Los aspectos de
la vida que compartimos con nuestra pareja
son los mismos por los que llegamos a
rivalizar.
El dinero:
las personas que tienen una autoestima muy
baja pueden utilizar el dinero para ejercer
control sobre el otro.
Trabajo:
cuando el trabajo de la mujer tiene mayor
nivel de ingresos, el hombre con una
identidad frágil se siente amenazado.
La identidad sexual:
cuando no tiene una identidad sexual firme,
se rivaliza con el otro sexo, pues le
atribuimos lo que a nosotros nos falta.
Los hijos:
se pueden hacer muchos movimientos para que
los hijos se alíen con un miembro de la
pareja o con el otro.