'¿ESTÁS
LISTA?'
Su especialidad es pronunciar esta frase
cuando acabas de salir del baño, empapada y
con una toalla por única vestimenta. Pero
bueno, ¿es que no tienen ojos?
'EN CASA COCINO YO'
Tú aún palideces al recordar el aspecto de
la cocina tras 'su' paella del verano
pasado.
'RECUÉRDAME QUE...'
¡Cuidado o caerás víctima del complejo de
agenda viviente! Como antídoto, repite este
mantra: 'No debo sentirme culpable por no
recordar el cumpleaños de 'su' ahijado'.
'¿CUÁNTO?'
Es lo único que sabe decir cuando le enseñas
ese vestidito que acabas de comprar. No,
para ser sinceros también tiene esta frase:
'¿Otro?'.
'HAY QUE TRAER CAFÉ'
En la jerga masculina, el impersonal 'hay
que' equivale a 'tienes que'. Por eso se
siente autorizado a completar la frase, días
después, con el enojoso: '¿No ibas a comprar
café?'.
'¿APAGO LA LUZ?'
El problema no es la frase en sí, sino el
momento que elige para soltarla: justo
cuando estabas contándole la última faena de
tu jefe, ésa que necesitas soltar a toda
costa para desahogarte un poco...
'¡MIRA LO QUE HA HECHO TU HIJO!'
El niño es de los dos, pero él te traspasa
la propiedad cuando el 'peque' hace una de
las suyas.
'¡ES CLAVADITO A MÍ!'
Perfecto complemento de la anterior, esta
frase encierra toda la filosofía masculina
sobre la paternidad. Cuando el niño saca lo
mejor de sí mismo, enseguida se reconoce en
él.
'EXAGERAS'
Junto con 'no seas histérica' y 'qué
chorrada', conforma la tríada de frases
empleadas para desautorizar, de un plumazo,
cualquier cosa que digas.
'AH, ERES TÚ'
Lo dice como decepcionado. Y eso que ha
contestado al teléfono con su voz más
varonil y cálida hasta que ha descubierto
que eras tú quien llamaba.