Has de saber
que :
El riesgo de
embarazo que comporta la marcha atrás
proviene, en el mejor de los casos, de unas
gotitas de líquido preseminal que segregan
las glándulas de Cowper y cuya función
biológica es no sólo favorecer la
lubricación, sino limpiar la uretra para que
el semen salga en condiciones aptas para ser
fértil. En ocasiones arrastran
espermatozoides activos, producto de
eyaculaciones anteriores, motivo por el cual
este método se estima como práctica de
riesgo, ya que si la mujer está en un
periodo de elevada fertilidad el embarazo es
posible.
Hay muchos
jóvenes que consideran que al retirarse con
mucha anterioridad a la eyaculación, e
incluso al no llegar a la eyaculación ni
dentro ni fuera, no están realizando la
marcha atrás. Lo cierto es que el riesgo
viene dado por la presencia de esas gotas de
líquido preseminal, que no tienen por que
emitirse en los segundos previos a la
eyaculación, sino que pueden tener lugar
desde que el pene entra en erección y que al
no ir acompañadas de sensación de orgasmo,
se emiten sin que el chico se percate de
ello. Debemos tener en cuenta que si hay dos
relaciones de penetración seguidas, en el
segundo coito es muy fácil que dicho líquido
vaya cargado de semen de la eyaculación
anterior.
Hay personas que
han usado este método durante años sin que
de lugar a embarazos no deseados, lo cual es
perfectamente posible, ya que el líquido
preeyaculatorio no siempre contiene
espermatozoides activos, o no los contiene
en cantidad suficiente como para traspasar
todas las barreras y fecundar el óvulo,
también puede ser que el uso de estas
prácticas no haya coincidido con momentos de
ovulación de la mujer. Pero están corriendo
un grave riesgo, tanto de embarazo como de
contraer alguna ETS.
Estas prácticas
pueden conllevar un riesgo aún mayor de
embarazo que tiene lugar cuando la retirada
no se produce a tiempo y parte del semen cae
en el interior de la vagina. Estos "pequeños
fallos" pueden sucederle a cualquiera, pero
resultan más frecuentes en la población
juvenil, en donde la inexperiencia se une a
espacios inadecuados donde mantener
relaciones sexuales, como coches o portales
que generan una ansiedad que incrementa la
falta de control.
Las prácticas de
marcha atrás, además de no evitar el riesgo
de embarazo ni un posible contagio de
enfermedades de transmisión sexual, son
bastantes nocivas como práctica sexual, pues
obliga a ambos miembros de la pareja a estar
pendientes de si se va a producir la
eyaculación o no, con la consiguiente
ansiedad que se genera, en vez de estar
disfrutando de la actividad sexual. Estas
situaciones provocan a nivel psicológico lo
que se denomina como "actitud del
espectador" que unidas al temor de embarazo,
pueden hacer surgir, con el tiempo,
situaciones de falta de deseo o dificultades
para conseguir excitarse o tener orgasmos en
la mujer y en el hombre.
No obstante, si
a pesar de todo, decides usar la marcha
atrás, ten en cuenta los siguiente puntos:
Tras una
relación de marcha atrás no está indicado el
uso de la anticoncepción postcoital o
"píldora del día siguiente", dado que ésta
supone un bombardeo hormonal muy agresivo
para el cuerpo de la mujer y no exento de
efectos secundarios.
No hagas lavados
intravaginales, ya que además de su escasa
utilidad como método anticonceptivo, pueden
alterar la flora vaginal, creando un clima
propicio para posibles infecciones.
Utiliza óvulos o
cremas espermicidas, aplicados con
anterioridad a la práctica, si quieres
evitar en gran medida el riesgo de embarazo.
Procura no hacer
uso de esta práctica en días de elevada
fertilidad.
Plantéate un
método anticonceptivo. Este no es nada
recomendable.