Para
muchas, hablar durante las relaciones
sexuales no sólo es un condimento más para
aderezar la pasión, también supone un
instrumento con el que conocer las
necesidades del otro, una garantía para
conseguir una relación satisfactoria. Para
otras, las palabras simplemente entorpecen
el instinto.
Nos reunimos con un grupo de amigos para que
nos contesten a la pregunta “¿Las palabras y
el sexo son compatibles?”. Entre cervecitas,
tapas y mucho humor, esto fue lo que nos
respondieron.
Ellas
Después de que el primer
intento de abordar el tema ‘a escote’
resultara infructuoso, decidimos aprovechar
el ‘momento fútbol’, inevitable en el fin de
semana, para hacer corrillo de chicas y
hablar con tranquilidad y naturalidad.
Estela: “Yo soy más de acción”
Treintañera y apunto de
pasar por la vicaría, es pura energía, tanto
fuera como dentro de la cama, como ella
misma nos confiesa.
“No soy una persona de muchas palabras en el
sexo, yo soy más de acción. Le miro, me mira
y al momento estamos enzarzados. Durante la
relación no hace falta que nos digamos nada,
llevamos tres años juntos y sabemos lo que
nos gusta a cada uno. Sí que es cierto que
las primeras veces era necesario hablar para
mostrar nuestros puntos más sensibles, pero
con un ‘por aquí no’, por aquí vas bien y un
gemido que otro bastaba…”.
¿Qué te gusta decir? “Aunque soy una
persona de acción, al inicio me gusta ser
algo salvaje y decirle alguna que otra
palabra bestia. Me excita. Hay otros
momentos donde el sexo es más romántico y el
tono y el vocabulario se vuelve más dulce”.
¿Qué te gusta escuchar? “Me gusta oír
sus gemidos o sus monosílabos, que es lo
máximo que logra articular cuando está
excitado. También me gusta escuchar de su
boca que le pongo a cien. Después, un ‘te
quiero’ o alguna frase bonita siempre es
bien acogida”.
¿Qué te deja fría? “Odio los tipos
que te van retransmitiendo la relación como
si fuera un partido de fútbol, contándote
cada jugada detalle a detalle… ¡pero que yo
también estoy allí y sé perfectamente cómo y
por dónde va la cosa! Te lo juro, dan ganas
de amordazarlos”.
Ángela: “Soy romántica hasta
en la cama. Necesito notar el cariño tanto
como la pasión”
Se considera una persona
poco afortunada en el amor. Sus relaciones
no han dado los frutos deseados, pero ella
no se rinde y piensa que algún día
encontrará su príncipe azul, que la sepa
entender tanto dentro como fuera de la cama.
Es la romántica del grupo y aunque muchas no
compartan su filosofía de vida, es una gran
amiga para todas.
“Mis relaciones sexuales no han sido todo lo
satisfactorias que hubiera deseado. Soy de
las pocas personas románticas que quedan por
el mundo y necesito expresar mis
sentimientos antes, durante y después de la
relaciones… Al igual que necesito escuchar
palabras que me hagan sentirme especial. ¿El
problema? (entre risas). A veces se asustan
y salen corriendo”.
¿Qué te gusta decir? “Durante opto
por el silencio, pero después me gusta
abrazarle y susurrarle cómo me siento y lo
que siento”.
¿Qué te gusta escuchar? “Todas
aquellas frases donde se incluyan apelativos
cariñosos y a poder ser, algún ‘te quiero’”.
¿Qué te deja fría? “No me excita nada
las palabras obscenas, me hacen sentirme
utilizada”.
María: “Las palabras
adecuadas en el momento preciso pueden
excitarme tanto como las caricias o los
gestos”
Ella, en cierta medida, se
siente identificada con Carrie, la
protagonista de ‘Sexo en Nueva York’: mujer,
treintañera, trabajadora, cosmopolita,
soltera, sin ningún pudor a la hora de
hablar de sexo con sus amigas, pero con un
puntito de timidez en sus relaciones
íntimas.
“En la cama todo vale si se realiza a tiempo
y en las formas adecuadas. Por eso me gusta
expresar un momento o un deseo con palabras.
No quiero decir con esto que me pase todo el
rato hablando, sólo cuando quiero dejar bien
claro que aquello me está volviendo loca”.
¿Qué te gusta decir? “Me encanta que
él se entere de cuándo voy a llegar al
orgasmo. Me gusta compartir ese momento con
él”.
¿Qué te gusta escuchar? “Quizás sea
un poco hedonista, pero me gusta escuchar
frases que denoten que se lo está pasando
muy, pero que muy bien. Eso te anima a poner
mucho más interés”.
¿Qué te deja fría? “Odio a los tipos
que tratan a su miembro como su alter ego y
hablan por boca de él. Tampoco soporto la
frase final de ¿qué tal he estado? o
¿alcanzaste el orgasmo? Denotan
inexperiencia e inseguridad”.
Ellos
Hablar con ellos de sexo
sin que aparezcan las típicas bromas
masculinas o frases sacadas de auténticas
películas X, es misión imposible. Pero
después de muchas risas, algún
enfrentamiento ellos/ellas y de alguna ronda
más, esto es lo que sacamos en claro.
Íñigo. “Me encanta que ella
tome la iniciativa tanto física como
verbalmente”
Es el novio y futuro
marido de Estela, -si Dios no lo remedia,
apuntillan sus amigos entre risas-. Decidido
y valiente para los negocios, es algo tímido
en sus demostraciones públicas de cariño
“pura fachada, nada que ver con el Íñigo que
tengo en mi cama”, deja bien claro su novia.
“Comparto la opinión de mi chica en cuanto a
que las palabras no son tan excitantes como
los gestos o el lenguaje de los cuerpos.
Aunque reconozco que soy como una bomba de
relojería cuando sin esperármelo me suelta
alguna frase picante, más si viene
acompañada de alguna caricia inesperada. Me
encanta que tome la iniciativa, tanto física
como verbalmente”.
¿Qué te gusta decir? “Es cierto que
durante las relaciones sexuales mi
vocabulario se reduce a monosílabos, no doy
para más. Es como lo del chiste: ‘más, más’,
’así, así’, sigue, sigue’… Creo más en el
lenguaje corporal que en el verbal”. ¿Qué te
gusta escuchar? “Me gusta oírla jadear,
gemir y si hace falta gritar. Con eso me
vale porque sé que está disfrutando. Para
terminar -entre risas-, un ‘ha sido brutal’
siempre ayuda”.
¿Qué te deja frío? Tapándole los
oídos a su novia confiesa, “cuando he tenido
sexo y únicamente sexo con otras mujeres,
nunca he soportado escuchar frases
románticas. Te sientes obligado a
corresponder verbalmente cuando no lo
sientes. Las frases sentimentales las
reservo sólo cuando hago el amor, como es mi
caso ahora y espero que para siempre”.
Víctor. “Creo que hay que
hablar del sexo incluso durante el sexo. Me
gusta oírla decir lo que le gusta”
Receloso de su vida
privada, por primera vez ha reconocido
delante de sus amigos que mantiene desde
hace algún tiempo un ‘affaire’ con una
amiga. Así que, según nos comenta Estela,
está en esa fase de ‘descubrimiento’ en la
que el léxico se hace necesario.
“No sé si será una fase o no, pero yo creo
que el sexo es muy amplio y el vocabulario
puede ser un elemento más para elevar la
excitación, además de para saber lo que la
otra persona desea y necesita en cada
momento”.
¿Qué te gusta decir? “La verdad es
que nunca me he parado a pensar lo que digo
durante las relaciones sexuales. Depende de
cada momento y cada situación. Pero sí, me
gusta mostrar mis sentimientos y eso que
todavía no me he tirado cien por cien a la
piscina… en cuanto a decir ‘te quiero y esas
cosas’ -aclara ante las risas de sus amigos-
”.
¿Qué te gusta escuchar? “Me encanta
escuchar, sobretodo escuchar. Me da igual lo
que diga o cómo lo diga, pero notar que está
viva, que está disfrutando”.
¿Qué te deja frío? “Al contrario que
muchos de mis amigos -mira a su alrededor
con la sonrisa en la boca- odio la
chabacanería. No me pone nada lo soez, ni en
revistas, ni en películas y mucho menos en
la vida real”.
Josema. “Yo soy un romántico
empedernido y haciendo el amor me gusta oír
cosas que lleguen al corazón”
Triunfador nato, atento
con las mujeres, divertido y altamente
atractivo. Josema se convierte en el más
misterioso del grupo. Ha vuelto a los ruedos
de la soltería con fuerza y su seguridad y
su puntito de golfería despista a cualquier
mujer que se le acerca. Ante lo que nos
cuenta, sus amigos no paran de reírse. Pero
él se mantiene firme en lo que dice y a las
féminas que no le conocemos nos hace dudar.
“A mi sólo me gusta hacer el amor, lo demás
es simplemente ‘echar un polvo’. Por ello,
cuando mantengo relaciones sexuales necesito
sentir algo por la otra persona y
demostrárselo no sólo con mi cuerpo, sino
también con mis palabras”.
¿Qué te gusta decir? “Cuando estoy
con una mujer me gusta envolverla con mi
voz, mostrarle lo que siento, decirle lo
guapa que está. Crear un clima de confianza
que facilite la entrega total”.
¿Qué te gusta escuchar? “No pido que
me diga nada. Únicamente que me demuestre lo
que siente en cada momento, que llegue a mi
corazón de acto o de palabra. Aunque me
vuelve loco escuchar el ritmo de su
respiración. Él es el que te marca el compás
de la relación”.
¿Qué te deja frío? “De primeras nada.
No violando la regla del respeto, en el sexo
todo es válido con el consentimiento de
ambos. No me violentan las frases
consideradas por mi amigo Víctor como
chabacanas, provocadas por un fuerte grado
de excitación. Tampoco tengo miedo a
palabras como ‘te quiero’ o ‘eres el hombre
de mi vida’ si en ese momento ella lo siente
así. No me siento obligado a nada. Cuando
mantengo una relación sexual, se convierte
en la mujer de mi vida, aunque sea por unas
horas, y así me gusta demostrarlo y que me
lo demuestren”.