Aparte de estas
actuaciones ofrecía luchas en barro; las
últimas tendencias en webcams que te dan la
posibilidad de chatear y ver en tiempo real
cómo esas chicas hacen todo lo que les
pidas. Me pregunto si habrá chicos, pero por
lo que pude oír no hay mucha oferta para
nosotras; fetish café: donde se muestran
prácticas fetichistas varias (ahí ya no
entré, pero quede claro que lo tengo
pendiente en mi lista de deberes);
exposición de arte erótico; vestuario
siniestro, que mostraban a mi parecer
preciosos vestidos salpicados de cuero,
clavos y pinchos, perfectos para la familia
Monster.
Entre estas
ofertas tan espectaculares se sucedía la
compra de material pornográfico (revistas,
películas, fotografías) con el acicate de
que las protagonistas se paseaban por el
recinto ferial y estaban deseosas de hacerse
una foto contigo o firmarte un autógrafo en
la carátula de su última película.
Los
organizadores apuestan en esta octava
edición por un erotismo como opción de
entretenimiento, ni mejor ni peor que las
demás. Además, también sirve para impartir
educación sexual, para provocar el diálogo
en las parejas y hacer ver el sexo como lo
que es: uno de nuestros instintos básicos.
Pretenden que el público vaya al festival
con el espíritu de juzgar con objetividad
las obras expuestas y que vean en persona
las películas X dirigidas por directoras y
directores.
Informar,
divertir y normalizar era su lema, y para
hacerlo realidad editaron un catálogo en el
que, por ejemplo, había un diccionario
básico de lenguaje sado-masoquista y
fetichista:
-
Tickling:
en inglés cosquilleo. Práctica
sadomasoquista no cruenta que consiste
en inmovilizar a alguien y hacerle
cosquillas,preferentemente con una
pluma.
-
Spanking:
azotaina en el culo con la mano o con
paleta, zapatilla, etc. Normalmente se
aplica al esclavo/a sobre las piernas
del amo/ama.
Chris
Christof
También allí pudimos leer en una entrevista
a Chris Christof, actor de cine erótico:
-¿Hay
un tamaño mínimo o es cierto que "no
importa"?
-¡No, eso no es cierto!. Quizás la chica
prefiera una p.... pequeña, pero la
cámara ama las p..... grandes...
-¿Hay
alguna interrupción durante la
grabación?. Si es así, ¿qué haces
mientras esperas?
-Hay muchas interrupciones. Puedes hacer
lo que quieras: comer, fumar, leer. Tú
decides, mientras no pierdas la
erección, claro...”
La parte más
tremenda para mí es aquella en que señores
del público suben al escenario, se dejan
desnudar con gran alegría y fornican con un
desparpajo pasmoso para mis ojos. Sí, aquí
es cuando yo sigo diciendo:
- ¡No lo entiendo!
El público era
de lo más variado en lo que respecta a la
edad; en cuanto al sexo, no. Mayoría
absoluta masculina. Algunas mujeres, la
mayoría acompañadas por su pareja, algún
grupo de amigos mixtos y alguna pareja de
señoras de edad avanzada, imagino que fruto
de aquella libertad y tolerancia que da la
edad o lo mucho visto y vivido.
Todo esto se
pudo ver allí. Era una realidad aplastante:
no es algo minoritario, los espectáculos
pornográficos existen y los hombres se lo
pasan estupendamente. Si te animas no temas
que te vayan a decir alguna cosa. ¡Ni te
ven!. Se desplazan de una plataforma a otra
en busca del próximo espectáculo y
únicamente responden ante la visión de una
mujer de bandera, que lo son todas en este
campo. Nunca vi unos traseros tan prietos,
¡¡sin un atisbo de flaccidez!!.
¿Y
los espectáculos eróticos dirigidos a
mujeres?
Mi queja no podía faltar: ¿Y los
espectáculos eróticos dirigidos a mujeres?.
Nada de lo que
allí vi estaba dirigido ni era sugerente
para la sexualidad femenina. No es muy fácil
que la mujer entre en ese mundo, pero la
única solución empieza porque la oferta
cambie. Si no la demanda femenina nunca
surgirá. Otros años había más espectáculo
con protagonistas masculinos de bandera,
cosa que alguna de las asistentes añoraban.
Y es que a nadie le amarga un dulce...
Para ampliar
información puedes enlazar con la página
dedicada al Octavo Festival de cine erótico
de Barcelona (España):
www.ficeb.com