Algunos padres
entienden que la naturalidad es ser capaz de
desnudarse, de dar preservativos, de
permitir 'encuentros' en casa. . . Pero el
asunto no va por ahí: es ser capaz de
mostrarse tal como uno es.
El objetivo de la educación sexual es que
los adolescentes aprendan a conocerse, a
aceptarse y a vivir y expresar su sexualidad
de modo que sean felices. Si los padres se
expresan como son, estarán enseñando a sus
hijos a hacer lo mismo, y este aprendizaje
es lo más importante.
Esto implica dar explicaciones sobre
nuestros actos para no dar lugar a la
arbitrariedad y sí a los criterios. Por eso
es tan importante expresarnos con opiniones
personales, no generalizando con
afirmaciones categóricas y dogmáticas. Es
bueno empezar las frases diciendo 'lo que a
mi me parece', 'según mi forma de pensar'...
Para garantizar ciertas informaciones
podremos facilitarles libros o manuales.
Porque lo trascendental entre padres e hijos
no es lo informativo.