Aunque hombres y
mujeres somos biológicamente distintos, no
cabe la menor duda de que todos nacemos,
somos niños, poco a poco pasamos a ser
personas adultas, y también poco a poco
todos llegamos a ser ancianos o mayores,
como se quiera llamar. ¿Qué ocurre entonces
para que seamos distintos?. Muy sencillo,
nuestro reloj biológico no funciona a la
misma velocidad.
En la mujer todo
es más concreto, más puntual y diferencial.
La niña al llegar la menstruación pasa a ser
mujer, de igual manera que al llegar la
menopausia pasa a ser mayor. En el cuerpo
del varón todo es más difuso, largo e
inconcreto, pero ello no quiere decir que
los chicos no tengan una fase similar a la
regla, es decir, que los hombres pasen por
la andropausia. Y no es que queramos con
estos términos hacer al hombre a nuestra
imagen y semejanza, ni muchísimo menos,
aunque si deseamos concienciar tanto a
hombres como a mujeres, que también el
cuerpo del varón pasa por ciertos períodos o
estadios en su vida más o menos
diferenciales, que al igual que en la mujer
se viven con agrado y alegría en la
juventud, y con mayor o menor preocupación
durante el climaterio, donde la falta de
información y los prejuicios son nuestros
grandes enemigos.
Como ya hemos
dicho, el período involutivo del hombre se
produce de una manera muy gradual y difusa,
así como tampoco existe una edad bien
definida (como puede ocurrir en la mujer).
La transformación tanto física como psíquica
del varón durante esta etapa de su vida,
dependerá de diversas causas, ya sean de
carácter personal o social, pues además de
sus hormonas, la sociedad en sí y la
educación recibida, serán las grandes
responsables de que el hombre viva con mayor
o menor naturalidad su climaterio, su
declive sexual.
Psicología masculina
A menudo la autoestima del hombre maduro se
ve resentida cuando se da cuenta de que:
necesita descansar más, se cansa más
físicamente o no puede realizar ya según qué
trabajos, las personas que lo rodean le
tratan como una persona mayor... Esto, unido
a la imagen que ve reflejada en el espejo,
pues actualmente nuestra sociedad da
verdadera importancia al aspecto físico,
propiciará en muchas ocasiones que el varón
se rebele contra su propio destino. Si
además el hombre tiene la sensación de no
haber logrado los objetivos que se propuso
en su juventud, es fácil que llegue a sufrir
cierto grado de crisis depresiva, por
considerar que ya no podrá realizar lo que
hasta ahora no ha logrado. Crisis, que las
más de las veces, superará mediante un
capricho pasajero, ya sea un hobby o algún
idilio amoroso. Por eso, no nos a de
extrañar ver al varón, llegado este punto de
su vida, hacer cosas que a ojos de los demás
pueden parecer ridículas, pues mediante esos
comportamientos, considerados por la
sociedad impropios de su edad, intenta
desesperadamente demostrarse a sí mismo que
aún sigue siendo joven.
Sexualidad
Evidentemente, tanto hombres como mujeres,
no viven de la misma manera la sexualidad a
los 20, que a los 40 o a los 60, aunque el
hombre a diferencia que la mujer, siempre
será potencialmente fértil.
Durante el
climaterio el hombre notará básicamente que:
necesita más tiempo para alcanzar la
erección, ésta no tiene la misma rigidez que
antes, necesita más tiempo para conseguir la
eyaculación, ésta disminuye su impulsión y
su volumen. Pero lo que no variará, es la
capacidad del hombre para alcanzar el
orgasmo.
El mayor
problema de los hombres, es que tienden a
identificar virilidad con eyaculación. La
educación que han recibido, o mejor dicho,
la falta de educación de esta faceta humana,
ha hecho que muchos hombres sientan que al
eyacular, han terminado su acto sexual con
éxito. Lo que les ha llevado a creer que una
relación sexual, por satisfactoria que esta
pueda ser, si no acaba en eyaculación no es
una relación completa. Y precisamente esta
obsesión por eyacular, es el desencadenante
de muchas crisis sexuales. Crisis, que en el
peor de los casos puede llegar a arrastrar a
la pareja, o cuanto menos a ser el origen de
numerosos malentendidos por parte de ambos.
O lo que es aún peor, llegan a dar por
terminada su vida sexual, cuando nada más
lejos de la realidad, pues tanto hombres
como mujeres sienten la necesidad tanto de
dar como de recibir a nivel sexual, dato que
parece sorprender (¡hoy en día!) a muchos
jóvenes, ¿será que los tiempos no han
cambiado tanto como pensábamos?
La mente humana
es muy compleja, quizás demasiado, pues
realmente no sabemos disfrutar del presente,
siempre vivimos mirando hacia el futuro, y
una vez llegamos a cierta edad parecemos no
saber vivir sin mirar al pasado, como
haciendo balance de nuestras vidas, y yo
pregunto: ¿no sería mejor y más fácil vivir
el momento, sin complejos ni prejuicios, sea
cual sea la etapa de nuestra vida en la que
nos encontremos?. Cada día que vivimos es
una experiencia nueva y diferente a la de
ayer y a la de mañana...