Mi pregunta fue:
"¿Y ella qué hizo?", pues con toda
naturalidad le dijo: "Creo que mejor te lo
pongo yo". Y lo hizo, y se lo pasaron la mar
de bien. Me pareció genial, porque nadie
nace enseñado, y como una marca anuncia con
gran acierto: "Sin ninguna vergüenza: el
preservativo es un amigo".
Hay que
desdramatizar la relación con este gran
invento, conocerlo juntos, hablar con la
pareja sobre cualquier duda que tengáis, el
uno o el otro. Siempre tiene que haber una
primera vez, y lo importante es que a esa le
sigan muchas, y cada vez con menos temores o
ansiedades.
Leer las
instrucciones juntos durante el jugueteo
amoroso puede darle un poquito de sal a la
situación, para las tímidas/os, ahí van las
instrucciones:
-
Abrir el envase con
los dedos, no utilices nunca objetos
cortantes.
-
Presiona con mucho
cuidado la punta, para expulsar el aire,
retira el prepucio y desenrolla el
condón delicadamente sobre el pene en
erección, antes de cualquier contacto
con tu pareja.
-
Inmediatamente
después de eyacular, aparta el pene
sujetando el condón en su posición, para
evitar que el esperma se escape.
-
Utiliza cada condón
una sola vez.
-
Tira el condón a la
basura, nunca al W.C., ni a ningún otro
sitio.
-
En caso de rotura, si
el condón es utilizado con la finalidad
de prevenir el embarazo, es muy
importante dirigirse a un Centro
sanitario que realice funciones de
Planificación Familiar antes de que
pasen 72 horas.
El preservativo
protege tanto de embarazos no deseados como
de enfermedades de transmisión sexual, pero
además le podemos buscar un componente
lúdico adicional, si probamos los diferentes
modelitos que aparecen en el mercado, con
colores, formas, tamaños y protuberancias.
La risa es relajante, lo que favorece las
relaciones sexuales satisfactorias. Dejemos
de ver al preservativo como ese elemento que
"corta", familiarízate, quiérelo, ámalo,
aprende a usarlo. Si a uno le cuesta
ponérselo, pónselo tú. Entre los tres
pasaréis ratos muy dulces.
Para conocerlos,
nada tan divertido como visitar una
condonería. Yo lo hice, y allí me encontré
con un gran expositor, en el que tienen
desplegados todos los preservativos, y así
puedes ver el que más te gusta, te apetece o
se ajusta a tus necesidades. Hay unos que
llevan una cajita, para tirarlo en ella
después de usarlo, muy higiénico. Otros
llevan un adaptador, para cuando tienes
mucha, mucha prisa, te facilita la
colocación.
Hay unos muy
monos, con cabezas de animales en la punta,
son muy graciosos, pero no son
profilácticos. Me encantaron unas bolas de
cristal, como las que hay en las tiendas de
caramelos, que contienen preservativos de
diferentes sabores, tuti-fruti, chocolate,
fresa, menta, lo que más te guste.
Existen unos "kit
para una noche fuera" que consiste en un
estuche que contiene un cepillo de dientes,
pasta, un peine, un espejito, unas toallitas
y 3 preservativos. Acepta doble carga, para
los muy optimistas.
Puedes regalar
unas bolsas con un chocolate y un
preservativo. Lleva una inscripción con un
dicho popular muy sabio: "Si no quieres usar
el gomín, mejor te comes un chocolatín".
La vendedora,
muy amablemente, me comentó que el público
es muy variado, entran de todas las edades,
sexos, en grupos, personas solas. Un dato a
destacar es el hecho de que comprar, compra
la gente joven, sean del sexo que sean, sin
embargo, de la gente un poco más mayor, sólo
compran los hombres... Visitad su página web,
es muy divertida y a la vez educativa, su
dirección es
www.arsweb.com/condoneria.