Nunca estamos
preparados para afrontar una aventura
extraconyugal de nuestra pareja. Siempre nos
hace daño. Tras ella se instala la
desconfianza, el mundo emocional se tambalea
y se tarda en volver a conseguir el
equilibrio.
Recuperar la confianza depende de lo que esa
aventura haya representado para ambos. La
infidelidad es un síntoma de que algo en ese
vínculo amoroso no funciona y por eso
siempre es motivo de reflexión. Si la
historia que hay detrás de ella no es
importante y el amor es todavía sólido, se
podrá perdonar.
La infidelidad esporádica suele ser producto
de la inseguridad ante un compromiso
afectivo, del miedo a no sentirse libre o de
la necesidad de afirmar que todavía se puede
seducir a otro.