Algunos lo
llaman "anorexia sexual", si consideramos el
deseo sexual como el apetito. Es para
nosotros tan impensable que no queramos
acercarnos a la mesa, como que algún día
llegara el momento en el que tuviéramos que
buscar excusas para evitar relaciones
sexuales, del mismo modo que hacen los
anoréxicos respecto a la alimentación. La
apetencia sexual aparece en el niño desde
sus primeras experiencias vitales: el
contacto con el pecho materno, las caricias
de los padres, los juegos con otros chicos
El deseo es un
fenómeno absolutamente psicológico, se apoya
sobre estructuras cerebrales, y está
regulado por neurotransmisores que lo
exaltan o lo inhiben. Estas formaciones
están relacionadas con las experiencias
personales, y no son automáticas. Es un
proceso que parte de la historia personal y
no es más que un fenómeno que se sobrepone a
otro que poco tiene que ver con lo sexual.
Aunque no significa necesariamente que se
haya terminado el amor o la que relación de
pareja se haya destruido.
Ante este
problema, la solución fácil para las mujeres
es la simulación del orgasmo. Este remedio
sólo consigue evitar enfrentamientos y males
mayores aunque no hace más que empeorar la
situación de quien lo sufre. Se pueden
buscar las causas en diferentes situaciones
personales. Veámoslas de forma general:
-
Uno de los casos más
comunes se da cuando existe la
frustración, por desatención o por la
falta de cariño. En este caso la falta
de deseo no es más que una manifestación
del desvanecimiento de la química,
pasión o el erotismo. Este fenómeno no
afecta únicamente a la mujer.
-
Aquellas personas que
nunca se han sentido muy sexuales, es
más, lo han tomado como algo no
imprescindible, su relación con personas
sexualmente normales confluye en
problemas.
-
Personas con una
educación familiar y/o religiosa muy
represiva, o que han experimentado una
experiencia traumática. Para estas
personas el sexo significa algo oscuro,
maligno y sucio.
-
Aquellos que aunque
han tenido una vida sexual normal, su
inapetencia coincide con una crisis de
pareja.
-
Aquellos en cuyas
relaciones de pareja se les aplica un
papel de sometimiento y donde el rencor
se manifiesta con la falta de deseo.
-
Los depresivos y las
personas obsesionadas con su trabajo
pierden una de las partes más
importantes de sus vidas, la sexual.
-
Aquellas personas que
han encontrado otro "objeto" del deseo,
fuera del ámbito de la pareja.
De forma
general, la principal causa de esta carencia
proviene del estilo de vida que poseemos.
Mientras que para los hombres la falta de
erección es un problema que está a la vista,
que afecta a su virilidad y necesita una
rápida solución, para las mujeres este
problema tarda en ser consultado al
especialista. Este fenómeno tiene como
origen general, la falta de diálogo, esto
hace que la mujer retraiga el deseo, que no
sea capaz de expresar sus sentimientos por
miedo al ridículo o a frustrar a su pareja.
Normalmente el hombre no entiende qué le
ocurre a la pareja y de esta manera comienza
el distanciamiento. Y esta distancia provoca
que la mujer se sienta incomprendida o no
considerada.
Vencer los temores
La solución a este problema tan común se
encuentra en poder vencer el tabú y los
temores. La principal ayuda está en el
inicio de la comunicación en torno a las
necesidades sexuales, no debemos temer
comentar con nuestras parejas qué esperamos
o qué nos gusta. Debemos evitar la ansiedad
en la relación, siendo sinceros y buscando
siempre el placer de ambas partes. Conocer
al otro también incluye considerar sus
necesidades sexuales.
Sin olvidar que
el deseo es un fenómeno fluctuante y que no
es automático, el hecho de que no sintamos
deseo en un momento de nuestra vida no
significa que el amor haya terminado o que
se ha acabado la atracción. Es evidente que
la sexualidad del hombre y la mujer es
diferente, aunque desde luego son más las
semejanzas que las diferencias, no estamos
en la mayoría de los casos ante un problema
hormonal, ni ante el desamor. Allí donde ha
habido pasión, puede volver a existir pero
para ello es necesario dedicación,
compresión, comunicación, tolerancia y si es
necesario, ayuda especializada.