La actitud de la
compañera es definitiva para que esa
situación se viva como un drama o como algo
intrascendente y sin mayores consecuencias.
Lo primero que
tienes que hacer es desterrar de tu
vocabulario la palabra “gatillazo”. Es
humillante y despectiva.
Seguramente no
desearías que se te aplicase a ti si no
consigues humedecerte cuando lo necesitas,
o, estándolo, te secas bruscamente
arruinando una relación que se prometía muy
buena.
No dudes que él
siente en esos momentos lo mismo que tú en
esta situación y ante esa palabra, aunque no
sea capaz de verbalizarlo.
¿Qué hacer
ante un ‘gatillazo’?
Antes que nada no hagas
comentarios del tipo “no pasa nada”, porque
los condicionamientos culturales que nos
afectan a todos nos dicen que “sí pasa”.
Como al no haber entrado en erección su pene
no habréis podido realizar el coito, te
resultará muy incómodo quedarte callada,
porque él lo interpretaría como que estás
ofendida.
Entonces puedes realizar comentarios del
tipo de: “a mí me ha pasado lo mismo alguna
vez; no me mojaba para nada y no pude
hacerlo”.
Si habéis estado bebiendo, puedes añadir que
“el alcohol nos hace estas faenas de vez en
cuando”. O bien pasas al comentario
siguiente: “es frustrante que no te
humedezcas porque el chico se puede creer
que no le gustas”. “Pero no pasa nada,
mañana será otro día”.
Olvidar el coito
Tanto si el chico te dice
que es la primera vez que le pasa como si
no, puedes añadir “Bueno, podemos hacer
otras cosas...” “¿Qué te parece si nos
olvidamos del coito (subráyalo) y las
hacemos?”.
Toma la iniciativa
Si el chico
acepta, o duda, toma tú la iniciativa.
La responsabilidad que se ha echado sobre
los hombres en las relaciones sexuales es lo
que mantiene esas alteraciones en la
erección si no se les quita dramatismo.
Bésale, acaríciale por todo el cuerpo, sin
olvidar sus pezones, maneja tu mano con
habilidad para estimularle el glande del
pene..., o utiliza tu boca... Si no alcanza
la erección, no importa, aún así, puedes
llevarle al orgasmo.
Y si la alcanza, no interrumpas para volver
a intentar el coito, sigue acariciándole,
deja de hacerlo, vuelve..., que se excite
mucho, hasta que consigas que llegue al
orgasmo..., pero sin coito.
Otra opción es
que le digas que os olvidéis del coito y que
podéis masturbaros mutuamente. Repito que
aunque no alcance la erección puedes
llevarle al orgasmo.
Lo importante es
que el hombre afectado no esté pendiente de
la erección sino más bien de sus
sensaciones, y que aprenda que las
relaciones sexuales no dependen de aquella,
ni de la actividad masculina en exclusiva.
También le puedes
preguntar si desea verte masturbándote. Si
acepta, hazlo, y si ves que entra en
erección puedes decirle que se espere a que
termines para que tú le masturbes después o
que, si lo prefiere, lo haga él también.
Aunque en esa situación, probablemente
agradezca más lo primero.
Quítale la responsabilidad
De lo que se trata es de
hacerle olvidar que necesita la erección
para introducir el pene en la vagina, y que
la contemple como una reacción de su cuerpo
ante situaciones eróticas y claramente
sexuales, que no requieren la cópula para
que ambos disfrutéis.
Tomando tú la
iniciativa le quitas la injusta
responsabilidad de “dar siempre la talla”.
Hacedlo de esta
manera en varios encuentros.
En
alguno de ellos puedes colocarte encima de
él y frotar tu clítoris sobre su pene (que
indudablemente se pondrá erecto). Pero no
permitas que introduzca el pene. Llévale al
orgasmo frotándole el pene con tu vulva.
En
otra ocasión puedes hacerle lo mismo, pero
esta vez, te introduces su pene tú misma y
lo dejas ahí quieto. Mientras tanto
mastúrbate delante de él y después sacas el
pene y le masturbas tú.
Así
irá ganando confianza, en ti y en sí mismo.
Hasta que en otra ocasión, contigo encima,
te introduces su pene en la vagina y haces
los movimientos de coito hasta que él llegue
al orgasmo. Pídele que te masturbe para
aliviar tus tensiones.
Vuelta a la normalidad
Conforme vaya ganando seguridad, sus
problemas con la erección quedarán olvidados
y él podrá realizar el coito como siempre.
De todos modos, conviene que no olvidéis que
las relaciones sexuales no son el coito.
Esta es una forma de culminar un proceso de
caricias que aunque hemos dado en llamarlo
“preliminares”, son en realidad las
relaciones sexuales propiamente dichas.
Para obtener el orgasmo podrá utilizarse el
coito o cualquiera de las demás prácticas
que existen para ese fin.