En general,
la mayoría de los expertos están de acuerdo
en que los mejores afrodisíacos son la buena
salud, una alimentación correcta y el estar
enamorado.
El deseo sexual se expresa gracias a la
energía vital que se ha ido acumulando, y si
ésta no es suficiente, no habrá bastante
para que los deseos y los orgasmos alcancen
la intensidad deseada.
Un enfermo o una persona físicamente
exhausta por un trabajo estresante o un
ejercicio físico agotador, no podrá sentir
deseo ni llegar a un orgasmo satisfactorio.
Ningún tipo de estimulante pasajero como la
cafeína o la teína podrán suplir la buena
alimentación, el descanso y la salud.
La
imaginación, el mejor afrodisíaco
Los narcóticos, los
relajantes musculares o el alcohol no son
recomendables porque son muy difíciles de
dosificar, con la posible excepción de los
juegos de aproximación o de conquista, en
los que, tomados en pequeñas dosis, pueden
favorecer la desinhibición que algunas
personas muy tímidas o excesivamente
responsables necesitan para empezar una
relación.
Un afrodisíaco natural es la abstinencia. A
veces, la demasiada frecuencia convierte en
rutina el encuentro y hace de la relación
algo exacto y previsible. Un descanso en las
relaciones sexuales favorece que el deseo
vuelva a aparecer con toda su fuerza.
Prolongar la fase del cortejo también
favorece la expresión de un intenso deseo
sexual. Pero los amantes del sexo rápido y
por sorpresa nos dirán que precisamente es
la espontaneidad lo que hace que el deseo se
manifieste con mayor intensidad.
Con esto llegamos a la conclusión de que el
principal afrodisíaco es nuestra propia
imaginación.
Mucha gente suele usar afrodisíacos para
compensar sentimientos de inferioridad, para
aumentar la pasión de su pareja o para
vencer una resistencia. Pero no valen para
ninguno de estos casos: lo mejor es recurrir
a un buen experto en sexología.
Productos alimenticios
Sangre
Muchas culturas han creído en el poder de la
sangre para aumentar la virilidad e incluso,
para prolongar la vida. Los historiadores de
la época nos relatan cómo los ciudadanos
romanos se lanzaban a la arena del circo
para beber la sangre de los gladiadores
muertos en el combate y así recuperar su
propia virilidad.
En realidad, sus efectos son nulos y si se
bebe sin hervir es un alimento muy difícil
de digerir.
Testículos
A lo largo de toda la historia, los hombres
han consumido testículos de animales o de
otros hombres para captar el poder de la
reproducción y la potencia sexual del
difunto.
En efecto, es verdad que los testículos
contienen testosterona, que es la hormona
que favorece el desarrollo de los
espermatozoides, el impulso sexual y la
agresividad. Por lo tanto, consumir
criadillas de toro o de cordero puede ser un
buen método para aumentar el nivel de esta
hormona en la sangre.
Atención: todas las vísceras de animales y
en especial las criadillas, aumentan los
niveles de colesterol negativo en la sangre,
y las de vacuno transmiten la enfermedad de
las Vacas Locas.
Ginseng Coreano
Se toma como un complemento asociado a
complejos vitamínicos, y actúa como un
estimulante general.
Atención: no es aconsejable que lo tomen las
personas nerviosas o con trastornos del
sueño. Y, en todo caso, nunca consumirlo más
de dos meses consecutivos.
Concentrado
de té
Es un estimulante del corazón y favorece la
erección. Se añade una gota en una copa de
refresco (nunca hay que combinarlo con
alcohol) un cuarto de hora o media hora
antes de la cópula.
Vigorex
Es un producto que se comercializa con
distintos nombres o se añade a refrescos
energéticos. Se extrae de la avena. Unas
investigaciones llevadas a cabo por el
Institute for the Advance Study of Human
Sexuality, descubrieron que incrementa el
desempeño en los hombres favoreciendo la
erección y prolongando el orgasmo.
A través de unos análisis de sangre, se pudo
comprobar que favorecía el aumento de los
niveles de testosterona en sangre. La dosis
recomendada son 300 mg. al día.
Vitamina B-6 (Niacina)
Prolonga las sensaciones eróticas y favorece
el orgasmo. Debe tomarse una dosis de 500 mg.
media hora antes de la relación sexual.
Vitamina C
Ayuda a mantenerse sano y, sobre todo, es un
inmejorable reconstituyente para las
personas de edad. La dosis recomendada es de
1.000 mg., es decir, un gramo por día.
Sin embargo, los últimos estudios indican
que el ácido ascórbico genera radicales
libres que provocan el envejecimiento de las
células, y por eso se aconseja rebajar la
dosis a 60 mg.
Lo ideal es un gramo diario en primavera y
otoño, y descansar en verano e invierno.
Vitamina E
Esta vitamina suele acumularse en los
testículos, las glándulas suprarrenales y la
pituitaria. Algunos científicos sostienen
que restablece la potencia sexual de los
caballeros maduritos y también su
fertilidad. La dosis diaria recomendada es
de 25 mg., pero se puede llegar sin riesgo
al gramo diario.
La vitamina E se encuentra en estado natural
en los espárragos, el germen de trigo, las
pipas de girasol, las legumbres, los frutos
secos y en cantidades más superiores, en el
aceite de oliva.