alcanzado las
468.900 unidades, un 46,7 por ciento más.
Viagra tendrá, previsiblemente, dentro de
unos meses un medicamento rival en el
mercado fabricado por Abbott (Uprima), que
ya ha recibido el visto bueno previo de las
autoridades europeas, antes de su aprobación
definitiva para ser comercializado.
La Seguridad
Social financia en España algunos
tratamientos para la impotencia, como las
prótesis de pene o las inyecciones
intracavernosas, pero no contempla la
posibilidad de financiar Viagra. Lo
contrario de países como Suecia, Finlandia,
Noruega, Dinamarca Austria o el Reino Unido,
en donde sí se financia este producto.
«Si tuviéramos que dibujar un mapa
sociológico del consumo de Viagra en España
se podría decir que la zona caliente se
encuentra en las dos grandes ciudades,
Madrid y Barcelona, y en toda franja del
Mediterráneo, desde Gerona hasta Almería. La
zona más fría habría que situarla en la
meseta castellana, mientras que Extremadura,
Galicia, el País Vasco, Cantabria, Asturias,
Aragón, La Rioja, Navarra y la Andalucía
central y occidental estarían en la franja
más templada»,
explicó Ignacio del Moral.