La eyaculación
precoz es un trastorno sexual que acelera el
coito. Desde hace tiempo, los expertos han
buscado diferentes tratamientos para
retrasar el tiempo de la eyaculación y, de
este modo, mejorar las relaciones sexuales
de los hombres que la padecen.
La posible solución la han encontrado, por
casualidad, un grupo de científicos
italianos y argentinos. Mientras se estaba
investigando un tratamiento para los
problemas intestinales, se observó que los
enfermos presentaban un retraso en su
eyaculación.
Este descubrimiento dio origen a una nueva
investigación, también dirigida por la
Escuela de Endocrinología de la Universidad
de Pisa (Italia) y el Hospital Británico de
Buenos Aires (Argentina). Después de tratar
a 75 hombres de 20 a 55 años, observaron que
el 52% de los pacientes lograba retrasar el
tiempo de eyaculación hasta cinco veces y el
23% lo retrasaba el doble.
El fármaco utilizado para los trastornos
intestinales y que retrasaba el tiempo de
eyaculación actuaba sobre la dopamina, un
neurotransmisor que controla los
movimientos. El medicamento “Levosulpiride”
influye en el sistema nervioso central y
equilibra la zona que controla la
eyaculación.
“El papel de la dopamina en el reflejo
eyaculatorio ya se había puesto de
manifiesto en ratones y ahora se ha
confirmado en el hombre”, señaló Ermanno
Greco, urólogo italiano y promotor de la
investigación.
La próxima fase del estudio italo-argentino
se centrará en la aplicación de la terapia
como tratamiento preventivo contra la
eyaculación precoz, ya que se trata de una
disfunción sexual de origen familiar, según
los expertos.
Además, el efecto del fármaco utilizado
señalaría que la eyaculación precoz es una
deficiencia fisiológica en el mecanismo
bioquímico del sistema nervioso central, que
controla los movimientos en los seres
humanos.