En ella se
analizan las causas del trastorno sobre el
que se realiza la consulta, para,
posteriormente, desarrollar una serie de
técnicas orientadas a la solución del
problema sobre el que se quiere actuar,
mejorando, en su caso, los enfoques
inadecuados que se puedan tener y que han
sido la causa de la disfunción.
CÚANDO HAY QUE COMENZAR LA TERAPIA
Indudablemente, es conveniente acudir cuando
se perciben señales claras de que existe un
problema sexual. No obstante, pensamos que
siempre es importante tener en cuenta
algunos síntomas que pueden predecir la
aparición de dificultades. Se trata de coger
los problemas a tiempo, antes de que se
agudicen.
En este sentido, se podrían apuntar algunas
señales significativas, como pueden ser:
sensaciones de desagrado, apatía continuada
o pérdida de deseo sexual, entre otros.
Estos deberían ser elementos suficientes
como para plantearse que quizás algo no
marcha del todo bien.
El tratamiento del vaginismo
Cuando hablamos de vaginismo estamos
haciendo referencia a una contracción
involuntaria de la musculatura vaginal que
impide, en muchos casos, la penetración.
Éste es un reflejo que se produce debido a
una falta de relajación en la situación
sexual. En una relación confluyen una gran
cantidad de expectativas y valoraciones que
pueden ser negativas.
Es necesario reconducir esta situación
mejorando la confianza y seguridad de la
mujer. Por ello, la regulación de la
relación sexual pasa por una serie de
compromisos en los que la pareja se debe
implicar. La experiencia terapéutica nos
dice que esto se consigue mejor cuando el
hombre participa activamente en la terapia
junto a la mujer.