Ninguna mujer es
diosa sexual por su bella apariencia ni por
su predilección por hacer piruetas en la
cama, sino por su talento para crear un
ambiente que la distinga, por su
impredecibilidad; sobre todo, por su
habilidad para darle a su hombre un sentido
de esperanza, de aventura, de posibilidades
sexuales inexploradas. La diosa del sexo es
una mortal que contempla al mundo como un
paraíso de erotismo, y ve posibilidades de
expresarse sensualmente en la forma en que
se mueve, en lo que usa y hasta en su estilo
de decorar.
Por supuesto, no
se puede ser simplemente una diosa, sino la
diosa para tu hombre. Así que si vas a
explorar las ideas que ofrecemos - de
expertos en sexo, amigos y desconocidos
dispuestos a escudriñar- adáptalas a la
medida de tu pareja.
Tampoco puedes
ser diosa todo el tiempo. La deidad es como
una comida gourmet: parte de lo que la hace
especial es que no está en el menú todas las
noches. Pero puedes preparar la mesa y
disponerte a servirla una vez a la semana o
dos veces al mes. Tu meta en esas noches - o
días - es demostrarle lo más creativamente
que puedas, que tú eres la única mujer del
mundo que sabe lo que él realmente,
realmente, quiere.
Y lo primero es crear una atmósfera de
diosas...
El
Templo de la Diosa
1. Haz el
espacio. Haz de ti, alcoba un altar a los
sentidos, un santuario fuera de la vida
cotidiana. Envuélvelo en azules, rojos y
verdes intensos. Usa las mejores sábanas y
una iluminación rosácea. Rocía los cajones
de ropa interior con tu perfume, un perfume
que él reconozca como tuyo. Crea una
asociación placentera entre tú, tu alcoba y
el amor.
2. Haz el
tiempo. El sexo es como todo: hay que
dedicarle tiempo para hacerlo bien. Lo ideal
es que dediquen una noche a la semana para
entregarse el uno al otro. La regla de oro:
pueden hablar de lo que quieran y hacer lo
que quieran, siempre que no sea lo de todos
los días. Separen esa noche, y aunque al
principio les parezca algo forzado, muy
pronto empezarán a disfrutarla.
3.
Póntelo. Ninguna mujer necesita que le
expliquen el efecto de la ropa interior sexy
en los hombres. Así que cuando te sientas
ligeramente ridícula con ligueros, corsés de
encaje y tacones altos, recuerda que él no
se va a fijar en tus rollitos de grasa, sino
en que su mujer se ha desvestido para él.
Cualquiera que sea tu talla y el color de tu
piel, puedes encontrar algo más tentador que
las camisetas grisáceas y raídas que te
gusta ponerte.
4.
Enciende las velas. No 1 ni 2, sino 20 ó 30
(dicen que si el hombre es religioso,
mejor).
5.
Perfuma el aire. Muchas tiendas exóticas y
de la Nueva Era tienen anillos de
fragancias, que son aros ahuecados, donde se
vierten unas goticas de aceite aromático, y
que luego se ponen sobre los focos de luz;
cuando el foco se calienta, el aceite
empieza a emanar el espíritu, que se
dispersa en forma de aroma en el aire.
Aprendiz
de Diosa
Ejercicios para
principiantes:
6.
Prepara un trago especial. Compra un
champaña o un vino que les guste a ambos y
copas para ocasiones eróticas. Si no tomas
alcohol. sirve jugos atractivos.
7. Toca
la música "de ustedes". La música tiene un
gran poder ele evocación. Seguro que hay
alguna
pieza que escuchaban al principio les trae
recuerdos. Cómprate el disco y tenlo a mano
para los momentos románticos.
8.
Redescubran el placer del baile. Muchas
diosas confiesan que bailar - cosa que
algunas dejamos de hacer después de un
tiempo con un hombre - es un excelente
preludio para el sexo. Bailar un ritmo lento
y pegajoso a la luz ele las velas en la
sala. suele ser un afrodisíaco.
9.
Prepárale un baño. La actividad sexual más
popular, después de hacer el amor, es un
baño o una ducha juntos. Pero la mujer con
madera de geisha lo convierte en una
experiencia más intensa con un baño de
aromoterapia. Los aromas conocidos por sus
cualidades relajantes son el jazmín, la
manzanilla. el geranio, la mejorana, la
lavanda y la rosa. Algunos que combaten el
estrés: vainilla, nuez moscada y naranja.
Los afrodisíacos. sándalo, ylang-ylang y
salvia.
10. Dale
un masaje de cabeza. Cuando lo tengas en la
bañera o sencillamente con la cabeza en tu
regazo, dile que cierre los ojos y respire
profundamente. Presiona las yemas de los
dedos sobre su cráneo, y muévelas lentamente
en círculos hacia la parte de atrás de su
cuello. Con las manos todavía ahuecadas
alrededor de la base de su cabeza, presiona
los pulgares en la base de su cráneo y
muévelos metódicamente desde el centro hacia
cada oreja varias veces. Presiona las yemas
de los dedos contra su mejilla en
movimientos circulares Si empieza a
ronronear, diste en el clavo.
Diosa
Iniciada
... la que sabe
provocar a su hombre: a ellos les gusta que
su diosa sea sexualmente atractiva y que a
veces tome la iniciativa.
Aquí, algunas
actividades que puedes iniciar tú:
11. La caza del tesoro. Es ideal para
los hombres que gustan de las
miniproducciones. Ponle una notita en el
bolsillo del saco o déjale un mensaje en la
contestadora del trabajo diciéndole que le
tienes una sorpresa, pero que él tiene que
hacer su parte. Lo mandas a donde hayas
elegido (y pagado) una bebida que les guste
a los dos, y le hayas dejado con el vendedor
una nota, para que vaya, digamos, a una
tienda cercana Y recoja una cesta con cosas
sabrosas de comer.
En ésta. el empleado le entrega lo que has
pedido y le da el recado de que tiene que ir
a la boutique de lencería para recoger ropa
interior de seda para ti (comprada por ti
previamente) y una estola de plumas. Puedes
complicar la trama todo lo que quieras el
caso es mantenerlo entretenido y posponerle
el placer por un buen rato.
En la última parada déjale un nota que diga
algo así como: "¿Donde te has metido? No
puedo más; ven ahora mismo", y
Corre a meterte en la ducha. Cuando llegue,
tenle preparado un trago en el baño, y
mientras se baña, ponte la ropa de seda
Y envuelvete en la estola.
12. La
máquina sexual. Alquila en automóvil de lujo
por un día o dos, y haz que le lo dejen
frente a la puerta un sábado por la mañana
para que esté ahí cuando él despierte. Ponte
una estola larga de seda y un par de gafas
de sol, y llévalo a pasear.
Vuelve a saborear lo fabuloso de "hacerlo"
en un coche, en especial en el
estacionamiento su antigua escuela donde él
nunca "se atrevio" cuando era joven.
13.
Inspección de restaurantes. Busca un
restaurante con manteles largos, y mientras
conversan acarícialo en sus partes
vulnerables, murmurándole lo que quieres
hacer con el más tarde.
14. La
danza del pecado. No hace falta ninguna
experiencia anterior, solo ganas e
imaginación. Las reglas son girar, bailar y
contornearse alrededor del hombre lo más
sexy posible sin que él te pueda tocar, Pero
tu sí a el, o no según se te antoje. Lo mas
importante es echarle a andar el cerebro y
seguirle las fantasías. Puedes lo mismo
hacerle un strip tease, que bailarle ligera
de ropa o desnuda, pero el tiene que estar
completamente vestido y tu tienes que
dominar completamente la situación. Si
quieres alquila algun video de strip tease
para que te inspires y agarres escuela.
15. La
paparazzi. A los hombres les gusta que los
adoren asi que ensaya este juego con él. Una
noche cuando se esté desvistiendo no le
despegues los ojos de encima. Agarra lar
cámara y dile algo como "Se ve que has
estado haciendo pesas. ¡Qué biceps!. A ver,
levanta los brazos, da la vuelta otra vez.
La verdad es que eres digno de la Playgirl.
16. El
concurso de la camiseta mojada. Un día,
cuando él esté a punto de llegar, métete con
el pantaloncito más breve y una camiseta en
la ducha y empápate de agua. Recíbelo así en
la puerta.
17.
Campismo indecente. Llámalo al trabajo un
día y dile que esa noche van a acampar en el
patio de atrás. Monta una tienda de campaña;
acomoda una botella y dos copas, unas
cuantas velas, un tocador de discos
compactos que funcione con baterías y una
cobija o una colchoneta de aire, si te
molesta la yerba pegada en la espalda.
Recíbelo en la tienda con música... y como
Dios te trajo al mundo. (¡Ni se le ocurra
hacerlo en la temporada de mosquitos!)
18. El
especial del trabajomaniaco. Si el es de los
que se quedan a trabajar hasta tarde,
prepara una cesta de merienda con su comida
y vino favoritos, una cobija y un par de
velas. Aparécete en su oficina después de la
la hora de trabajo métete en su despacho y
cierra la puerta: luego, extiende la cobija,
saca la comida, vierte el vino en las copas
y enciende las velas... (Por supuesto. esto
sólo se le puede hacer al dueño, porque los
demás no tienen un despacho, sino un
cubículo).
19. El
viajero. ¿Hace cuánto tiempo que no se van
de vacaciones solos?. Quizás no se puedan
pemitir un viaje al Machu Picchu pero al
menos puedes planear un fin de semana de
recreo. No le digas a dónde van; mételo en
el automovil vendale los ojos y no le quites
la venda hasta que hayan llegado a la
habilación del adorable hotelito con vista
al lago donde has mandado a poner de
antemano una botella de champaña helada
sobre la mesa
20. La
ninfa acuática. Cuando llegue a la casa dile
que le vas a dar una ducha relajante con una
gel estupenda que acabas de comprar y estas
loca por probar. Cuando estes debajo del
agua, llámalo para que te restriegue un
pedacito de la espalda, y, despues de
decirle que se quite la ropa para que no se
moje, dale la gel de baño y, enseguida apaga
las luces. Los dos estan mojados y el baño
esta más oscuro que la noche, traten de
reconocerse.
21. La
distracción. Espera que este hablando por
teléfono con su jefe, un socio o su mamá.
Arrodilláte frente a el y empieza a
comunicarte con el por medio de
caricias...ya veras que no tarda mucho en
terminar la conversación.
22. El
rapidito. No estamos hablando ni de
sensualidad ni de hacer el amor, ni de
retozos amorosos, no; de lo que se trata es
de apurarselo de un tirón. Espera que este
en la onda y entonces trata de seducirlo, de
preferencia en el momento de salir para una
fiesta o en que él este a punto de agarrar
un avión, Un rapidito no es una obra maestra
de la sexualidad, pero sí un aporte al banco
de las memorias imborrables. Imagínate tú y
el, en sexo puro y descarnado.
23. El
secreto supremo de toda diosa del amor. Es
el que ha sido creado por su imaginación
para satisfacer los gustos del hombre.