Tradicionalmente
las formas de concebir la sexualidad han
sido distintas en los hombres y en las
mujeres. Pero hombres y mujeres solemos
acercarnos a la vida en común por diversos
motivos. A lo largo de los años se ha
considerado que la mujer se interesaba por
el matrimonio como la única forma de
construir un núcleo familiar, de procrear y
de sentirnos protegidas. Mientras que en el
caso de los hombres se creía que éstos
llegaban hasta el matrimonio cuando caían en
el señuelo sexual.
Afortunadamente,
todo esto ha cambiado, y en la actualidad
nadie considera indispensable tener una
pareja estable para tener una vida sexual
activa. Pero para lo que sí es indispensable
tener una pareja estable es para desarrollar
una evolución sexual adecuada, ya que es muy
positivo que las parejas descubran juntos
los secretos que guarda nuestra sexualidad.
Han pasado los
tiempos en los que el sexo era un tabú, y
hoy en día nadie ve como imposible el que
los padres eduquen en este aspecto a sus
hijos, casi desde la cuna, que éstos puedan
observar muestras de cariño entre los
padres. Desmitificar la sexualidad es algo
fundamental para la correcta evolución de la
pareja, no sólo en el plano sexual, sino en
todos los planos que incumben a la vida
marital.
Captar los mínimos gestos
Saber comprender en el ámbito cotidiano
los mínimos gestos de la pareja es también
muy importante a la hora de poder disfrutar
de una vida sexual plena. La mayoría de las
personas mantienen que conocer lo que su
pareja necesita en un determinado momento
del acto sexual hace mucho más placenteras y
gratificantes las relaciones.
Confiando en la
pareja descubriremos que las cosas son como
son: ni altas ni bajas. Naturales, medias,
deslucidas o mediocres, pero también
entrañables. No hay una relación más
interesante y más significativa que la
basada en la sinceridad. Si de algo estamos
seguros es de que no hay pasión que se pueda
comparar a una vida en común plagada de
reconocimientos, sorpresas y emociones. En
definitiva, una vida en la cual la evolución
sexual se enmarca en el seno del equilibrio
y el respeto mutuo.