Antes de
nada será importante determinar si ha habido
antecedentes de violación, de abusos
sexuales, o existen fuertes problemas
sexuales que inciten a tener cierto temor o,
incluso, aversión al sexo.
Porque en tales casos se hace necesaria la
intervención de un profesional que ayude a
resolver esos problemas, que serían la base
de ese vaginismo. Del mismo modo, si ya se
tenían relaciones sexuales sin problemas y
el vaginismo aparece sin existir los
antecedentes mencionados, también hay que
solicitar ayuda profesional por si ha
aparecido alguna enfermedad física que sea
responsable del mismo.
Pero si no te pasa nada de eso y lo que
sucede es que por inexperiencia o miedo al
coito, aunque lo desees mucho (¡ay, esas
historias terribles sobre la primera vez!),
sí que puedes tratarte el vaginismo con
ayuda de tu pareja.
La vagina tiene
una orientación inclinada hacia arriba y
atrás. Luego el pene, para introducirse con
delicadeza y eficacia en la posición del
misionero deberá orientarse hacia adentro y
abajo
Poca
experiencia
Antes de nada conviene
prevenir y mencionar una cuestión meramente
técnica pero muy importante pues puede estar
en la base de algunos vaginismos iniciales.
Si los dos tenéis poca experiencia, lo más
seguro es que al intentar iniciar el coito
(lo haréis en la posición del misionero:
cara a cara, contigo debajo y él encima) el
chico intentará introducir el pene en la
vagina con un movimiento en horizontal
respecto al suelo (o la cama)... ¿Y qué?
Podrías preguntarte.
Pues mucho, porque la vagina no está
orientada horizontalmente. Lo que significa
que el pene no sólo irá mal encaminado y no
entrará en la vagina sino que golpeará
directamente el trígono vesical.
El trígono vesical es una zona de la vejiga,
formada por la entrada de los dos uréteres y
la salida del meato urinario, que descansa
directamente sobre la pared anterior de la
vagina y es muy sensible al dolor (es lo que
hace que los genitales femeninos sean
sensibles a los golpes).
Pues bien, al golpearlo el pene es como si
se le diera a la chica literalmente un
puñetazo en la entrepierna. ¿Consecuencia?
Dolor y contracción dolorosa de la vagina, e
imposibilidad de realizar el coito. Para que
eso no suceda basta saber que la vagina
tiene una orientación inclinada hacia arriba
y atrás, cuando la chica está de pié. Luego
el pene, para introducirse con delicadeza y
eficacia en la posición del misionero deberá
orientarse hacia adentro y abajo. Así no
habrá “rodillazo” con el pene.
La
masturbación puede ayudar
Si no es eso lo que
sucede, sino que se produce la contracción
dolorosa al intentar una penetración bien
orientada, hablaremos de un vaginismo
genuino. No cometas el error de pensar que
eso se produce porque el pene del chico es
enorme. Pensar así es frecuente, pero los
penes grandes no son tan habituales.
Lo primero que tiene que hacer la chica es
acostumbrarse a introducir algo en la vagina
sin miedo, aunque esté habituada a los
tampones. Es recomendable que durante la
masturbación ella intente introducirse un
dedo y mantenerlo dentro sin moverlo hasta
la llegada del orgasmo. Podrá conseguirlo
con facilidad ya que la propia humedad de la
excitación facilitará la maniobra. Debe
repetirlo varias veces, hasta que se siente
cómoda.
Después, en otras sesiones, puede repetir la
maniobra introduciéndose dos dedos, incluso
repetirlo con tres cuando lo consiga con
dos. Si la lubricación natural no es
suficiente, pueden utilizarse geles al agua
que se venden en las farmacias, las grandes
superficies, y en las tiendas eróticas para
favorecer las relaciones sexuales. Cuando ya
esté acostumbrada a eso, puede también mover
los dedos dentro de la vagina como en el
coito.
Después de eso, conviene acostumbrarse a
introducir algo que no sean los dedos;
podría ser el mango redondo de algún cepillo
para el pelo o cualquier objeto liso de un
tamaño semejante (más o menos del grosor de
dos dedos). Le facilitará las cosas el uso
de lubricantes o de un condón lubricado que
cubra el objeto. Se trata de hacer lo mismo
que en anteriores ocasiones: masturbarse, y
cuando la excitación sea intensa, introducir
el objeto y mantenerlo dentro de la vagina
hasta la llegada del orgasmo. En ocasiones
posteriores puede realizar los movimientos
del coito con el objeto hasta que llegue al
orgasmo por estimulación del clítoris.
Si la chica está
sentada encima de cara al chico, el pene
debe dirigirse hacia arriba y detrás de
ella. Si utilizáis la posición del
misionero, hacia adentro y abajo
Delante de la
pareja
Tras ello, puede repetir
la experiencia delante del chico en varias
sesiones, comenzando con un dedo o dos,
siguiendo con el citado objeto, hasta llegar
al orgasmo. Cuando sea capaz de hacer eso,
lo siguiente es masturbarse delante del
chico y permitirle que él introduzca el
objeto suavemente, sin hacer los movimientos
del coito y hasta que ella llegue al
orgasmo. Superada esa etapa, repetirán lo
mismo pero haciendo el chico los movimientos
del coito con el objeto dentro de la vagina.
Cuando ella se sienta cómoda así, volverá a
masturbarse delante del chico y cuando esté
muy excitada y húmeda, cogerá el pene del
chico en la postura que le resulte más
cómoda (es mejor con ella encima y
arrodillada) y jugará con él aproximándolo a
la entrada vaginal e introduciendo, si
acaso; sólo la puntita. Si no se atreve a
más, puede dejarse llevar al orgasmo hasta
la siguiente ocasión. Si ve que no se
contrae, puede intentar introducirse el pene
y mantenerlo ahí el tiempo que lo crea
necesario sin movimientos de coito, hasta
que llegue al orgasmo. Otro día repetirá la
operación pero esta vez haciendo los
movimientos típicos de vaivén.
Superada esta etapa, volverá a masturbarse
delante del chico y cuando esté muy excitada
y húmeda, hacerle una señal para que sea él
mismo quien introduzca el pene con suavidad.
Recordad: si la chica está sentada encima de
cara al chico, el pene debe dirigirse hacia
arriba y detrás de ella. Si utilizáis la
posición del misionero, hacia adentro y
abajo. Si la cosa va bien, pueden hacerse
los movimientos de vaivén del coito. Aunque
no estará de más dejarlo para la siguiente
ocasión.
Si
has superado esta etapa ya seréis capaces de
hacer el amor habiendo superado el vaginismo
por vuestros propios medios. En caso
contrario habría que ponerse en manos
especialistas que suelen utilizar
dilatadores vaginales de un diámetro
progresivamente mayor cuando los dedos no
son suficientes.