Acostumbrados a
este modelo de vida, han desarrollado
vínculos sociales alternativos y han
aprendido a desarrollar actividades que les
liberen de la apatía.
Muchas de las personas solteras de edad
avanzada son homosexuales que han
desarrollado un amplio circuito de
relaciones sociales.
Las mujeres que permanecen solteras suelen
tener un contacto muy próximo con la
familia; pueden dedicarse al cuidado de los
padres, de un hermano o de los sobrinos.
Esto contribuye a que no sientan tanto
(incluso nada) la soledad. Incluso algún
estudio concluye que la soledad es más común
entre las mujeres casadas que entre las
solteras.