El orgasmo es la
penúltima fase del ciclo de la respuesta
sexual (excitación, meseta, orgasmo y
resolución), y la más corta de todas: tan
sólo dura unos segundos, pero para un número
importante de mujeres experimentar ese breve
instante es una meta casi inalcanzable.
Durante las últimas décadas, los científicos
han podido constatar que la excitación
femenina puede lograrse por distintos
estímulos. Algunas mujeres, incluso, sólo
necesitan recurrir a la fantasía. Sin
embargo, y a pesar de que la Naturaleza ha
dotado a las féminas de una capacidad
especial para el sexo, muchas mujeres sanas
y normales no han experimentando nunca un
orgasmo y un número aún mayor tampoco
alcanza el clímax durante la coito. No es un
mito, sino una realidad que se sustenta en
las estadísticas. Los investigadores que
estudian la sexualidad están de acuerdo en
que entre un 5% y un 15% de las mujeres
activas sexualmente nunca ha tenido un
orgasmo, según un artículo publicado en el
número especial Womenïs Health, de la
revista Scientific American. Además, se
cifra en un 75% el porcentaje de mujeres que
frecuentemente no logra el clímax con la
penetración. Los datos, sin embargo, se
oponen a un hecho científicamente
demostrado: la mayoría de las mujeres tiene
un potencial orgásmico ilimitado.
BARRERAS.- Los expertos argumentan
que un número importante de mujeres sigue
sin saber lo que es un orgasmo, debido a
razones personales, a causas físicas,
psíquicas y sociales. Así, en algunos casos,
son ellas, y en consecuencia sus parejas,
las que ponen barreras al orgasmo. La forma
en la que una mujer puede empezar a ser
orgásmica es aprendiendo más sobre su propio
cuerpo», explica Betty Dodson, una sexóloga
de Nueva York. En otras, en cambio, el
obstáculo hacia el clímax lo ha impuesto la
propia sociedad. Un porcentaje nada
despreciable de féminas ha crecido
presionado por mensajes contradictorios o
negativos sobre el sexo. Desde que es mejor
fingir que se está teniendo un orgasmo,
hasta que la práctica del sexo antes del
matrimonio es algo malo, y bueno una vez que
éste se ha consumado. Y todo a pesar de que
las investigaciones sobre sexualidad
femenina apuntan la existencia de múltiples
vías neurológicas relacionadas con la
capacidad de tener un orgasmo. Así, y además
del reconocido papel del clítoris, el órgano
eréctil pequeño, se han identificado otras
vías orgásmicas en las mujeres: como el
conocido punto G. No todas las mujeres
poseen esta zona, ni todas las que la tienen
sienten el mismo placer. No sería la primera
vez que la pareja se vuelve loca buscándola
sin alcanzar nunca el éxito», afirma
Kathleen Blindt, de la Case Western Reverse
University (EEUU). Hay más zonas erógenas
que pueden conducir al orgasmo. Así, la
estimulación del cuello del útero puede
resultar muy placentera para algunas mujeres
y un camino hacia el clímax en otras. Pero
no todo en la sexualidad femenina son las
zonas genitales. Hay mujeres que alcanzan la
excitación e, incluso, el clímax con la
estimulación de otras zonas: hombros,
ombligo, lóbulo de la oreja, nuca o boca.
EROTISMO.- Hay librerías repletas de
textos sobre el clítoris y el punto G, pero
lo cierto es que el resto de nuestro cuerpo
está repleto de fuerza erótica», afirma Gin
Ogden, una terapeuta sexual de Cambridge. Es
más, un estudio realizado por esta experta,
por la sexóloga Beverly Whipple y por el
neurocientífico Barry Komisaruk, ambos de la
Universidad de Rutgers (New Jersey), con
siete mujeres, demostró que ellas pueden
incluso tener un orgasmo muy similar a los
que se producen con la propia estimulación
genital con tan sólo echarle imaginación.
Este hecho, junto con los trabajos que han
confirmado que las féminas con lesiones en
la médula pueden experimentar el clímax con
la estimulación del clítoris.