No es extraño
que muchos hombres se sientan rechazados e
incluso humillados por su pareja porque ésta
no quiere mantener relaciones en el momento
en que a su compañero le apetece. Lejos de
ser algo incomprensible es totalmente
lógico, la mayoría de parejas tienen
diferencias en su convivencia, no son
iguales ni sienten las mismas necesidades en
el mismo momento, por tanto, el sexo es una
parte muy importante de esa convivencia y
como los demás elementos debe tratarse por
la pareja de una forma natural y sobre todo
hay que hablar sobre los deseos de uno y
otro para poder llegar a un punto común de
deseo sexual.
Inicio del deseo sexual
Cada persona es distinta a la hora de
sentirse excitado, en este aspecto es muy
importante el estado físico, encontrarse
bien de salud y también el factor psíquico,
tener un buen estado de ánimo. Sin embargo,
al margen de estos dos factores juegan un
papel muy importante las fantasías o
elementos que hacen que cada uno se sienta
preparado para mantener una relación sexual.
Puede fomentarse
el deseo sexual pensando en hacer una
conquista, correr un riesgo o simplemente
pensando en el contacto físico con la
persona que nos atrae. Incluso no es
necesario pensar en el propio acto sexual,
sino que el sentirse abrazado o las caricias
pueden fomentar ese deseo.
Diferencias entre hombres y mujeres
Las mujeres disfrutan de una sexualidad
mucho más amplia que la del hombre, éste
para mantener una relación sexual
satisfactoria debe mantener su pene en
erección, por ese motivo la mayoría
comienzan muy rápidamente con el juego
genital.
Sin embargo la
mujer es capaz de mantener su excitación
durante mucho más tiempo, iniciando un juego
sutil de caricias, besos, etc. para terminar
en una relación sexual completa. La mujer
que es capaz de mantener a su compañero
estimulado, sin dejar de estimularse a sí
misma es la mujer activa en la sexualidad y
la que en definitiva, es la amante ideal,
que no espera pasivamente la actuación de su
compañero.
¿Qué
es lo que falla?
-
Depresión
El estado depresivo en una persona puede
inhibir el deseo sexual, además hay que
tener en cuenta que los medicamentos que
se suministran en estos casos afectan
también el apetito sexual.
-
Estrés y
fatiga
El exceso de trabajo lleva a perder el
interés por el sexo. Sin olvidar que
muchas personas pasan tantas horas fuera
de casa que no tienen demasiado tiempo
para su pareja.
-
Vulnerabilidad
Muchos hombres creen que depender de una
persona les restará libertad y que les
creará problemas, así que lo mejor es
tener diferentes parejas, pero esa no es
la solución. Al final, se dan cuenta de
que aminoran su deseo sexual.
-
Religión
Muchas personas tienen un conflicto
emocional entre desear una relación
sexual y la sensación de que están
haciendo algo malo, eso hace que no
puedan disfrutar realmente del sexo.
-
Relación
insatisfactoria
Si entre la pareja existe un
distanciamiento, por cuestión de
opiniones o de convivencia, es fácil que
haya una desmotivación para mantener
relaciones. También es fácil que esto
ocurra cuando la mujer mantiene una
actitud pasiva en el sexo, el hombre
llega a aburrirse y a no sentirse
estimulado por la relación.