Se ha hablado de
la imaginación, como el mejor condimento y
un buen afrodisiaco para el desarrollo de la
sexualidad. Aunque también hay parejas que
llevan unas relaciones sexuales
satisfactorias sin necesidad de fantasear.
Hay personas que comparten las fantasías
sexuales en sus juegos amorosos y otras que
las consideran como una especie de lugar
secreto e individual.
Se pueden compartir, o no, para unos será
excitante y para otros el deseo puede
ponerse bajo cero. Pero la fantasía nunca
puede suplantar a la realidad, ni llevarnos
a la confusión.