En estos casos,
lo mejor es acudir a un especialista para
que éste detecte si se trata de un problema
físico, o si por el contrario se trata de
algo psicológico. Una mala experiencia
sexual, un divorcio, la preocupación por el
trabajo, la abstinencia sexual y la falta de
práctica, el hecho de fumar en exceso, el
alcoholismo, la diabetes, el colesterol, la
ingestión de antidepresivos o contar con una
edad avanzada, son algunos de los factores
que pueden provocar este problema.
Algunos estudios
señalan asimismo que la mayor parte de
disfunciones sexuales pueden ser causadas
por una educación sexual restrictiva por
parte de los padres, que reprimen a su hijo
y le hacen ver el sexo como algo inmoral o
sucio, lo que sin duda influye en sus
posteriores relaciones de pareja.
Para tratar el
problema de la impotencia, los médicos
suelen recetar desde prótesis hasta
medicamentos como la Viagra, pasando por la
inyección peana "caver-jet", que contiene
varios fármacos y que se aplica sobre el
pene para provocar la erección. Estos
tratamientos actúan sobre el síntoma pero no
solucionan el problema.
Otros
tratamientos alternativos para la impotencia
se basan en la gimnasia o la hidroterapia,
que producen un incremento de la circulación
sanguínea en la pelvis y en el
fortalecimiento del músculo erector del
pene. Según un estudio elaborado por la
sexóloga española Carmen Vijande en tres
meses se obtienen resultados muy positivos
con este último método.
Pero a pesar de
que nunca es fácil admitir que se tienen
dificultades sexuales por alguien que ha
sido educado -por tradición cultural- como
la parte más activa de una relación sexual,
a quien nunca se debe dejar de lado en estos
casos es a la pareja.
Superar el problema
La sinceridad es muy importante en estos
casos y la comprensión de la otra persona
puede contribuir a superar el problema y
sobre todo a restarle importancia. La
sexualidad es una vivencia compartida con
otra persona y la pareja es de suma
importancia en el tratamiento de cualquier
disfunción sexual. En caso de llegar a
convertirse en algo obsesivo, sería
conveniente acudir a un especialista para
solicitar información ya que, como hemos
dicho anteriormente, existen tratamientos
para remediarlo.
Las estadísticas
aseguran que cada vez más hombres jóvenes
padecen disfunciones sexuales, un hecho que
en la mayoría de casos se trata tan sólo de
la lógica y natural preocupación por tener
una vida sexual plena.