Ejercicios para superar el
miedo a las relaciones sexuales
La masturbación será lo primero que
un sexólogo te diría que empezaras a probar.
El conocimiento de tu propio cuerpo es
fundamental para disfrutar cuando después lo
compartas con tu pareja.
Si crees que hay
fobia sexual, acude a un especialista
para que te indique.
Crea un
entorno placentero donde te generes
actividades relajantes, sensuales,
placenteras, algo agradable que te apetezca.
Lo ideal es que activamente prepares un
entorno placentero donde dedicarte 30
minutos al día para ti, para disfrutar de tu
cuerpo, de la estimulación a todos los
niveles (baño con aromas sensuales, música
tranquila, temperatura, velas, etc.). Se
trata de que en la bañera explores
sensorialmente tu cuerpo, que te fijes en
cada parte de tu cuerpo y etiquetes las
caricias como placenteras.
El objetivo es
que aprendas a disfrutar de toda la
estimulación, tener placer. Para que
algo sea placentero, debemos decidir que es
placentero.
Mirándote al
espejo, tócate el cuerpo entero, los
michelines, el vello púbico, pasa de zonas
menos sexuales hasta llegar a tus genitales,
sin olvidarte de toda la vulva. Para estos
ejercicios ponte cómoda y explora todo tu
cuerpo intentando describir cada parte
de forma concreta, descriptiva, afirmativa y
con las ventajas que te supone a nivel de
placer, en la relación sexual, en tu vida
íntima y como cuerpo de mujer.
Estos ejercicios
te preparan para el autoconocimiento de
tu cuerpo, por lo tanto hasta no estar
segura de que deseas tener relaciones con tu
pareja, mastúrbate, centra la atención en el
clítoris, ya sabes que es el órgano sexual
más sensible y con más terminaciones
nerviosas (la vagina casi no tiene
receptores sensoriales).
Aprende a
utilizar la fantasía en tus relaciones
sexuales, hay un montón de libros
eróticas y películas que pueden ayudarte.
El tiempo de
estimulación antes de intentar la
penetración debe ser de por lo menos 30
minutos. Aún así no pongas un tope de
tiempo, simplemente pide que el tiempo de
juego amoroso te permita estar muy excitada
y lo suficientemente lubricada. Esto
disminuirá el miedo a la penetración.
Utiliza
lubricantes, muchas veces no estás lo
suficientemente lubricada como para
disfrutar de la penetración, lo cuál te
lleva a anticipar el dolor y, como es lógico
a bajar tu deseo sexual, y evitar la
relación.
Comunícate
con tu pareja sobre tus miedos, dale
señales durante la relación sexual para que
sepa que caricias prefieres, que postura
prefieres, que te gusta que te diga, etc…
Probar
diferentes posturas, lugares, disfraces
o juguetes eróticos. La relación sexual es
placentera igualmente sin la penetración o
llegar al orgasmo, aprende a disfrutar de
todo.