Actualmente,
aproximadamente el 80% de los hombres y el
70% de las mujeres divorciadas vuelven a
casarse. La media lo hace después de cinco
años del primer matrimonio.
Estos segundos matrimonios duran algo menos
de tiempo que los primeros estadísticamente
hablando y en ellos se desarrolla una
sensación de presión hacia el éxito que, si
a veces es positiva, también puede
incrementar la presión.