Una pareja,
habitante de un primer piso, denunció que
sus vecinos, del piso de abajo, "gritaban en
exceso y emitían sonidos extraños" durante
la relación sexual, no dejando dormir al
tranquilo matrimonio.
La sentencia dictada en un juzgado de
Warendorf fue categórica: "Ruidos provocados
por exagerados gritos durante la relación
sexual" deben ser omitidos.
Si el caso se repitiera se multaría a la
pareja con una suma de 250.000 euros y
adicionalmente hasta dos años de prisión.
El tribunal alemán expresó que “las personas
adultas deben ser capaces de controlar sus
emociones durante el sexo, por lo menos no
emitiendo ruidos molestos”.