Dedique el
tiempo suficiente para que cada persona
explore al otro desnudo (si es posible)
evitando pechos y órganos genitales,
evitando enfocarse en dar placer y
concentrándose más bien en los sentimientos
y sensaciones experimentados por ambos.
Después de 2
semanas, las zonas genitales y pechos deben
incluirse en este ejercicio de exploración
mutuo. Quizás pueda añadirse cierta
experimentación con aceites corporales,
polvo de talco, plumas, tejidos, etc.
Poco a poco,
cada miembro de la pareja podrá ir
manifestando qué caricias prefiere, hacer
demandas concretas y guiar al compañero/a.
Todos estos
ejercicios deben realizarse en un ambiente
tranquilo y la comunicación oral debe pasar
a un segundo plano, pero incluyendo el
contacto genital como la parte de los
ejercicios establecidos, hasta que no quede
ninguna área prohibida.
A medida que
pasa el tiempo, concéntrese más en los
órganos genitales y trate de descubrir las
sensaciones que resultan de aplicar
presiones diferentes en áreas diferentes.
Mientras
continúa todo lo anterior y manteniendo la
prohibición en la comunicación oral, el
próximo paso es la reiniciación en la
copulación, permitiendo aceptar el contacto
entre el pene y la vagina, sin obligarse a
nada, sólo buscando una sensación
placentera. Progresivamente se podrá llegar,
en muchos casos, a una relación
satisfactoria para ambos.
Cada pareja
requiere un ritmo diferente para pasar de
una fase a otra. La pareja necesita ser
supervisada, estar de acuerdo las reglas y
tareas programadas, tratar con cualquier
problema que puede plantearse, reforzar los
cambios positivos y prevenir la recaída en
las fases tempranas.
Las reglas
sugeridas son:
-
Estar de acuerdo en
la prohibición de tocar las zonas
erógenas, al comienzo.
-
Las sesiones
comenzarán dos veces a la semana,
aumentando de 20 minutos a 60 minutos
tras 4 semanas.
-
Al principio, sólo
está permitido hablar si el tacto del
compañero es doloroso o inaceptable. En
caso contrario, se interpretará que el
resto de las caricias son placenteras.
-
Debe enfocarse la
atención en la experiencia personal, no
en agradar al compañero/a.