En la mujer la
menopausia, psicológicamente supone el
comienzo de la vejez. Los problemas que
acompañan a la menopausia: adelgazamiento de
las paredes vaginales, disminución de la
lubricación, menor flexibilidad de la vagina,
etc. en ocasiones pueden ser la causa de una
inapetencia sexual al provocar malestar
durante el coito. La realidad es que en la
mayoría de los casos no existe un cambio
fisiológico que determine la disminución del
deseo sexual en la mujer sino que es más
bien achacable a factores psicológicos.
Las causas
fisiológicas son fácilmente atajables y se
pueden resolver administrando hormonas
femeninas, ya que es su deficiencia, típica
de la menopausia, la que las provoca. Las
causas psicológicas son más difíciles de
abordar, aunque afortunadamente las mujeres
cada día tienen más claro que la tarea
reproductora no es la única a tener en
cuenta para gozar de una vida sexual plena.
Las mujeres
mayores también necesitan satisfacer sus
necesidades sexuales y afectivas. A menudo,
la imposibilidad de realizar el coito puede
cohibir estas necesidades, pero la solución
es buscar conductas alternativas igualmente
satisfactorias.
Una alternativa
muy común sería la masturbación. Los juegos
preliminares, las caricias, la sensación de
intimidad, los masajes, etc., serían
distintas formas de alcanzar una vida sexual
con plenitud. La madurez es sin duda alguna
buena época para dar rienda suelta a la
imaginación y disfrutar de los juegos
sexuales, ya que la experiencia es un grado.
Fomentar la comunicación, ser creativos y
huir de la monotonía es asegurarse una larga
e íntegra vida sexual.
La vejez no es
el final; todo lo contrario: puede ser el
principio. El secreto está en conocer y
asumir nuestros cambios cuando éstos
lleguen. Es posible que con la madurez las
relaciones sexuales carezcan de rapidez e
intensidad, pero si se llenan de afecto, no
se pierde el interés y se encuentra un
compañero con quien compartir inquietudes,
el resultado es siempre positivo: una vida
sexual gratificante y repleta de alegrías.